Desde el pasado 1 de Octubre, confieso que me siento embargado por dos sentimientos que se complementan el uno al otro: la emoción y la angustia.
Como el científico de pelo largo y expresión algo chiflada de la película Independence Day (la primera, la antigua), siento que estos últimos días han sido emocionantes, aunque es posible que todo se esté viniendo abajo (y no debido a inteligentes extraterrestres con poderes sensoriales precisamente), que estemos atravesando fronteras a las cuales quizás sea imposible retroceder, dinamitando puentes que quizás no puedan volver a construirse.
Estamos ante una larga partida de ajedrez sin precedentes en el estado español y en la que nunca había visto moverse tantas piezas, de ahí viene mi emoción como friki de la política y la historia que soy (hay frikis para todo, qué le vamos a hacer).
¿En qué consisten estos movimientos? Bien, antes que nada, decir que las situaciones de crisis como la que tantos años lleva sufriendo España son el mejor catalizador para los cambios históricos (por algo dijo Bertolt Brecht que las revoluciones se producen, generalmente, en los callejones sin salida) y que los Estados , y en su defecto, las leyes (el derecho), según la concepción marxista de ver y analizar la realidad, simplemente son estructuras levantadas por la clase dominante en una sociedad para defender sus intereses de clase, sus privilegios, su hegemonía (como dijo Gramsci: El derecho no expresa toda la sociedad, sino la clase dirigente, que "impone" a toda la sociedad las normas de conducta que están más ligadas a su razón de ser y a su desarrollo).
Decía que siento emoción porque veo en la actualidad procesos históricos que hasta hace poco solo había visto en los libros. A mi parecer, el conflicto catalán se asemeja más al proceso de independencia de una colonia de su metrópolis que, por ejemplo, una revolución de clase. Creo que es importante comprender esto, especialmente para ciertos sectores de la izquierda a los que veo algo perdidos y observándolo todo a demasiada distancia. No digo que Catalunya sea una colonia de España, digo que se asemejan las acciones que se están sucediendo estos días con los procesos de liberación nacional llevados a cabo por las antiguas colonias.
Ocurría en estos casos que, debido al comercio y la progresiva acumulación de capital por parte de una pequeña parte de las poblaciones que habitaban en las colonias (ya fueran los colonos ingleses en EE.UU. o algunos indios en la antigua India británica), poco a poco terminó por conformarse una burguesía nacional en estos lugares que, llegado el momento (crisis en el imperio sumado a revueltas y descontento en la colonia debido a los impuestos, entre otros) se unió a las clases obreras de las colonias para pelear por la independencia. Sin embargo, los intereses de la clase burguesa, aunque pueden coincidir en momentos como estos con los de las clases populares, pueden cambiar rápidamente porque esta es una clase que se encuentra en una situación intermedia entre la oligarquía y la clase trabajadora (es decir, aspiran y desean ser oligarquía y por eso se encuentran a gusto pactando con ella). La burguesía catalana, básicamente representada por la antigua CiU, se ha rebelado contra la oligarquía española al entenderse con fuerzas como ERC y hasta la CUP para proclamar la independencia, aunque como digo es posible que sus intereses cambien y abandone la lucha si cree que no le beneficiará lo suficiente o si alcanza un acuerdo con los poderes políticos y económicos españoles. Desde una perspectiva marxista se podría simplificar diciendo que los enemigos de clase de las colonias pueden unirse momentáneamente para pelear un enemigo mayor, para liberarse de su opresión tiránica (unos enfrentan la opresión económica, otros la física). No comprendo, después de analizar esto, por qué hay sectores de la izquierda que no apoyan al pueblo catalán arguyendo que este movimiento está liderado por la burguesía. ¿Acaso hubo algún movimiento de este tipo que no estuviera apoyado por esta?
Está, por otro lado, la respuesta del Estado, de la “metrópolis” y las patas que lo sostienen, convertida en distintas acciones: desde las judiciales y las represoras por parte de los equipos policiales, hasta las ideológicas y propagandísticas, de las cuales se encargan los medios de comunicación de masas. Tenemos, además, la respuesta de la oligarquía, las transnacionales, el poder económico, la clase dominante realmente, que mueve ficha buscando meter miedo a la población para que renuncie a sus derechos de soberanía, apoyando el relato de: o nosotros o la hecatombe. Y es que la política es eso, construir hegemonía contraponiendo relatos, interpretaciones de la realidad que no tienen porqué ser reales, sino que tienen por misión convencer a las masas, despertar sus emociones, instintos, incluido, por desgracia, el odio. En esta partida de ajedrez se ha movido incluso el rey, que salió a defender a las élites a las que sirve, como las sirvió su padre.
Siento, como dije, junto a la emoción, una pesada angustia que en ocasiones me sacude de arriba abajo, y es que si hay algo que caracteriza el presente es su incertidumbre, y si hay algo que caracteriza al ser humano, además de su violencia y su naturaleza social, quizás sea su miedo a que esa incertidumbre termine por arrebatarle lo poco que ha logrado reunir durante toda su vida. El miedo es un arma poderosa y los dirigentes políticos lo saben desde hace mucho, por eso se utiliza sin parar para conducir y domesticar las mentes de las masas.
Se han dado movimientos estratégicos que buscan deliberadamente generar miedo en la población catalana para que abandone sus ansias de independencia, como por ejemplo el de la oligarquía moviendo sus sedes fuera de Catalunya (acto meramente administrativo que no cambia nada, pero que los medios se han encargado de exagerar); o acudir a la extrema derecha, la cual goza de total impunidad para sembrar el terror como hemos podido ver en Barcelona o Valencia. Suele decirse que el capitalismo acude al fascismo cuando se ve acorralado, y creo que estamos asistiendo a la prueba tangible de que tal afirmación es cierta. Eso da miedo, es un problema muy grave, porque a su vez la extrema derecha actúa desde la ignorancia, lo que genera primero miedo y después odio y violencia desatada. Darle alas al fascismo es avivar un fuego que puede tornarse tan dañino como incontrolable, puede convertirse en una explosión sin precedentes en España, y a eso juega el gobierno de Rajoy, que sabe esto perfectamente pero que no duda en elevar el volumen de sus amenazas (tenemos el claro ejemplo de Pablo Casado y la referencia a Companys entre muchas otras). Creo de veras que Rajoy y los suyos, al alentar al nacionalismo español más exacerbado e incluso grotesco, están mandando un mensaje nada sutil a Catalunya: tenemos en nuestro haber a miles de ultranacionalistas derechistas, de nazis en definitiva, y no dudaremos en utilizarlos porque gozamos de impunidad, porque nuestros medios trabajarán para que parezca que toda la culpa es vuestra. Y, ojo, ese fascismo que hoy aprieta los dientes siempre estuvo ahí, agazapado, latente, escondido en su cueva; y si hay algo que podemos agradecerle al movimiento independentista catalán ha sido hacer que a la supuestamente democrática España se le caiga la careta. ¿Estaremos asistiendo al entierro del régimen del 78?
Estamos, en definitiva, en un callejón que se estrecha cada vez más, un callejón que no sabemos si nos lleva a algún lugar que no sea un abismo, un callejón del que parece va a ser imposible salir sin sufrir daños. La escalada de tensión es brutal. Con la DUI en Stand by se desatarán todavía más movimientos en esta partida de ajedrez y más emoción y angustia en mi humilde persona.
@avelasgar
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
sábado, 28 de octubre de 2017
domingo, 6 de abril de 2014
LA SEXTA NOCHE, ALFONSO ROJO Y EL CIRCO MEDIÁTICO DE LA POLÍTICA.
La
Sexta Noche se ha convertido en un popular programa de tertulia
política. Ada Colau, portavoz de la PAH, fue invitada ayer al
susodicho programa, donde se vio las caras con algunos de los
representantes de la fauna típica del mismo: los periodistas Paco
Marhuenda, Eduardo Inda y Alfonso Rojo.
Creo
que es fundamental comentar y no dejar pasar intervenciones como una
de las realizadas la noche del sábado 5 de este mes por Alfonso
Rojo, la cual es sólo una muestra de lo que vemos todos los días en
los programas de tertulia y debate político que tan de moda se han
puesto últimamente. Es cada vez más evidente en este tipo de
programas la primacía de la audiencia sobre la búsqueda de la
verdad o algo tan básico como es el respeto. Esta clase de tertulias
se han convertido en una especie de circo, donde la humillación y la
falacia están a la orden del día. No hay limites. Todo vale cuando
el fin ultimo es crear polémica y aumentar la audiencia.
Vídeo de la trifulca entre Ada Colau y los tertulianos de la derecha. Alfonso Rojo interviene en el minuto 15.
La
falta de argumentos sólidos deriva en la necesidad de desacreditar
al contrincante por la vía de la descalificación personal (falacia
ad hominem), dejando en un segundo plano el problema originario al
cual se pretendía, en principio, encontrar una solución (lo que es
la finalidad de un debate). Situaciones como la sucedida ayer entre
Alfonso Rojo y Ada Colau son una clara muestra de este fenómeno,
donde el tertuliano, incapaz de responder con coherencia, opta
primero por la falacia y segundo por el insulto.
Una
de las cosas
que hizo Alfonso Rojo fue comparar el gasto en lotería o comidas de
noche buena en España con la renta per cápita y
el gasto en sanidad o en alimentación en los países africanos más
pobres del mundo. ¿Quiere decirnos el periodista que, como en España
se gasta más dinero en cosas “superfluas” que en Burundi o la
República del Congo en productos de primera necesidad, debemos
resignarnos y aceptar que nos recorten derechos o nos echen de
nuestras viviendas? No es casual que sean siempre los que no sufren
los recortes los que saquen estos temas. Para ellos España va bien
cuando baja la prima de riesgo, aunque crezca la pobreza o la brecha
entre ricos y pobres. Va bien porque no es la pobreza de los suyos la
que aumenta. Va bien porque son sus riquezas las que aumentan, en
detrimento, por supuesto, de los derechos de los trabajadores.
Si
se produce esta desigualdad en el consumo entre países es por la
expansión mundial del modo de producción capitalista que defiende
el propio Rojo. En este modelo, cada país ocupa un lugar determinado
(unos aportan las materias primas, otros la mano de obra barata,
otros el consumo, etc) y son arrastrados por las exigencias del
mismo. En los países africanos, el salario de los obreros sólo
cubre lo necesario para la subsistencia (consumo productivo) ya que
el mercado interno es inexistente. Todo se exporta a Europa o EEUU,
entre otros lugares. Es ahí donde los salarios se destinan también
al consumo y no únicamente a la subsistencia. Los trabajadores
mantienen el sistema con parte de su salario. Por lo tanto, si en
Occidente se consumiera únicamente lo necesario para la
subsistencia, el modelo capitalista mundial se colapsaría (aunque
eso pueda y vaya a suceder por otros elementos de este sistema
contradictorio). Rojo no hace otra cosa que exponer las enormes y
evidentes desigualdades que ha producido el sistema capitalista que a
él tanto le gusta y se lo echa en cara a Ada Colau como argumento
para defender su teoría de que España realmente “va bien”.
Parece
que Alfonso Rojo no supiera que el hecho de comprar un billete de
lotería o comer gambas en navidad no quiere decir que los españoles
tengan un alto nivel adquisitivo. Esto lo puede deducir cualquier
persona sin mayores explicaciones.
Tras
el habitual repertorio de Rojo de falacias, comparaciones absurdas y
declaraciones sin fundamento, el periodista pasó a hacer uso de la
descalificación personal (utilizada habitualmente también por sus
colegas Inda y Marhuenda ante la falta de argumentos sólidos). Las
palabras exactas que el periodista emitió durante la acalorada
discusión que mantenía con Ada Colau sobre la realidad económica
de los españoles fueron: "Estás
muy gordita para el hambre que se pasa". Con
estas “desafortunadas” palabras, Rojo dejó en evidencia su falta
de respeto y su profundo machismo, refiriéndose
de forma despectiva al aspecto físico de su contrincante al verse incapaz de ofrecer
una respuesta coherente.
En un intento de humillar a Ada Colau se retrató a si mismo y a su
absoluta carencia argumental.
No
es la primera vez que un tertuliano de este programa o similares
descalifica con total impunidad. El circo mediático ha alcanzado
niveles insospechados con tal de aumentar la audiencia. Estamos
asistiendo a la configuración de un nuevo formato televisivo en el
cual el modelo “Salvame” se transporta al ámbito de la política.
La finalidad es la misma: crear conflicto y polémica, trivializar
los problemas o la realidad socio-política
del país y mantener entretenida a la población.
Es
importante que los ciudadanos que ven este tipo de programas se den
cuenta de que los intereses que defiende Alfonso Rojo, Inda o
Marhuenda entre otros, son los de la clase dominante, la que no está
sufriendo los recortes pero que no se corta a la hora de quitar
derechos a los que menos tienen. Esta élite utiliza todo lo que está
a su alcance para que sus intereses no peligren y estos tertulianos
son una de las muchas armas que tienen para mantener confundida a la
población, evitando así que las cosas puedan llegar a cambiar.
Hay
que recordar que Ada Colau y muchas otras personas de la PAH llevan 5
años luchando contra una ley hipotecaria totalmente desalmada que
sólo existe en nuestro país. Una ley que permite que la deuda
hipotecaria se adquiera con la persona y no con el inmueble. Una ley
que, en el caso de perder la casa (como si no fuese suficiente
drama), mantiene una deuda impagable de por vida. Si más españoles
fuésemos como las personas que conforman la PAH y luchásemos contra
las injusticias que se cometen cada día en nuestro país, a
diferencia de muchos de los inmorales "cagatinta" portavoces del poder que aparecen en La
Sexta Noche, los cuales se dedican a ir de plató en plató soltando
barbaridades, recibiendo dinero público para sus periódicos
privados y criticando toda acción ciudadana legítima, quizás
entonces podríamos construir un país más justo para todos.
¡Ánimos Ada Colau! La lucha está en las calles y no en un plató de tele-basura.
Silvia
Perelló (@silvia_perrello) y Toni Velasco (@avelasgar)
sábado, 15 de febrero de 2014
DEMOCRACIA MODERNA: ¿PROGRESO O RETROCESO?
Son
muchas las voces que proclaman la superación del autoritarismo en el
mundo occidental actual y se jactan de haber instaurado la mejor de
las democracias posibles, pero si nos planteáramos simplemente
comparar ésto que algunos siguen empecinados en llamar
“democracia” con aquel sistema al cual, en sus orígenes, hacia
referencia ésta palabra (con sus defectos y virtudes) podremos
llegar a hacernos una idea de hasta que punto hemos involucionado.
Lo
que hoy en día es considerado “democracia” en la mayoría de los
países occidentales, es de carácter representativo. Este modelo ha
dado lugar a la perdida progresiva por parte de los ciudadanos de
incidencia en el terreno político, para acabar reduciendo su
intervención a la elección de un partido político (cada cuatro
años), el cual de esta manera queda habilitado para tomar decisiones
de cualquier índole durante el transcurso de su mandato, sin estar
obligado bajo ningún concepto a consultar la opinión ciudadana.
Si
decidimos realizar esta comparación, debemos remontarnos
primeramente a la procedencia etimológica de la susodicha palabra:
“democracia” es un término que proviene del griego y significa
“poder del pueblo”. El ejemplo clásico de la democracia antigua
es el de la democracia ateniense, por ser de las más poderosas y
mejor organizadas de la época. Fue fundada por Clístenes en el año
510 a.C. y llegó a consolidarse bajo el gobierno de Perícles.
La
democracia ateniense era directa, es decir que el pueblo era el que
tomaba las decisiones políticas por medio de las asambleas.
Cualquier ciudadano ateniense podía participar en las asambleas y la
participación política era considerada como un deber ciudadano.
La
mayoría de los funcionarios del gobierno eran elegidos por medio de
sorteos, dicho procedimiento era considerado el más democrático
para elegir cargos públicos, ya que de este modo no se veían
favorecidos los ricos o famosos, sino que cualquier ciudadano
ateniense tenía las mismas posibilidades de acceder a los cargos.
Además, de esta manera se evitaba la posibilidad de que se comprasen
votos. El voto, por otro lado era reservado para escoger los cargos
más importantes y minoritarios. Los funcionarios sólo podían
ejercer su cargo una vez en toda su vida, así evitaban la
profesionalización y hacían primar la implicación de los
ciudadanos.
La
democracia actual a diferencia de la clásica, es representativa, es
decir que los ciudadanos en lugar de tomar nuestras propias
decisiones políticas de forma directa por medio de consensos,
elegimos a un determinado partido político para que éste tome las
decisiones por nosotros. Dichos partidos -en el caso de nuestro país-
se presentan a las elecciones con una lista cerrada de candidatos,
esto quiere decir que tenemos que votar al partido en su conjunto y
tampoco tenemos la posibilidad de influir en el orden de dichos
candidatos.
Fortuitamente,
gracias a las múltiples luchas sociales que se han sucedido a lo
largo de la historia, el derecho al sufragio se ha vuelto universal,
ya no esta restringido a ninguna raza, sexo o condición social
determinada, como sucedía en la antigua Grecia.
La
democracia actual, aunque no es directa como la ateniense, ampara
ciertos procesos en los cuales los ciudadanos pueden ejercer una
mayor participación, como los plebiscitos -mediante los cuales los
ciudadanos podemos aprobar o rechazar ciertas leyes- y por otro lado,
las iniciativas legislativas populares. El problema en nuestro caso
es que ni los plebiscitos ni las iniciativas legislativas son
vinculantes, esto quiere decir que aunque los ciudadanos tomemos una
decisión mayoritaria, el gobierno de turno se reserva la decisión
de obedecer o no cualquier iniciativa o plebiscito.
Por
otro lado, en nuestro sistema de gobierno aunque mayoritariamente los
cargos públicos son elegidos por sufragio, existen ciertos cargos
llamados “de confianza” que no son elegidos por votación
popular, sino “a dedo”. Este hecho y el de la no vinculación,
ponen en entredicho nuestro verdadero papel en el proceso democrático
y el significado mismo de la palabra democracia como poder del
pueblo. A su vez, los partidos políticos que se presentan a las
elecciones, lo hacen con un determinado programa político
confeccionado, dicho programa tampoco es vinculante una vez que un
partido llega al poder. Esto provoca el hecho de que ciertos partidos
alcancen el poder con programas que más tarde no llevan adelante -ya
que tampoco están obligados a cumplirlos- y que en muchos casos,
puedan hacer exactamente lo contrario de lo que proponían en sus
campañas electorales sin ningún tipo de sanción y mucho menos una
destitución. Esto contrasta con la democracia ateniense, en la cual
los funcionarios que no cumplían sus funciones correctamente eran
castigados con severidad, ya que eran considerados empleados y no
representantes.
La
democracia ateniense era un modelo de vida basado en la libertad, la
igualdad y la justicia, modelo que a su vez protegía los intereses
de la mayoría por sobre las minorías. Dicho aspecto contrasta
ligeramente con la democracia actual que, aunque en sus bases pueda
constar dicha obligación, a menudo parece ser que ciertas minorías
poderosas tuviesen mayor influencia en las decisiones políticas.
Ambos modelos de democracia -clásica y actual- afirman en sus bases
la autonomía de sus gobiernos, y su capacidad de actuar de manera
independiente sin ninguna clase de restricción externa. Este es otro
aspecto que a mi parecer esta en entredicho en el caso de la
democracia actual y más concretamente en nuestro país, ya que
aunque en la teoría el gobierno goce de autonomía, frecuentemente
parece estar condicionado por ciertas “recomendaciones” o
imposiciones provenientes de países poderosos.
Ha
habido avances muy importantes y beneficiosos desde el modelo clásico
de democracia hasta el actual, pero también muchos retrocesos y
queda mucho por hacer hasta llegar a un modelo que pueda ser llamado
realmente democrático en todos sus aspectos. Cosas como las listas
abiertas, los plebiscitos e iniciativas legislativas; así como los
programas electorales -al menos en sus aspectos fundamentales- con
carácter vinculante; la instauración de ciertas medidas que eviten
la profesionalización de la clase política; la destitución de los
cargos elegidos “a dedo” o la implementación de más vías de
participación ciudadana son algunas de las cosas que creo
fundamentales para gozar de una democracia que otorgue realmente el
poder al pueblo.
Silvia Perelló (@silvia_perello)
Silvia Perelló (@silvia_perello)
domingo, 19 de enero de 2014
Gamonal, de la resignación a la acción.
Hace
ya varios
días que los vecinos del barrio burgalés de Gamonal decidieron
tomar partido y comenzar una movilización para detener la ejecución
de unas obras de costes desorbitados que pretendía llevar a cabo el
gobierno municipal del PP. Lo que empezó siendo una reivindicación
local ha acabado trascendiendo en todo el Estado español,
convirtiéndose en un modelo de lucha popular, a pesar de los
intentos de desprestigio por parte del gobierno y los medios.
El
proyecto que ha suscitado este conflicto consiste en la remodelación
de la calle Vitoria para convertirla en un bulevar de 800 metros y un
parking subterráneo. La obra, cuyo presupuesto asciende a la
escandalosa cifra de ocho millones de euros y cinco millones más
para la construcción del parking, fue adjudicada por el gobierno del
PP (presidido por Javier Lacalle) a un grupo de empresas cuyo
beneficiario es Antonio Miguel Méndez Pozo (una de las cuales a su
vez debe varias nóminas a gran parte de sus empleados). Dicho
individuo es también el propietario del periódico más leído de la
provincia (Diario de Burgos) y el presidente de la Cámara de Comercio de Burgos. Si
indagamos en el pasado de Méndez Pozo, encontramos que,
sorprendentemente, en 1992 fue condenado a varios años de prisión
por delitos de corrupción. Pero lo que es aún más sorprendente es
que el empresario únicamente cumplió 9 meses de dicha condena.
El Diario de Burgos no duda en tildar de violentas las protestas vecinales
Sin
embargo, la brillante carrera de Méndez Pozo no acaba ahí. Es socio
de la Radiotelevisión de Castilla y León junto con uno de los
empresarios imputados en la trama Gürtel, José Luis Ulibarri. Es
también intimo amigo de José María Aznar, el cual indultó al
entonces alcalde de Burgos, José María Peña, que fue condenado por
el mismo caso de corrupción que el empresario.
El historial recitado anteriormente, de sobras conocido por los
vecinos de Gamonal, ha sido detonante del enfrentamiento, pero no
el único. Resulta poco adecuado que una obra de semejante magnitud
pretenda ser llevada a cabo en el barrio con las cifras más altas de
paro y pobreza de Burgos, donde la mitad de los parados no cobra
subsidio alguno. Además, el Ayuntamiento está profundamente
endeudado (643 millones según el Partido Castellano) y ha llevado
adelante fuertes políticas de recortes (por ejemplo el apagado de
parte del alumbrado público) y subidas de impuestos (como el IBI,
entre otros).
Por
si esto no fuera poco, el gobierno se tomó la libertad de cerrar dos
centros de educación infantil imprescindibles por una supuesta falta
de presupuesto, cuando el coste necesario para mantener al menos uno
de ellos abierto era de 187.000
euros, lo que representa menos del 2,5% de lo que costarían las
obras de la discordia. Ni la recogida de 13.000 firmas por parte de
los vecinos de Burgos pudo evitar el cierre del centro.
Es
importante comprender que la revuelta generada por el proyecto del
bulevar y el parking simplemente ha sido el último de varios casos
de corrupción urbanística. Prueba de ello es que Burgos era la
cuarta ciudad de España con los precios más altos en la vivienda, a
pesar de no ser una ciudad de grandes dimensiones o importancia.
En
2005 el Gamonal vivió una situación similar a la actual, cuando los
vecinos tuvieron que manifestarse para evitar lo que fue el primer
intento por parte del gobierno de construir este parking subterráneo.
Eventos como el descrito ponen de manifiesto que la lucha vecinal de
Gamonal por defender sus derechos ha sido constante y necesaria a lo
largo de los últimos años.
El
gobierno, por su parte, se ha escudado en su programa electoral y
justificó así la obra. Puede que el PP gobierne la ciudad pero el
hecho de haber ganado en la urnas no le da derecho a tomar decisiones
pasando por encima de los vecinos, cuando se trata de una obra que va
a afectarles directamente. El barrio ha expresado su descontento y el
alcalde está obligado a escucharles, porque en eso consiste la
democracia (el gobierno dice haber hablado con las asociaciones de vecinos para
aprobar el proyecto pero se demostró que esto era falso).
El
resultado del atrevimiento del gobierno burgalés es de sobras
conocido. Los vecinos han salido en tromba a defender su postura en
contra del proyecto y a pedir que se les escuche. Miles de personas
se han manifestado, día tras día, para paralizar las obras,
llegándose incluso a construir barricadas, destruir sucursales
bancarias o quemar casetas de obra. Dicha situación suscitó la
intervención de la policía y violentas cargas por parte de los antidisturbios, además de la
detención de varios vecinos y la instauración de un toque de queda.
La
manipulación mediática no se ha hecho esperar. El alcalde de Burgos
declaraba que “No
se puede permitir que una minoría de violentos doblegue la voluntad
democrática”, en un intento por desprestigiar las protestas
vecinales. Francisco Martínez,
secretario de Estado de Seguridad, tampoco le tembló el pulso al
afirmar que las protestas burgalesas estaban alentadas por grupos de
radicales “antisistema”, a pesar de que el
Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León aclarase que la
mayoría de detenidos eran vecinos de Burgos sin antecedente alguno.
Tampoco podía faltar la ilustre Ana Botella, quien no dudó en
calificar las protestas de Gamonal como “atentados” y quedarse
tan ancha.
Por
otra parte, medios tan importantes como La Sexta o Televisión
Española se sumaron también a las manipulaciones, poniendo de
manifiesto a qué autoridades responden.
En
el video vemos que la manipulación es evidente. ¿Dónde está la
“muchísima violencia” y tensión que describe la periodista? ¿Y
las vallas por los aires? ¿Poner una pancarta durante un segundo
delante de la cámara es impedir trabajar a un periodista? ¿Y los
grupos que golpean el mobiliario urbano, dónde están?
En
el segundo video, los periodistas de RTVE, desde el plató, afirman
que haber corregido al corresponsal en Gamonal es “poner en peligro
su integridad”. ¿”Dejar trabajar a los periodistas” significa
entonces permitir que se manipulen los hechos sin intervenir? ¿El
malo es el vecino por corregir al periodista y decir la verdad o el
periodista que miente y tergiversa para poner a la opinión pública
en contra de unos vecinos que están luchando para que no se les
pisotee?
La
linea de sucesos que se han vivido en Gamonal son
un retrato perfecto de lo que tantos años lleva sucediendo en
España: especulación
y corrupción urbanística
(políticos
que adjudican proyectos financiados con dinero público a
sus amigos empresarios para
que puedan
forrarse)
que
genera
deudas impagables, provocando
de este modo
recortes sociales y precariedad.
Estos
hechos han trascendido en todo el país porque reflejan un modelo que
lleva repitiéndose demasiado tiempo y del que el pueblo empieza a
hartarse. La posibilidad de que el pueblo español pueda sentirse
identificado con este proceso y llegue a tomarlo como modelo de
lucha, asusta al gobierno y
a las élites económicas, que intentan manipular lo sucedido
(mediante los medios de comunicación a su servicio) con el objetivo
de enfrentar al mismo pueblo español y la gente del barrio de
Gamonal y generar división.
Pero
a pesar de los intentos de desprestigio, las protestas del barrio han
despertado en otros puntos del país la convicción de que
manifestarse y luchar por aquello que se considera justo funciona.
Gamonal ha de ser un ejemplo de que no hay que resignarse ante las
injusticias y que realmente se pueden cambiar las cosas si se actúa
en colectivo.
¿Qué
es más violento, unos contenedores quemados o un barrio abocado a la
precariedad, los recortes y el desprecio de los que se dicen
representantes del pueblo? Es importante no quedarse con la anécdota
de la caseta o el contenedor quemado, sino intentar averiguar sus
causas. Hemos visto que Gamonal, tras pasarlo mal durante mucho
tiempo, ha decidido responder. No se puede tener a un barrio sumido
en la precariedad y pretender que sus vecinos nunca lleguen a
rebelarse, quizás a veces de forma violenta. Toda resignación tiene
un límite, el cual se ha superado en Gamonal. El gobierno y los
medios se escandalizan y condenan dicha violencia, pero sus autores
han sido detenidos y sobre ellos ha caído todo el peso de la ley,
mientras los banqueros, empresarios y políticos que se han dedicado
a arruinar el país (y en última instancia han sido los causantes de
dichas protestas) siguen en la calle.
La
muestra de que la lucha colectiva surte efecto es que Lacalle ha
anunciado la paralización definitiva de las obras de la calle
Vitoria. Los vecinos de Gamonal han demostrado que podemos hacer que
el miedo cambie de bando, realmente se han convertido en un referente
a nivel nacional y prueba de ello son las manifestaciones de apoyo
acontecidas en diversas ciudades del país.
Como
dijo un manifestante en Barcelona durante la concentración de apoyo:
“Para llenar las calles de ciudadanía primero hay que llenar las
cabezas de sabiduría”. Esa sabiduría pasa, necesariamente, por
entender que somos mayoría, que compartimos los mismos intereses y
necesidades pero que nos encontramos sometidos a las exigencias de
una minoría que, utilizando todos sus medios, intenta enfrentarnos
unos con otros para que no podamos identificar y enfrentar al
verdadero enemigo.
Silvia Perelló (@silvia_perello) y Antonio Velasco (@avelasgar)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



