El procès alcanzó ayer su punto culminante al proclamar el Parlament la República de Catalunya. Al tiempo que dentro del edificio se cantaba Els Segadors (La CUP con el puño en alto), la multitud congregada afuera estallaba en aplausos de regocijo y lágrimas de emoción. El gobierno de Madrid ya ha puesto en marcha el temible 155 y, al parecer, Soraya Sáez de Santamaría sería la escogida para ocupar el puesto de Puigdemont. Se habla, asimismo, de un gobierno catalán paralelo instalado en la sombra, por lo que es complicado, por todo lo que viene y lo que vendrá, aventurar qué puede llegar a suceder.
Lo que sabemos a ciencia cierta es que se le ha asestado un poderoso golpe al régimen del 78, quizás el más fuerte desde que este fuera implantado. Si alguna vez hubo una posibilidad de que este cayera en favor de algo mejor, es esta. Los medios de comunicación sacan las garras y enseñan los dientes, defendiendo las medidas inquisitoriales puestas en marcha por el gobierno del PP a toda costa, hablando de traición a la Constitución, aduciendo que debe respetarse la legalidad, que debe imponerse la ley. Las oligarquías mueven también ficha, metiendo el miedo en el cuerpo de la gente que teme perder su empleo o sus ahorros, para que antepongan estos a sus principios y sus derechos fundamentales. Las patas que sostienen el régimen actúan como un animal acorralado y temeroso que ve abrirse una tímida posibilidad de perder su poder de dominación, aunque este poder es todavía muy elevado. Todavía no se ha conseguido nada. Sin embargo, ha llegado el momento de que los demás pueblos del Estado español salgan, no solo a defender la República catalana por solidaridad democrática, sino a reclamar la República española; es el momento de salir a defender la democracia, a asestar el golpe de gracia al régimen que es hoy más débil que nunca.
Desde los organismos mediáticos a sueldo del poder se habla de que debe imponerse la ley. Pero yo me pregunto cómo puede imponerse una ley injusta y pretender que se obedezca para siempre. Claro que hay que cumplir las leyes, pero estas, para que se cumplan, deben ser legítimas, deben representar a la sociedad, no someterla ni humillarla. Una ley injusta no puede imponerse a alguien que ha decidido rebelarse contra ella porque lo hará de nuevo, y todavía menos puede imponerse una ley injusta a millones de personas que se manifiestan pacíficamente y que lo único que quieren es votar. Los independentistas, como bien dijo Albano Fachín en el Parlament, no van a desaparecer porque Rajoy aplique el 155. La realidad catalana es la que es, y no se solucionará imponiendo nada, sino de otra forma.
Otra muletilla que sueltan día tras día, a todas horas, es la de que hay que respetar la legalidad. Esto no tiene porqué ser falso, como dije antes, si la legalidad es respetable. Sin embargo, ¿de qué legalidad hablan? ¿Esa que permite decenas de desahucios cada día, algunos de los cuales terminan en suicidio? ¿Esa que permite que los bancos nos roben 40.000 millones de euros con total impunidad después de que nos prometieran que nos los devolverían? ¿Esa que permite gobernar al partido más corrupto de Europa, con casi 1000 imputados a sus espaldas, y cuya corrupción nos cuesta miles y miles de millones de euros al año? ¿Esa que expulsa a los jóvenes porque es incapaz de darles un trabajo digno? ¿La legalidad de los recortes en sanidad, educación y servicios sociales? ¿La legalidad de los pobres cada vez más pobres y los más ricos cada vez más ricos? ¿Esa que nombra jefe de Estado a un monarca que da lecciones de democracia sin haber sido votado por nadie? El pueblo no debería respetar una legalidad que lo que hace es ponerle una soga al cuello durante todos los días de su vida, y, con humildad, muchos catalanes ya hemos dicho basta.
También se dice que Puigdemont ha traicionado la Constitución. ¿Pero acaso le debemos lealtad a un papelucho que fue firmado por unos pocos señores bajo la mirada de unos militares siniestros que amenazaban con imponer de nuevo una dictadura si no se aceptaba? ¿Qué clase de país puede asentarse sobre semejantes y grotescos cimientos? Ni el pueblo catalán, ni el vasco, ni el español ni ninguno le debe lealtad a semejante aberración. Esa Constitución solo ha servido para que los que secuestraron, torturaron, condenaron y asesinaron durante en el franquismo gozaran de impunidad a partir de 1978, ha servido para convertir al histórico PCE en un partido residual, para que las mismas estructuras sigan funcionando del mismo modo que hace 80 años, beneficiando a las mismas élites políticas y económicas. Pero ya basta de sumisión. Esa Constitución pudo servir en el contexto histórico de la transición, pero han pasado décadas desde entonces y se nos queda pequeña. Es hora de evolucionar.
Lo que más me entristece es la actitud que estoy viendo en el seno de la (verdadera) izquierda española, esa izquierda que lleva 40 años intentando derribar el régimen que hoy se lame las heridas gracias al independentismo catalán. En lugar de celebrar este logro histórico y aprovechar el tirón para empujarlo con nosotros hasta el abismo, se llevan las manos a la cabeza y se ponen del lado de la “legalidad”. ¿Acaso los partidos independentistas no llevan años pidiendo un referéndum, ante el ninguneo de Madrid? ¿Acaso lo que le hicieron al Estatut votado por los catalanes no fue simple y llanamente para humillarnos? ¿Qué debemos hacer, esperar a que se haga la revolución en España? Lo siento pero, echando un vistazo a las cifras y al contexto histórico en el que estamos, eso no va a suceder ni a corto ni a medio plazo.
Los marxistas deben basar sus análisis en la realidad material, no en los castillos de aire levantados sobre sus ideas acerca de cómo les gustaría que fuera el mundo. La realidad es que España no va a permitir un referéndum pactado, no se va a echar a Rajoy del gobierno ni el proyecto que plantea la izquierda es viable. Ahí están los números. Puede consultarse el mapa de las últimas elecciones, donde, con la excepción de Catalunya, Euskadi y 2 provincias andaluzas, lo que había era una masa desoladora de azul. Esa izquierda debería estar celebrando el golpe que se le está asestando al régimen que dicen combatir porque abre una pequeña rendija por la que pueden colarse y llevar a cabo su proyecto republicano y democrático, en lugar de escandalizarse y equiparar bandos como igualmente responsables de lo que está sucediendo, cuando eso no es cierto.
Las masas han salido a la calle en Catalunya para reclamar su futuro, porque nos hemos cansado de pedirle permiso a un muro, ¿harán lo mismo en el resto de España o se apoyarán las actuaciones totalitarias del gobierno central? Lo sabremos muy pronto.
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sábado, 28 de octubre de 2017
EMOCIÓN Y ANGUSTIA
Desde el pasado 1 de Octubre, confieso que me siento embargado por dos sentimientos que se complementan el uno al otro: la emoción y la angustia.
Como el científico de pelo largo y expresión algo chiflada de la película Independence Day (la primera, la antigua), siento que estos últimos días han sido emocionantes, aunque es posible que todo se esté viniendo abajo (y no debido a inteligentes extraterrestres con poderes sensoriales precisamente), que estemos atravesando fronteras a las cuales quizás sea imposible retroceder, dinamitando puentes que quizás no puedan volver a construirse.
Estamos ante una larga partida de ajedrez sin precedentes en el estado español y en la que nunca había visto moverse tantas piezas, de ahí viene mi emoción como friki de la política y la historia que soy (hay frikis para todo, qué le vamos a hacer).
¿En qué consisten estos movimientos? Bien, antes que nada, decir que las situaciones de crisis como la que tantos años lleva sufriendo España son el mejor catalizador para los cambios históricos (por algo dijo Bertolt Brecht que las revoluciones se producen, generalmente, en los callejones sin salida) y que los Estados , y en su defecto, las leyes (el derecho), según la concepción marxista de ver y analizar la realidad, simplemente son estructuras levantadas por la clase dominante en una sociedad para defender sus intereses de clase, sus privilegios, su hegemonía (como dijo Gramsci: El derecho no expresa toda la sociedad, sino la clase dirigente, que "impone" a toda la sociedad las normas de conducta que están más ligadas a su razón de ser y a su desarrollo).
Decía que siento emoción porque veo en la actualidad procesos históricos que hasta hace poco solo había visto en los libros. A mi parecer, el conflicto catalán se asemeja más al proceso de independencia de una colonia de su metrópolis que, por ejemplo, una revolución de clase. Creo que es importante comprender esto, especialmente para ciertos sectores de la izquierda a los que veo algo perdidos y observándolo todo a demasiada distancia. No digo que Catalunya sea una colonia de España, digo que se asemejan las acciones que se están sucediendo estos días con los procesos de liberación nacional llevados a cabo por las antiguas colonias.
Ocurría en estos casos que, debido al comercio y la progresiva acumulación de capital por parte de una pequeña parte de las poblaciones que habitaban en las colonias (ya fueran los colonos ingleses en EE.UU. o algunos indios en la antigua India británica), poco a poco terminó por conformarse una burguesía nacional en estos lugares que, llegado el momento (crisis en el imperio sumado a revueltas y descontento en la colonia debido a los impuestos, entre otros) se unió a las clases obreras de las colonias para pelear por la independencia. Sin embargo, los intereses de la clase burguesa, aunque pueden coincidir en momentos como estos con los de las clases populares, pueden cambiar rápidamente porque esta es una clase que se encuentra en una situación intermedia entre la oligarquía y la clase trabajadora (es decir, aspiran y desean ser oligarquía y por eso se encuentran a gusto pactando con ella). La burguesía catalana, básicamente representada por la antigua CiU, se ha rebelado contra la oligarquía española al entenderse con fuerzas como ERC y hasta la CUP para proclamar la independencia, aunque como digo es posible que sus intereses cambien y abandone la lucha si cree que no le beneficiará lo suficiente o si alcanza un acuerdo con los poderes políticos y económicos españoles. Desde una perspectiva marxista se podría simplificar diciendo que los enemigos de clase de las colonias pueden unirse momentáneamente para pelear un enemigo mayor, para liberarse de su opresión tiránica (unos enfrentan la opresión económica, otros la física). No comprendo, después de analizar esto, por qué hay sectores de la izquierda que no apoyan al pueblo catalán arguyendo que este movimiento está liderado por la burguesía. ¿Acaso hubo algún movimiento de este tipo que no estuviera apoyado por esta?
Está, por otro lado, la respuesta del Estado, de la “metrópolis” y las patas que lo sostienen, convertida en distintas acciones: desde las judiciales y las represoras por parte de los equipos policiales, hasta las ideológicas y propagandísticas, de las cuales se encargan los medios de comunicación de masas. Tenemos, además, la respuesta de la oligarquía, las transnacionales, el poder económico, la clase dominante realmente, que mueve ficha buscando meter miedo a la población para que renuncie a sus derechos de soberanía, apoyando el relato de: o nosotros o la hecatombe. Y es que la política es eso, construir hegemonía contraponiendo relatos, interpretaciones de la realidad que no tienen porqué ser reales, sino que tienen por misión convencer a las masas, despertar sus emociones, instintos, incluido, por desgracia, el odio. En esta partida de ajedrez se ha movido incluso el rey, que salió a defender a las élites a las que sirve, como las sirvió su padre.
Siento, como dije, junto a la emoción, una pesada angustia que en ocasiones me sacude de arriba abajo, y es que si hay algo que caracteriza el presente es su incertidumbre, y si hay algo que caracteriza al ser humano, además de su violencia y su naturaleza social, quizás sea su miedo a que esa incertidumbre termine por arrebatarle lo poco que ha logrado reunir durante toda su vida. El miedo es un arma poderosa y los dirigentes políticos lo saben desde hace mucho, por eso se utiliza sin parar para conducir y domesticar las mentes de las masas.
Se han dado movimientos estratégicos que buscan deliberadamente generar miedo en la población catalana para que abandone sus ansias de independencia, como por ejemplo el de la oligarquía moviendo sus sedes fuera de Catalunya (acto meramente administrativo que no cambia nada, pero que los medios se han encargado de exagerar); o acudir a la extrema derecha, la cual goza de total impunidad para sembrar el terror como hemos podido ver en Barcelona o Valencia. Suele decirse que el capitalismo acude al fascismo cuando se ve acorralado, y creo que estamos asistiendo a la prueba tangible de que tal afirmación es cierta. Eso da miedo, es un problema muy grave, porque a su vez la extrema derecha actúa desde la ignorancia, lo que genera primero miedo y después odio y violencia desatada. Darle alas al fascismo es avivar un fuego que puede tornarse tan dañino como incontrolable, puede convertirse en una explosión sin precedentes en España, y a eso juega el gobierno de Rajoy, que sabe esto perfectamente pero que no duda en elevar el volumen de sus amenazas (tenemos el claro ejemplo de Pablo Casado y la referencia a Companys entre muchas otras). Creo de veras que Rajoy y los suyos, al alentar al nacionalismo español más exacerbado e incluso grotesco, están mandando un mensaje nada sutil a Catalunya: tenemos en nuestro haber a miles de ultranacionalistas derechistas, de nazis en definitiva, y no dudaremos en utilizarlos porque gozamos de impunidad, porque nuestros medios trabajarán para que parezca que toda la culpa es vuestra. Y, ojo, ese fascismo que hoy aprieta los dientes siempre estuvo ahí, agazapado, latente, escondido en su cueva; y si hay algo que podemos agradecerle al movimiento independentista catalán ha sido hacer que a la supuestamente democrática España se le caiga la careta. ¿Estaremos asistiendo al entierro del régimen del 78?
Estamos, en definitiva, en un callejón que se estrecha cada vez más, un callejón que no sabemos si nos lleva a algún lugar que no sea un abismo, un callejón del que parece va a ser imposible salir sin sufrir daños. La escalada de tensión es brutal. Con la DUI en Stand by se desatarán todavía más movimientos en esta partida de ajedrez y más emoción y angustia en mi humilde persona.
@avelasgar
Como el científico de pelo largo y expresión algo chiflada de la película Independence Day (la primera, la antigua), siento que estos últimos días han sido emocionantes, aunque es posible que todo se esté viniendo abajo (y no debido a inteligentes extraterrestres con poderes sensoriales precisamente), que estemos atravesando fronteras a las cuales quizás sea imposible retroceder, dinamitando puentes que quizás no puedan volver a construirse.
Estamos ante una larga partida de ajedrez sin precedentes en el estado español y en la que nunca había visto moverse tantas piezas, de ahí viene mi emoción como friki de la política y la historia que soy (hay frikis para todo, qué le vamos a hacer).
¿En qué consisten estos movimientos? Bien, antes que nada, decir que las situaciones de crisis como la que tantos años lleva sufriendo España son el mejor catalizador para los cambios históricos (por algo dijo Bertolt Brecht que las revoluciones se producen, generalmente, en los callejones sin salida) y que los Estados , y en su defecto, las leyes (el derecho), según la concepción marxista de ver y analizar la realidad, simplemente son estructuras levantadas por la clase dominante en una sociedad para defender sus intereses de clase, sus privilegios, su hegemonía (como dijo Gramsci: El derecho no expresa toda la sociedad, sino la clase dirigente, que "impone" a toda la sociedad las normas de conducta que están más ligadas a su razón de ser y a su desarrollo).
Decía que siento emoción porque veo en la actualidad procesos históricos que hasta hace poco solo había visto en los libros. A mi parecer, el conflicto catalán se asemeja más al proceso de independencia de una colonia de su metrópolis que, por ejemplo, una revolución de clase. Creo que es importante comprender esto, especialmente para ciertos sectores de la izquierda a los que veo algo perdidos y observándolo todo a demasiada distancia. No digo que Catalunya sea una colonia de España, digo que se asemejan las acciones que se están sucediendo estos días con los procesos de liberación nacional llevados a cabo por las antiguas colonias.
Ocurría en estos casos que, debido al comercio y la progresiva acumulación de capital por parte de una pequeña parte de las poblaciones que habitaban en las colonias (ya fueran los colonos ingleses en EE.UU. o algunos indios en la antigua India británica), poco a poco terminó por conformarse una burguesía nacional en estos lugares que, llegado el momento (crisis en el imperio sumado a revueltas y descontento en la colonia debido a los impuestos, entre otros) se unió a las clases obreras de las colonias para pelear por la independencia. Sin embargo, los intereses de la clase burguesa, aunque pueden coincidir en momentos como estos con los de las clases populares, pueden cambiar rápidamente porque esta es una clase que se encuentra en una situación intermedia entre la oligarquía y la clase trabajadora (es decir, aspiran y desean ser oligarquía y por eso se encuentran a gusto pactando con ella). La burguesía catalana, básicamente representada por la antigua CiU, se ha rebelado contra la oligarquía española al entenderse con fuerzas como ERC y hasta la CUP para proclamar la independencia, aunque como digo es posible que sus intereses cambien y abandone la lucha si cree que no le beneficiará lo suficiente o si alcanza un acuerdo con los poderes políticos y económicos españoles. Desde una perspectiva marxista se podría simplificar diciendo que los enemigos de clase de las colonias pueden unirse momentáneamente para pelear un enemigo mayor, para liberarse de su opresión tiránica (unos enfrentan la opresión económica, otros la física). No comprendo, después de analizar esto, por qué hay sectores de la izquierda que no apoyan al pueblo catalán arguyendo que este movimiento está liderado por la burguesía. ¿Acaso hubo algún movimiento de este tipo que no estuviera apoyado por esta?
Está, por otro lado, la respuesta del Estado, de la “metrópolis” y las patas que lo sostienen, convertida en distintas acciones: desde las judiciales y las represoras por parte de los equipos policiales, hasta las ideológicas y propagandísticas, de las cuales se encargan los medios de comunicación de masas. Tenemos, además, la respuesta de la oligarquía, las transnacionales, el poder económico, la clase dominante realmente, que mueve ficha buscando meter miedo a la población para que renuncie a sus derechos de soberanía, apoyando el relato de: o nosotros o la hecatombe. Y es que la política es eso, construir hegemonía contraponiendo relatos, interpretaciones de la realidad que no tienen porqué ser reales, sino que tienen por misión convencer a las masas, despertar sus emociones, instintos, incluido, por desgracia, el odio. En esta partida de ajedrez se ha movido incluso el rey, que salió a defender a las élites a las que sirve, como las sirvió su padre.
Siento, como dije, junto a la emoción, una pesada angustia que en ocasiones me sacude de arriba abajo, y es que si hay algo que caracteriza el presente es su incertidumbre, y si hay algo que caracteriza al ser humano, además de su violencia y su naturaleza social, quizás sea su miedo a que esa incertidumbre termine por arrebatarle lo poco que ha logrado reunir durante toda su vida. El miedo es un arma poderosa y los dirigentes políticos lo saben desde hace mucho, por eso se utiliza sin parar para conducir y domesticar las mentes de las masas.
Se han dado movimientos estratégicos que buscan deliberadamente generar miedo en la población catalana para que abandone sus ansias de independencia, como por ejemplo el de la oligarquía moviendo sus sedes fuera de Catalunya (acto meramente administrativo que no cambia nada, pero que los medios se han encargado de exagerar); o acudir a la extrema derecha, la cual goza de total impunidad para sembrar el terror como hemos podido ver en Barcelona o Valencia. Suele decirse que el capitalismo acude al fascismo cuando se ve acorralado, y creo que estamos asistiendo a la prueba tangible de que tal afirmación es cierta. Eso da miedo, es un problema muy grave, porque a su vez la extrema derecha actúa desde la ignorancia, lo que genera primero miedo y después odio y violencia desatada. Darle alas al fascismo es avivar un fuego que puede tornarse tan dañino como incontrolable, puede convertirse en una explosión sin precedentes en España, y a eso juega el gobierno de Rajoy, que sabe esto perfectamente pero que no duda en elevar el volumen de sus amenazas (tenemos el claro ejemplo de Pablo Casado y la referencia a Companys entre muchas otras). Creo de veras que Rajoy y los suyos, al alentar al nacionalismo español más exacerbado e incluso grotesco, están mandando un mensaje nada sutil a Catalunya: tenemos en nuestro haber a miles de ultranacionalistas derechistas, de nazis en definitiva, y no dudaremos en utilizarlos porque gozamos de impunidad, porque nuestros medios trabajarán para que parezca que toda la culpa es vuestra. Y, ojo, ese fascismo que hoy aprieta los dientes siempre estuvo ahí, agazapado, latente, escondido en su cueva; y si hay algo que podemos agradecerle al movimiento independentista catalán ha sido hacer que a la supuestamente democrática España se le caiga la careta. ¿Estaremos asistiendo al entierro del régimen del 78?
Estamos, en definitiva, en un callejón que se estrecha cada vez más, un callejón que no sabemos si nos lleva a algún lugar que no sea un abismo, un callejón del que parece va a ser imposible salir sin sufrir daños. La escalada de tensión es brutal. Con la DUI en Stand by se desatarán todavía más movimientos en esta partida de ajedrez y más emoción y angustia en mi humilde persona.
@avelasgar
1-O: DEMOCRACIA Y MOMENTO HISTÓRICO
Los titubeos se han terminado, las palabras con doble sentido ya son cosa del pasado, se han extinguido las sonrisas entrecortadas y los mensajes de cautela. El gobierno de Catalunya y el de España ya no son como esas personas que a principios de verano se detienen junto a la orilla del mar a examinar con recelo la temperatura del agua; no se adentran con lentitud, midiendo cada paso, apretando los dientes y estirando los músculos. Nos hemos metido de cabeza hasta lo más profundo del conflicto y no parece posible la vuelta atrás. Ya no hay retroceso que valga. Estamos bien mojados (con el agua al cuello si se quiere), ambos bandos, unos, enarbolando la Constitución del 78, aferrándose a ella y a sus dogmas prehistóricos, entrando a edificios gubernamentales catalanes, deteniendo y sancionando a políticos independentistas, requisando material para el 1-O y mandando a miles de policías en barco a custodiar “la democracia española”; otros desafiando al régimen que huele demasiado a podredumbre, lanzándose a las calles en masa (como dicen en las CUP: con el puño en alto y una sonrisa) con la voluntad de desechar lo antiguo, de democratizar la política y fortalecer los derechos sociales ejerciendo el principio universal en el cual se asienta la democracia, es decir el derecho al voto, y señalando lo que es evidente: que los asuntos políticos no se solucionan mandando a la policía, se solucionan con la política.
Rajoy y los suyos se amparan en la ilegalidad del referéndum como único argumento, de la imposibilidad de llevarlo a cabo según la Constitución del 78 (esa Constitución que, sin embargo, modifican de inmediato cuando lo ordena Merkel); el gobierno de Puigdemont junto a la gran parte de la sociedad catalana (se estima que un 80% de esta desea votar), no obstante, aluden al derecho fundamental de autodeterminación de los pueblos. Es la eterna lucha entre el inmovilismo y progresismo, entre esos que quieren que nada cambie y los que quieren avanzar, entre lo antiguo y lo nuevo.
Creo que no puede uno considerarse demócrata, primero, sin ser antifascista, y segundo, sin respetar el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Los que se escudan en la ilegalidad como único argumento, como el gobierno de Rajoy, tienen las de perder porque no han entendido nada. La ley no es sinónimo de justicia. El progreso conlleva que la ciudadanía adquiera derechos progresivamente, no al revés. Por eso ayer eran ilegales muchas cosas que hoy son de sentido común para todos. Hoy es legal el voto femenino e ilegal la esclavitud, por ejemplo. Las leyes cambian, evolucionan junto con la sociedad, de otro modo seguiríamos todavía en la edad de piedra. No dejo de preguntarme cuál es el plan de los inmovilistas. ¿Acaso pretenden seguir así eternamente? ¿Qué pretenden hacer con toda la gente que ha salido a la calle a pedir que les dejen votar? Catalunya no es un perro al que se puede tener atado en un rincón ni la relación entre España y Catalunya es la de un matrimonio de hace 200 años, donde el hombre sometía a la mujer sin que nada ocurriera, como algo natural. Los tiempos han cambiado y exigen altura de miras. Hoy Catalunya es un cazo de agua hirviendo a toda potencia y de nada sirve ponerle una tapa encima y esperar que el agua no se desborde. Es muy importante tener en cuenta, además, que no todos los que desean votar son independentistas. ¿No es de sentido común pactar un referéndum y ver qué opinan los catalanes en su conjunto y ver qué hacer a partir de entonces? El inmovilismo del PP no resiste un análisis mínimamente riguroso de la actualidad. Sin embargo, es cierto que si se habla del conflicto catalán no se habla de corrupción y eso viene muy bien a Rajoy. Es algo natural en un gobierno corrupto el crear un enemigo donde no lo hay para tapar las vergüenzas y los hedores de la corrupción. Sin embargo, aunque este enroque beneficie en principio al PP, creo que hace días que se le ha empezado a ir de las manos, y las consecuencias pueden ser devastadoras.
No debemos olvidar que las raíces del PP se hunden en el franquismo (Manuel Fraga fue ministro de Franco y fundador de AP, padre del actual PP, y desde 1990 ocupó el cargo honorífico de presidente-fundador del PP), de esa España que “es una y no cincuenta y una”, de la España “una, grande y libre”. Eso, aunque se haya intentado tapar durante las últimas décadas, sale a relucir hoy con la fuerza del instinto más primario porque está en su naturaleza, porque el pasado puede difuminarse en ciertos momentos, pero no para siempre. La Constitución del 78 bebe de la misma fuente, de la misma agua estancada, aunque algunos se desgañiten repitiendo que la transición española fue modélica, lo cierto es que era eso o los tanques, eso o la oscuridad de nuevo, y puede que entonces se firmara con miedo, con resignación y con cierto espanto, pero tras cuarenta años, tal y como se está viendo en las calles, ese miedo ha desaparecido.
El referéndum, repito, es la única salida al conflicto, porque el pueblo catalán se ha echado a la calle a pedirlo de forma pacífica (aunque siempre hay algunas excepciones), con una sonrisa y ganas de renovar el país, de hablar de eso que tanto se ha evitado hablar en España y que no debería darnos vergüenza hablar: el encaje territorial de los distintos pueblos que conviven en España dentro (o fuera) de esta. La realidad, aunque cerremos los ojos y nos obcequemos, es la que es y hay que enfrentarse a ella, sin pataletas, sin nostalgias, sin amenazas. El presente exige valentía y altura de miras, no inmovilismo y una policía que haga el trabajo sucio que deben llevar a cabo los líderes políticos escogidos por la ciudadanía. Debemos ir a votar, cada uno lo que crea, faltaría más, con ilusión y la cabeza fría.
El 1-O es, en definitiva, una movilización del pueblo catalán que quiere decidir su futuro con libertad y sin miedo. El Estado español no se aparta de la palabra ilegalidad, actuando de una forma irresponsable solo vista en episodios del pasado que muchos creían superados, y la única solución parece estar en un referéndum, pues, ilegal y carente de todas las garantías que debería tener. Es decir un referéndum no vinculante en términos jurídicos. Esto es algo que no gusta a ciertos sectores de la izquierda que sí están por el derecho a decidir, sin embargo, ¿acaso existe un horizonte en el que pueda imaginarse un referéndum legal? ¿Acaso alguien cree que el PP va a cambiar su postura, que va a traicionar a su pasado? Podemos asegura que ellos están a favor de pactar un referéndum, pero tanto PSOE como C's se han puesto del lado de Rajoy (con mayor o menor entusiasmo, pero así ha sido) conformando una poderosa mayoría, de modo que, ¿qué opción tenemos en Catalunya? La reelección de Pedro Sánchez como Secretario General ha elevado de nuevo la intención de voto del PSOE y estancado la de Podemos, lo que dificulta más si cabe toda posibilidad de que los morados alcancen el gobierno central en unas hipotéticas elecciones anticipadas y se pueda pactar una consulta en Catalunya. De modo que, ¿qué debemos hacer sino pelear hoy por votar aunque sea como un mero acto de protesta para seguir presionando al gobierno?
Por otro lado, y ya para terminar, es cierto que a parte de la izquierda catalana le cuesta posicionarse del mismo bando que PDeCAT, partido corrupto como pocos y que representa a gran parte de la derecha catalana, y es normal en cierto modo, porque además de lo que representa, este partido así como algunos de sus seguidores ha sido muy crítico con líderes de la izquierda catalana como Ada Colau. Muchos señalan que no piensan tomar parte en la votación del 1-O en rechazo a la corrupción de PDeCAT. Sin embargo, pienso que el momento histórico actual requiere de una visión estratégica, requiere ver las cosas con perspectiva y con serenidad. El referéndum no tiene nada que ver con PdeCAT sino con la sociedad catalana en su conjunto y con la democracia más elemental. El referéndum es un acto de insurrección contra el régimen borbónico del 78, surgido de las cenizas del franquismo, que por momentos parece tambalearse. La izquierda revolucionaria no debe olvidar quién es su enemigo de clase (tanto en España como en Catalunya) pero es cierto que debemos posicionarnos, y si no lo hacemos en favor del referéndum indirectamente nos ponemos del lado de la represión del Rajoy y del régimen del 78. Participar y ponerse en el mismo bando que PDeCAT en este momento puntual no significa justificar ni que de pronto seamos compañeros del alma de la burguesía catalana, significa aceptar que primero debemos conformar la República Catalana y después luchar para que sea una República Socialista.
Queda apenas una semana para el 1-O pero, viendo el transcurrir de los acontecimientos, puede ser todavía mucho tiempo. Quién sabe qué sucederá hasta el día del referéndum. Sin embargo, debemos congratularnos de que el pueblo catalán haya salido a la calle a defender la democracia y sus derechos fundamentales, dando una lección al mundo entero. Creo que eso ya es una victoria.
@avelasgar
Rajoy y los suyos se amparan en la ilegalidad del referéndum como único argumento, de la imposibilidad de llevarlo a cabo según la Constitución del 78 (esa Constitución que, sin embargo, modifican de inmediato cuando lo ordena Merkel); el gobierno de Puigdemont junto a la gran parte de la sociedad catalana (se estima que un 80% de esta desea votar), no obstante, aluden al derecho fundamental de autodeterminación de los pueblos. Es la eterna lucha entre el inmovilismo y progresismo, entre esos que quieren que nada cambie y los que quieren avanzar, entre lo antiguo y lo nuevo.
Creo que no puede uno considerarse demócrata, primero, sin ser antifascista, y segundo, sin respetar el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Los que se escudan en la ilegalidad como único argumento, como el gobierno de Rajoy, tienen las de perder porque no han entendido nada. La ley no es sinónimo de justicia. El progreso conlleva que la ciudadanía adquiera derechos progresivamente, no al revés. Por eso ayer eran ilegales muchas cosas que hoy son de sentido común para todos. Hoy es legal el voto femenino e ilegal la esclavitud, por ejemplo. Las leyes cambian, evolucionan junto con la sociedad, de otro modo seguiríamos todavía en la edad de piedra. No dejo de preguntarme cuál es el plan de los inmovilistas. ¿Acaso pretenden seguir así eternamente? ¿Qué pretenden hacer con toda la gente que ha salido a la calle a pedir que les dejen votar? Catalunya no es un perro al que se puede tener atado en un rincón ni la relación entre España y Catalunya es la de un matrimonio de hace 200 años, donde el hombre sometía a la mujer sin que nada ocurriera, como algo natural. Los tiempos han cambiado y exigen altura de miras. Hoy Catalunya es un cazo de agua hirviendo a toda potencia y de nada sirve ponerle una tapa encima y esperar que el agua no se desborde. Es muy importante tener en cuenta, además, que no todos los que desean votar son independentistas. ¿No es de sentido común pactar un referéndum y ver qué opinan los catalanes en su conjunto y ver qué hacer a partir de entonces? El inmovilismo del PP no resiste un análisis mínimamente riguroso de la actualidad. Sin embargo, es cierto que si se habla del conflicto catalán no se habla de corrupción y eso viene muy bien a Rajoy. Es algo natural en un gobierno corrupto el crear un enemigo donde no lo hay para tapar las vergüenzas y los hedores de la corrupción. Sin embargo, aunque este enroque beneficie en principio al PP, creo que hace días que se le ha empezado a ir de las manos, y las consecuencias pueden ser devastadoras.
No debemos olvidar que las raíces del PP se hunden en el franquismo (Manuel Fraga fue ministro de Franco y fundador de AP, padre del actual PP, y desde 1990 ocupó el cargo honorífico de presidente-fundador del PP), de esa España que “es una y no cincuenta y una”, de la España “una, grande y libre”. Eso, aunque se haya intentado tapar durante las últimas décadas, sale a relucir hoy con la fuerza del instinto más primario porque está en su naturaleza, porque el pasado puede difuminarse en ciertos momentos, pero no para siempre. La Constitución del 78 bebe de la misma fuente, de la misma agua estancada, aunque algunos se desgañiten repitiendo que la transición española fue modélica, lo cierto es que era eso o los tanques, eso o la oscuridad de nuevo, y puede que entonces se firmara con miedo, con resignación y con cierto espanto, pero tras cuarenta años, tal y como se está viendo en las calles, ese miedo ha desaparecido.
El referéndum, repito, es la única salida al conflicto, porque el pueblo catalán se ha echado a la calle a pedirlo de forma pacífica (aunque siempre hay algunas excepciones), con una sonrisa y ganas de renovar el país, de hablar de eso que tanto se ha evitado hablar en España y que no debería darnos vergüenza hablar: el encaje territorial de los distintos pueblos que conviven en España dentro (o fuera) de esta. La realidad, aunque cerremos los ojos y nos obcequemos, es la que es y hay que enfrentarse a ella, sin pataletas, sin nostalgias, sin amenazas. El presente exige valentía y altura de miras, no inmovilismo y una policía que haga el trabajo sucio que deben llevar a cabo los líderes políticos escogidos por la ciudadanía. Debemos ir a votar, cada uno lo que crea, faltaría más, con ilusión y la cabeza fría.
El 1-O es, en definitiva, una movilización del pueblo catalán que quiere decidir su futuro con libertad y sin miedo. El Estado español no se aparta de la palabra ilegalidad, actuando de una forma irresponsable solo vista en episodios del pasado que muchos creían superados, y la única solución parece estar en un referéndum, pues, ilegal y carente de todas las garantías que debería tener. Es decir un referéndum no vinculante en términos jurídicos. Esto es algo que no gusta a ciertos sectores de la izquierda que sí están por el derecho a decidir, sin embargo, ¿acaso existe un horizonte en el que pueda imaginarse un referéndum legal? ¿Acaso alguien cree que el PP va a cambiar su postura, que va a traicionar a su pasado? Podemos asegura que ellos están a favor de pactar un referéndum, pero tanto PSOE como C's se han puesto del lado de Rajoy (con mayor o menor entusiasmo, pero así ha sido) conformando una poderosa mayoría, de modo que, ¿qué opción tenemos en Catalunya? La reelección de Pedro Sánchez como Secretario General ha elevado de nuevo la intención de voto del PSOE y estancado la de Podemos, lo que dificulta más si cabe toda posibilidad de que los morados alcancen el gobierno central en unas hipotéticas elecciones anticipadas y se pueda pactar una consulta en Catalunya. De modo que, ¿qué debemos hacer sino pelear hoy por votar aunque sea como un mero acto de protesta para seguir presionando al gobierno?
Por otro lado, y ya para terminar, es cierto que a parte de la izquierda catalana le cuesta posicionarse del mismo bando que PDeCAT, partido corrupto como pocos y que representa a gran parte de la derecha catalana, y es normal en cierto modo, porque además de lo que representa, este partido así como algunos de sus seguidores ha sido muy crítico con líderes de la izquierda catalana como Ada Colau. Muchos señalan que no piensan tomar parte en la votación del 1-O en rechazo a la corrupción de PDeCAT. Sin embargo, pienso que el momento histórico actual requiere de una visión estratégica, requiere ver las cosas con perspectiva y con serenidad. El referéndum no tiene nada que ver con PdeCAT sino con la sociedad catalana en su conjunto y con la democracia más elemental. El referéndum es un acto de insurrección contra el régimen borbónico del 78, surgido de las cenizas del franquismo, que por momentos parece tambalearse. La izquierda revolucionaria no debe olvidar quién es su enemigo de clase (tanto en España como en Catalunya) pero es cierto que debemos posicionarnos, y si no lo hacemos en favor del referéndum indirectamente nos ponemos del lado de la represión del Rajoy y del régimen del 78. Participar y ponerse en el mismo bando que PDeCAT en este momento puntual no significa justificar ni que de pronto seamos compañeros del alma de la burguesía catalana, significa aceptar que primero debemos conformar la República Catalana y después luchar para que sea una República Socialista.
Queda apenas una semana para el 1-O pero, viendo el transcurrir de los acontecimientos, puede ser todavía mucho tiempo. Quién sabe qué sucederá hasta el día del referéndum. Sin embargo, debemos congratularnos de que el pueblo catalán haya salido a la calle a defender la democracia y sus derechos fundamentales, dando una lección al mundo entero. Creo que eso ya es una victoria.
@avelasgar
jueves, 9 de marzo de 2017
PODEMOS Y LA APM. ¿QUIÉN PRESIONA A QUIÉN?
La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) ha emitido un comunicado en el que acusa a Podemos de coacciones y presiones contra varios periodistas, atentando contra los principios básicos de la libertad de prensa.
En el comunicado se dice que Podemos “amedrenta y amenaza” a los periodistas, “desde hace más de un año en sus propias tribunas, en reproches y alusiones personales en entrevistas, fotos y actos públicos, o directamente en Twitter”. Estos periodistas, según APM se sienten “acosados y presionados” por el partido. Considera, además, que las actuaciones de Podemos están causando “un estado de miedo entre los periodistas”, que buscan “persuadirles de que les conviene escribir al dictado de Podemos, además de tratar de conducirlos hacia la autocensura” y que algunos periodistas están sometidos “a un bombardeo constante de mensajes que intentan descalificar o ridiculizar su trabajo y recortar su libertad de información”.
De ser esto cierto, nos encontramos ante un ejercicio deplorable y antidemocrático de la formación morada que debería ser investigado en profundidad. Sin embargo, la APM no ha aportado pruebas de estas gravísimas acusaciones. No han facilitado los nombres de los periodistas supuestamente afectados ni los medios a los que pertenecen, ni se han concretado dichos acosos. En Podemos niegan las amenazas y piden que se muestren las pruebas si existen.
¿Qué sentido tiene verter tales acusaciones sobre un partido si estas no se concretan en pruebas para que puedan ser verificadas y se tomen medidas? Algunos periodistas han recibido este informe con incredulidad. El mismo Antonio Ferreras (La Sexta), muy crítico en ocasiones con Podemos, ha dicho que no ve a Podemos como un riesgo a la libertad de expresión, que existen poderes económicos y políticos más peligrosos.
Si nos ponemos a pensar, ¿qué represalias puede temer un periodista por hablar mal de Podemos si este partido no tiene control sobre ningún medio ni tiene relación con los poderes económicos que posean los grandes medios de comunicación? ¿No tienen acaso más poder los periodistas para hacer daño a Podemos que al revés? Ignacio Escolar decía con ironía en Al Rojo Vivo que muchos periodistas, por criticar a Podemos, lo que les puede pasar es que se ganen un ascenso y que, en cambio, sí pueden meterse en líos por criticar a otros partidos como el PP, poniendo el ejemplo de Germán Yanke, que fue despedido de Telemadrid tras hacer unas preguntas comprometedoras a Esperanza Aguirre en una entrevista. ¿Dónde estaba la APM por aquél entonces?
Desde la repentina y demoledora irrupción de Podemos en el panorama político español hemos asistido a un recital continuo y cansino de noticias y portadas en ocasiones exageradas en los grandes medios de comunicación que cuestionaban la financiación del partido o a sus líderes (el supuesto delito fiscal de Juan Carlos Monedero, el caso de Íñigo Errejón y la Universidad de Málaga, los tuits de Zapata, Rita Maestre y la capilla, pagos de Venezuela a Pablo Iglesias, el caso de Echenique y su asistente, etc.). Los grandes medios, entonces, anunciaron estas supuestas irregularidades con grandes carteles y se generaron intensos debates que duraron semanas interminables. Sin embargo, cuando todas y cada una de estas denuncias fueron archivadas (hasta en siete ocasiones en el caso de la supuesta financiación ilegal de Podemos), el revuelo generado fue infinitamente menor. Muchos de los medios que habían dedicado ingentes recursos al conocerse estos casos omitieron las resoluciones judiciales o las redujeron cuanto pudieron. Sin embargo, al demostrar que no había delito, esas resoluciones eran fundamentales porque de algún modo anulaban todas las noticias anteriores, las numerosas acusaciones e insinuaciones vertidas sobre el partido. ¿Debemos pensar que para algunos medios era más importante que la opinión pública conociera el supuesto delito antes de saber si era cierto, que saber que no era cierto? ¿Dieron esos medios demasiado bombo a estas noticias y más bien poco a las resoluciones judiciales por alguna intención maquiavélica? ¿Debía la APM haber hecho algo al respecto? Como dijo Íñigo Errejón en Política, manual de instrucciones, un documental inédito en la política española que muestra las entrañas de Podemos durante un año y medio: “Lo importante no es ser culpable, sino parecerlo”.
Son muchos, por otro lado, los episodios en los que representantes de otros partidos políticos han mostrado una actitud más que chulesca hacia los periodistas sin que la APM haya emitido ningún comunicado. Algunos ejemplos: 1) Javier Maroto (PP) amenazando a un periodista de Cuatro diciéndole que no reescribiera sus palabras porque sino iban a tener un problema y tendría que llamarle la atención. 2) Fernández Díaz (PP) mandando a la policía a la sede del periódico Público sin orden judicial a incautar unas grabaciones que le mostraban a él y al director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alonso, planeando desprestigiar a políticos catalanes. 3) Girauta (C's) encarándose con una periodista de La Sexta que preguntó por un tuit suyo en una rueda de prensa de Ciudadanos. 4) Rafael Hernando (PP) llamando “hienas” a los periodistas y acusándoles de la muerte de Rita Barberá (después se demostraría que murió debido a una cirrosis). 5) Esperanza Aguirre calificando a La Sexta como “la secta” en distintas ocasiones y denigrando a sus reporteros. 6) Aznar metiéndole un bolígrafo a la periodista Marta Nebot por el escote tras hacerle esta una pregunta y acariciándole la cara después. Esto no justifica las acciones de Podemos, en caso de que fueran ciertas, pero dados los casos expuestos, y hay muchos más, me da a entender que puede existir una doble vara de medir.
Se está extendiendo la creencia, por otro lado, de que los medios de comunicación son intocables, que representan la esencia de la democracia. Sin negar que esto último pueda tener parte de razón, es también cierto que los medios de comunicación tienen mucho poder e influencia en la sociedad y que, si se utiliza incorrectamente, este poder puede trastocar la libertad de expresión en favor de unos pocos. La información es un derecho básico en democracia y, desgraciadamente, algunos medios de comunicación en ocasiones tratan este elemento como una herramienta arrojadiza contra personas concretas o instituciones más amplias que consideran enemigas o que van en contra de sus intereses. No hablo de los periodistas rasos, meros trabajadores, sino de los dueños, de los directivos. Algunos ejemplos: 1) Las denigrantes noticias de algunos periódicos contra dirigentes políticos, por ejemplo esta de Alerta Digital contra Ada Colau, que dice cosas como: “la alcaldesa de Barcelona parece tener la intención de dar a luz a su hijo y no seguir los pasos de la mayoría de las “perroflautas” españolas partidarias del aborto.”. 2) Victoria Prego, que es casualmente la presidenta de APM, ocultando durante 20 años a los españoles que Suárez no convocó un referéndum sobre la jefatura del estado porque sabía que ganaría la opción republicana. 3) La fabricación de documentos falsos por parte de Eduardo Inda que buscaban relacionar a Pablo Iglesias con cobros de Venezuela en paraísos fiscales. 4) Las portadas de El Mundo que relacionaban a ETA con el atentado del 11M, sabiendo que era falso. 5) El Informe PISA, elaborado por la Policía de Fernández Díaz con la colaboración de periodistas para desprestigiar e intimidar a Pablo Iglesias. 6) La revelación de Pedro Sánchez en Salvados diciendo que había sufrido presiones por parte de altos directivos de el periódico El País, entre otros, para que no pactara con Podemos y que, de hacerlo, la línea editorial del periódico sería muy dura con él. 7) Las acusaciones contra Podemos y sus dirigentes expuestas más arriba, que generaron mucho revuelo mediático y quedaron en nada. ¿Quién tiene el poder aquí, Podemos o los medios de comunicación? ¿Quién presiona a los periodistas, Podemos o los propios dueños de los medios?
El informe de la APM dice: “Solo una prensa independiente y sin miedo puede cumplir su misión fundamental de control del poder. Solo unos medios firmes en la defensa de la libertad de expresión pueden frenar las tentaciones de los poderosos de eludir la rendición de cuentas a la que están obligados en una democracia como la nuestra". Tomando en cuenta los siete ejemplos esbozados arriba, los medios no han cumplido, en ocasiones, su función de controlar el poder, sino que han intentado influir en él. El caso de las presiones contra Pedro Sánchez es esclarecedor. Creer que “los poderosos” en España son Podemos es, a mi juicio, absurdo porque no cuentan con apoyos de ningún poder económico o financiero poderoso, sino que los tienen en contra. Es más, son estos poderes (el Ibex 35) los que controlan los grandes medios que han intentado desprestigiar a la formación de Pablo Iglesias en ocasiones, como se ha demostrado arriba, de una manera éticamente reprobable. ¿No debería haber actuado la APM entonces, defendiendo a los periodistas que elaboraban noticias más que dudosas por encargo de sus jefes? ¿No debería contar nuestra democracia con herramientas que sancionaran a los medios de comunicación si estos abusan de su poder para condicionar a la opinión pública en favor de ciertos sectores o en contra de otros? Si la prensa tiene tanto poder no puede tener carta blanca para mentir como ocurre en ocasiones. Debe existir, por rigor democrático, algún mecanismo regulador que evite que ese poder pueda ser utilizado para desestabilizar la democracia o atacar a enemigos políticos.
Repito, ya para terminar, que si el informe es cierto Podemos deberá explicar muchas cosas, pero viendo cómo funcionan las cosas en este país, no me extrañaría que este informe fuese la piedra de alguien que ya ha escondido la mano, buscando de nuevo embarrar al partido morado.
@avelasgar
En el comunicado se dice que Podemos “amedrenta y amenaza” a los periodistas, “desde hace más de un año en sus propias tribunas, en reproches y alusiones personales en entrevistas, fotos y actos públicos, o directamente en Twitter”. Estos periodistas, según APM se sienten “acosados y presionados” por el partido. Considera, además, que las actuaciones de Podemos están causando “un estado de miedo entre los periodistas”, que buscan “persuadirles de que les conviene escribir al dictado de Podemos, además de tratar de conducirlos hacia la autocensura” y que algunos periodistas están sometidos “a un bombardeo constante de mensajes que intentan descalificar o ridiculizar su trabajo y recortar su libertad de información”.
De ser esto cierto, nos encontramos ante un ejercicio deplorable y antidemocrático de la formación morada que debería ser investigado en profundidad. Sin embargo, la APM no ha aportado pruebas de estas gravísimas acusaciones. No han facilitado los nombres de los periodistas supuestamente afectados ni los medios a los que pertenecen, ni se han concretado dichos acosos. En Podemos niegan las amenazas y piden que se muestren las pruebas si existen.
¿Qué sentido tiene verter tales acusaciones sobre un partido si estas no se concretan en pruebas para que puedan ser verificadas y se tomen medidas? Algunos periodistas han recibido este informe con incredulidad. El mismo Antonio Ferreras (La Sexta), muy crítico en ocasiones con Podemos, ha dicho que no ve a Podemos como un riesgo a la libertad de expresión, que existen poderes económicos y políticos más peligrosos.
Si nos ponemos a pensar, ¿qué represalias puede temer un periodista por hablar mal de Podemos si este partido no tiene control sobre ningún medio ni tiene relación con los poderes económicos que posean los grandes medios de comunicación? ¿No tienen acaso más poder los periodistas para hacer daño a Podemos que al revés? Ignacio Escolar decía con ironía en Al Rojo Vivo que muchos periodistas, por criticar a Podemos, lo que les puede pasar es que se ganen un ascenso y que, en cambio, sí pueden meterse en líos por criticar a otros partidos como el PP, poniendo el ejemplo de Germán Yanke, que fue despedido de Telemadrid tras hacer unas preguntas comprometedoras a Esperanza Aguirre en una entrevista. ¿Dónde estaba la APM por aquél entonces?
Desde la repentina y demoledora irrupción de Podemos en el panorama político español hemos asistido a un recital continuo y cansino de noticias y portadas en ocasiones exageradas en los grandes medios de comunicación que cuestionaban la financiación del partido o a sus líderes (el supuesto delito fiscal de Juan Carlos Monedero, el caso de Íñigo Errejón y la Universidad de Málaga, los tuits de Zapata, Rita Maestre y la capilla, pagos de Venezuela a Pablo Iglesias, el caso de Echenique y su asistente, etc.). Los grandes medios, entonces, anunciaron estas supuestas irregularidades con grandes carteles y se generaron intensos debates que duraron semanas interminables. Sin embargo, cuando todas y cada una de estas denuncias fueron archivadas (hasta en siete ocasiones en el caso de la supuesta financiación ilegal de Podemos), el revuelo generado fue infinitamente menor. Muchos de los medios que habían dedicado ingentes recursos al conocerse estos casos omitieron las resoluciones judiciales o las redujeron cuanto pudieron. Sin embargo, al demostrar que no había delito, esas resoluciones eran fundamentales porque de algún modo anulaban todas las noticias anteriores, las numerosas acusaciones e insinuaciones vertidas sobre el partido. ¿Debemos pensar que para algunos medios era más importante que la opinión pública conociera el supuesto delito antes de saber si era cierto, que saber que no era cierto? ¿Dieron esos medios demasiado bombo a estas noticias y más bien poco a las resoluciones judiciales por alguna intención maquiavélica? ¿Debía la APM haber hecho algo al respecto? Como dijo Íñigo Errejón en Política, manual de instrucciones, un documental inédito en la política española que muestra las entrañas de Podemos durante un año y medio: “Lo importante no es ser culpable, sino parecerlo”.
Son muchos, por otro lado, los episodios en los que representantes de otros partidos políticos han mostrado una actitud más que chulesca hacia los periodistas sin que la APM haya emitido ningún comunicado. Algunos ejemplos: 1) Javier Maroto (PP) amenazando a un periodista de Cuatro diciéndole que no reescribiera sus palabras porque sino iban a tener un problema y tendría que llamarle la atención. 2) Fernández Díaz (PP) mandando a la policía a la sede del periódico Público sin orden judicial a incautar unas grabaciones que le mostraban a él y al director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alonso, planeando desprestigiar a políticos catalanes. 3) Girauta (C's) encarándose con una periodista de La Sexta que preguntó por un tuit suyo en una rueda de prensa de Ciudadanos. 4) Rafael Hernando (PP) llamando “hienas” a los periodistas y acusándoles de la muerte de Rita Barberá (después se demostraría que murió debido a una cirrosis). 5) Esperanza Aguirre calificando a La Sexta como “la secta” en distintas ocasiones y denigrando a sus reporteros. 6) Aznar metiéndole un bolígrafo a la periodista Marta Nebot por el escote tras hacerle esta una pregunta y acariciándole la cara después. Esto no justifica las acciones de Podemos, en caso de que fueran ciertas, pero dados los casos expuestos, y hay muchos más, me da a entender que puede existir una doble vara de medir.
Se está extendiendo la creencia, por otro lado, de que los medios de comunicación son intocables, que representan la esencia de la democracia. Sin negar que esto último pueda tener parte de razón, es también cierto que los medios de comunicación tienen mucho poder e influencia en la sociedad y que, si se utiliza incorrectamente, este poder puede trastocar la libertad de expresión en favor de unos pocos. La información es un derecho básico en democracia y, desgraciadamente, algunos medios de comunicación en ocasiones tratan este elemento como una herramienta arrojadiza contra personas concretas o instituciones más amplias que consideran enemigas o que van en contra de sus intereses. No hablo de los periodistas rasos, meros trabajadores, sino de los dueños, de los directivos. Algunos ejemplos: 1) Las denigrantes noticias de algunos periódicos contra dirigentes políticos, por ejemplo esta de Alerta Digital contra Ada Colau, que dice cosas como: “la alcaldesa de Barcelona parece tener la intención de dar a luz a su hijo y no seguir los pasos de la mayoría de las “perroflautas” españolas partidarias del aborto.”. 2) Victoria Prego, que es casualmente la presidenta de APM, ocultando durante 20 años a los españoles que Suárez no convocó un referéndum sobre la jefatura del estado porque sabía que ganaría la opción republicana. 3) La fabricación de documentos falsos por parte de Eduardo Inda que buscaban relacionar a Pablo Iglesias con cobros de Venezuela en paraísos fiscales. 4) Las portadas de El Mundo que relacionaban a ETA con el atentado del 11M, sabiendo que era falso. 5) El Informe PISA, elaborado por la Policía de Fernández Díaz con la colaboración de periodistas para desprestigiar e intimidar a Pablo Iglesias. 6) La revelación de Pedro Sánchez en Salvados diciendo que había sufrido presiones por parte de altos directivos de el periódico El País, entre otros, para que no pactara con Podemos y que, de hacerlo, la línea editorial del periódico sería muy dura con él. 7) Las acusaciones contra Podemos y sus dirigentes expuestas más arriba, que generaron mucho revuelo mediático y quedaron en nada. ¿Quién tiene el poder aquí, Podemos o los medios de comunicación? ¿Quién presiona a los periodistas, Podemos o los propios dueños de los medios?
El informe de la APM dice: “Solo una prensa independiente y sin miedo puede cumplir su misión fundamental de control del poder. Solo unos medios firmes en la defensa de la libertad de expresión pueden frenar las tentaciones de los poderosos de eludir la rendición de cuentas a la que están obligados en una democracia como la nuestra". Tomando en cuenta los siete ejemplos esbozados arriba, los medios no han cumplido, en ocasiones, su función de controlar el poder, sino que han intentado influir en él. El caso de las presiones contra Pedro Sánchez es esclarecedor. Creer que “los poderosos” en España son Podemos es, a mi juicio, absurdo porque no cuentan con apoyos de ningún poder económico o financiero poderoso, sino que los tienen en contra. Es más, son estos poderes (el Ibex 35) los que controlan los grandes medios que han intentado desprestigiar a la formación de Pablo Iglesias en ocasiones, como se ha demostrado arriba, de una manera éticamente reprobable. ¿No debería haber actuado la APM entonces, defendiendo a los periodistas que elaboraban noticias más que dudosas por encargo de sus jefes? ¿No debería contar nuestra democracia con herramientas que sancionaran a los medios de comunicación si estos abusan de su poder para condicionar a la opinión pública en favor de ciertos sectores o en contra de otros? Si la prensa tiene tanto poder no puede tener carta blanca para mentir como ocurre en ocasiones. Debe existir, por rigor democrático, algún mecanismo regulador que evite que ese poder pueda ser utilizado para desestabilizar la democracia o atacar a enemigos políticos.
Repito, ya para terminar, que si el informe es cierto Podemos deberá explicar muchas cosas, pero viendo cómo funcionan las cosas en este país, no me extrañaría que este informe fuese la piedra de alguien que ya ha escondido la mano, buscando de nuevo embarrar al partido morado.
@avelasgar
martes, 24 de mayo de 2016
CUANDO TODO VALE EN POLÍTICA: OPOSITORES, REFUGIADOS Y, OBVIAMENTE, VENEZUELA
El gobierno (en funciones) español, empujado por el inicio de la nueva campaña electoral, ha
concedido la nacionalidad española a varios opositores venezolanos, entre los que se encuentran dos familiares de Leopoldo López, encarcelado desde febrero de 2014, y el empresario Luis Carlos Serra Carmona, exdiputado y en la actualidad miembro de la junta directiva del diario opositor al gobierno venezolano El Nacional. [1]
Digo que lo han hecho como parte de la nueva campaña electoral no por maldad ni por falta de
solidaridad hacia las personas beneficiadas de dichas concesiones, sino porque diversas evidencias así me lo muestran.
Existen numerosos perseguidos políticos en distintos rincones del mundo, desde Marruecos a Arabia Saudita, pasando por Israel, Turquía y un largo etcétera, a los que el gobierno español ha hecho caso omiso. A modo de ejemplo, en Marruecos hace apenas un mes moría el activista saharaui Saika Brahim, en huelga de hambre, quien había sido detenido por las autoridades marroquíes mientras participaba en una manifestación pacífica por las mejoras de las condiciones laborales de los trabajadores [2]. El gobierno español no levantó la voz contra Marruecos por esta clara violación de los derechos humanos, como tampoco se ha referido nunca a los activistas saharauis perseguidos por el gobierno marroquí. Así que, ¿por qué existe este “trato de favor” hacia los supuestamente perseguidos opositores venezolanos? Porque desde el PP buscan mandar con este acto un mensaje muy concreto a los españoles.
La nacionalidad entregada a los opositores venezolanos pretenderá utilizarse como arma arrojadiza contra la alianza entre Podemos, Equo, IU y demás organizaciones, aduciendo a la necesidad de concederlas debido a la cruenta deriva totalitaria a la que Maduro y el chavismo en general están llevando a Venezuela y, de paso, tratar de convencernos de que España correría una suerte similar a la del país latinoamericano si Unidos Podemos llegase a gobernar. No lo hacen por bondad o por preservar los derechos humanos. Ahí tenemos, para respaldar mi hipótesis, a miles y miles de refugiados que huyen de la guerra en Siria, pudriéndose en las fronteras europeas, sin que al gobierno español le importe. Y como prueba un dato: La UE ha recibido a 160 refugiados de los 160.000 que se comprometió a acoger; España ha recibido 18 de 16.000 [3] y, además, Rajoy desoyó la oferta de Ada Colau para traer 100 refugiados a Barcelona [4].
Nada, o casi nada, en política sucede por casualidad, sino que obedece a causas concretas. Ejemplos tenemos de sobras: la abdicación del anterior monarca, Juan Carlos, delegando en su hijo Felipe en un momento de total descrédito de la Corona tras varios escándalos como el de Urdangarín o la afición de Juan Carlos por la caza; el caso Puyol copando la totalidad de los medios precisamente cuando CiU empezó a apoyar el derecho a decidir de Catalunya; o el ascenso casi milagroso de Ciudadanos (partido viejoven en Catalunya) para intentar frenar a Podemos (necesitamos un Podemos de derechas, decía aquel banquero). En el juego de la política, insisto, todo sucede en su debido momento. No antes ni después.
Por otro lado, la derecha española aplica el término “preso político” con muy poca o mucha
facilidad dependiendo de donde se halle el sujeto al que poner o no dicha etiqueta. Esto es
obviamente parte del juego. Pero, veamos, ¿es realmente Leopoldo López un preso político? Los medios han repetido hasta el infinito y más allá que esta persona ha sido encarcelada únicamente por sus ideas políticas. Sin embargo, ¿qué ocurriría en España o en EEUU con el promotor de marchas contra el gobierno que dejasen 43 muertos (10 policías entre ellos), más de 800 heridos y 10.000 millones de dólares en daños materiales [5]? ¿Alguien en su sano juicio osaría llamar al organizador de tal evento preso político? Mientras en España, en medio de un montaje policial, se detiene y juzga a dos titiriteros por representar una obra que precisamente contiene un montaje policial (valga la ironía), en Venezuela los opositores se han hartado de insultar al gobierno en televisión o a llamar a la acción violenta y desestabilizadora durante años. ¿Qué ocurriría si Garzón o Iglesias saliesen en los medios diciendo que se deben usar métodos no pacíficos para expresar su frustración con el gobierno de Rajoy? [6]
Si se aplica esta doble vara de medir es porque antes de la llegada de Chávez al gobierno, la
actual oposición (derecha y extrema derecha) se beneficiaba de la extracción del petróleo,
mientras el grueso de la población mendigaba en la miseria [7]. Desde la llegada de Chávez esto cambió, y Venezuela pasó a ser el enemigo de la derecha mundial.
Albert Rivera, por su parte, ha optado por ir directamente a Venezuela para reunirse con la oposición y, de paso, criticar a Podemos [8]. Bonita manera de empezar la campaña electoral, ¿verdad? Por otro lado, ¿qué iba a hacer Rivera sino? ¿Quedarse en España y decir que está deseando pactar con el partido del dinero negro? Eso no da votos, y Ciudadanos, a la vista de las encuestas, los necesita muy mucho. Por otro lado, y retomando el viaje de Rivera al país caribeño, extraña dictadura donde alguien totalmente contrario al supuesto régimen opresor puede ser invitado por la oposición (¿oposición en una dictadura?), la cual ha ganado las últimas elecciones parlamentarias (¿elecciones en una dictadura?) para que hable en contra del gobierno. En otras palabras, ¿alguno de ustedes, estimados lectores, cree que en España se aprobaría invitar a un miembro del Partido Socialista Unificado de Venezuela (partido que preside Maduro) para que hablase en el Congreso de los Diputados?
En definitiva, parece que el inicio de la campaña electoral ha empezado con fuerza y que todo
vale para rascar votos (otro ejemplo lo ilustra el absurdo intento por prohibir la Estelada en el
partido de la copa del Rey). A este ritmo, para el 26J a más de uno se le habrá pegado hasta el
acento venezolano.
Toni Velasco (@avelasgar)
[1] http://www.eldiario.es/politica/Gobierno-Venezuela-nacionalidad-Leopoldo-Lopez_0_517948499.html
[2] http://www.europapress.es/internacional/noticia-muere-activista-saharaui-huelga-hambredetencion-principios-abril-20160416023113.html
[3] http://www.elmundo.es/sociedad/2016/01/13/569536ecca4741600c8b4634.html
[4] http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/03/23/catalunya/1458765680_223101.html
[5] http://www.telesurtv.net/news/Conozca-que-son-las-guarimbas-en-Venezuela-y-quienes-estandetras-20140312-0050.html
[6] https://www.youtube.com/watch?v=kVBZ0Ob9kgw
[7] https://www.youtube.com/watch?v=cSky1utKP80 (minuto 14:40)
[8] http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/24/america/1464059039_030996.html?id_externo_rsoc=FB_CM
concedido la nacionalidad española a varios opositores venezolanos, entre los que se encuentran dos familiares de Leopoldo López, encarcelado desde febrero de 2014, y el empresario Luis Carlos Serra Carmona, exdiputado y en la actualidad miembro de la junta directiva del diario opositor al gobierno venezolano El Nacional. [1]
Digo que lo han hecho como parte de la nueva campaña electoral no por maldad ni por falta de
solidaridad hacia las personas beneficiadas de dichas concesiones, sino porque diversas evidencias así me lo muestran.
Existen numerosos perseguidos políticos en distintos rincones del mundo, desde Marruecos a Arabia Saudita, pasando por Israel, Turquía y un largo etcétera, a los que el gobierno español ha hecho caso omiso. A modo de ejemplo, en Marruecos hace apenas un mes moría el activista saharaui Saika Brahim, en huelga de hambre, quien había sido detenido por las autoridades marroquíes mientras participaba en una manifestación pacífica por las mejoras de las condiciones laborales de los trabajadores [2]. El gobierno español no levantó la voz contra Marruecos por esta clara violación de los derechos humanos, como tampoco se ha referido nunca a los activistas saharauis perseguidos por el gobierno marroquí. Así que, ¿por qué existe este “trato de favor” hacia los supuestamente perseguidos opositores venezolanos? Porque desde el PP buscan mandar con este acto un mensaje muy concreto a los españoles.
La nacionalidad entregada a los opositores venezolanos pretenderá utilizarse como arma arrojadiza contra la alianza entre Podemos, Equo, IU y demás organizaciones, aduciendo a la necesidad de concederlas debido a la cruenta deriva totalitaria a la que Maduro y el chavismo en general están llevando a Venezuela y, de paso, tratar de convencernos de que España correría una suerte similar a la del país latinoamericano si Unidos Podemos llegase a gobernar. No lo hacen por bondad o por preservar los derechos humanos. Ahí tenemos, para respaldar mi hipótesis, a miles y miles de refugiados que huyen de la guerra en Siria, pudriéndose en las fronteras europeas, sin que al gobierno español le importe. Y como prueba un dato: La UE ha recibido a 160 refugiados de los 160.000 que se comprometió a acoger; España ha recibido 18 de 16.000 [3] y, además, Rajoy desoyó la oferta de Ada Colau para traer 100 refugiados a Barcelona [4].
Nada, o casi nada, en política sucede por casualidad, sino que obedece a causas concretas. Ejemplos tenemos de sobras: la abdicación del anterior monarca, Juan Carlos, delegando en su hijo Felipe en un momento de total descrédito de la Corona tras varios escándalos como el de Urdangarín o la afición de Juan Carlos por la caza; el caso Puyol copando la totalidad de los medios precisamente cuando CiU empezó a apoyar el derecho a decidir de Catalunya; o el ascenso casi milagroso de Ciudadanos (partido viejoven en Catalunya) para intentar frenar a Podemos (necesitamos un Podemos de derechas, decía aquel banquero). En el juego de la política, insisto, todo sucede en su debido momento. No antes ni después.
Por otro lado, la derecha española aplica el término “preso político” con muy poca o mucha
facilidad dependiendo de donde se halle el sujeto al que poner o no dicha etiqueta. Esto es
obviamente parte del juego. Pero, veamos, ¿es realmente Leopoldo López un preso político? Los medios han repetido hasta el infinito y más allá que esta persona ha sido encarcelada únicamente por sus ideas políticas. Sin embargo, ¿qué ocurriría en España o en EEUU con el promotor de marchas contra el gobierno que dejasen 43 muertos (10 policías entre ellos), más de 800 heridos y 10.000 millones de dólares en daños materiales [5]? ¿Alguien en su sano juicio osaría llamar al organizador de tal evento preso político? Mientras en España, en medio de un montaje policial, se detiene y juzga a dos titiriteros por representar una obra que precisamente contiene un montaje policial (valga la ironía), en Venezuela los opositores se han hartado de insultar al gobierno en televisión o a llamar a la acción violenta y desestabilizadora durante años. ¿Qué ocurriría si Garzón o Iglesias saliesen en los medios diciendo que se deben usar métodos no pacíficos para expresar su frustración con el gobierno de Rajoy? [6]
Si se aplica esta doble vara de medir es porque antes de la llegada de Chávez al gobierno, la
actual oposición (derecha y extrema derecha) se beneficiaba de la extracción del petróleo,
mientras el grueso de la población mendigaba en la miseria [7]. Desde la llegada de Chávez esto cambió, y Venezuela pasó a ser el enemigo de la derecha mundial.
Albert Rivera, por su parte, ha optado por ir directamente a Venezuela para reunirse con la oposición y, de paso, criticar a Podemos [8]. Bonita manera de empezar la campaña electoral, ¿verdad? Por otro lado, ¿qué iba a hacer Rivera sino? ¿Quedarse en España y decir que está deseando pactar con el partido del dinero negro? Eso no da votos, y Ciudadanos, a la vista de las encuestas, los necesita muy mucho. Por otro lado, y retomando el viaje de Rivera al país caribeño, extraña dictadura donde alguien totalmente contrario al supuesto régimen opresor puede ser invitado por la oposición (¿oposición en una dictadura?), la cual ha ganado las últimas elecciones parlamentarias (¿elecciones en una dictadura?) para que hable en contra del gobierno. En otras palabras, ¿alguno de ustedes, estimados lectores, cree que en España se aprobaría invitar a un miembro del Partido Socialista Unificado de Venezuela (partido que preside Maduro) para que hablase en el Congreso de los Diputados?
En definitiva, parece que el inicio de la campaña electoral ha empezado con fuerza y que todo
vale para rascar votos (otro ejemplo lo ilustra el absurdo intento por prohibir la Estelada en el
partido de la copa del Rey). A este ritmo, para el 26J a más de uno se le habrá pegado hasta el
acento venezolano.
Toni Velasco (@avelasgar)
[1] http://www.eldiario.es/politica/Gobierno-Venezuela-nacionalidad-Leopoldo-Lopez_0_517948499.html
[2] http://www.europapress.es/internacional/noticia-muere-activista-saharaui-huelga-hambredetencion-principios-abril-20160416023113.html
[3] http://www.elmundo.es/sociedad/2016/01/13/569536ecca4741600c8b4634.html
[4] http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/03/23/catalunya/1458765680_223101.html
[5] http://www.telesurtv.net/news/Conozca-que-son-las-guarimbas-en-Venezuela-y-quienes-estandetras-20140312-0050.html
[6] https://www.youtube.com/watch?v=kVBZ0Ob9kgw
[7] https://www.youtube.com/watch?v=cSky1utKP80 (minuto 14:40)
[8] http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/24/america/1464059039_030996.html?id_externo_rsoc=FB_CM
lunes, 23 de mayo de 2016
YO A LA CÁRCEL Y TÚ A GRAN HERMANO VIP
Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido como “El pequeño Nicolás”, ha entrado en Gran Hermano VIP y se dice que cobrará unos 3.000 euros al día, hecho que parece haber generado las reacciones (de todo tipo) esperadas por los directores del programa para captar audiencia y generar expectación.
Francisco Nicolás es un estudiante de Derecho que en 2014 fue detenido cuando tenía 20 años y acusado de numerosos delitos como estafa, usurpación de funciones públicas y estado civil, malversación de caudales públicos o tráfico de influencia, entre otros. Se descubrió que se había codeado con grandes empresarios españoles, llegando a asistir como invitado a un acto de la Casa Real tras la proclamación de Felipe VI como rey. Su situación actual es de libertad provisional sin fianza. Desde muy joven colaboró con el Partido Popular (siendo fotografiado en numerosas ocasiones junto a Esperanza Aguirre, Aznar y demás) y FAES, y que pidió el voto para Ciudadanos en las elecciones generales de diciembre.
Por otro lado tenemos a Alfonso Fernández Ortega, conocido como Alfon, un joven de izquierdas de Vallecas detenido asimismo cuando contaba 20 años de edad mientras participaba en una huelga. Fue acusado por la Fiscalía de tenencia de explosivos y actualmente cumple condena en prisión. Es importante señalar que dichos explosivos jamás aparecieron y que el estudio holofoscópico de las huellas concluyó que no había ninguna huella del joven en la mochila donde supuestamente portaba dichos artefactos (mochila de la cual Alfon negó ser el dueño en todo momento), además de la denuncia de su abogado con respecto a las numerosas contradicciones presentes en el caso. [1] La única prueba del juicio fue la palabra de la policía.
La distinta suerte de estos dos chicos parece una clara alegoría de lo que es nuestro país, un lugar donde aquellos que provienen de las altas esferas suelen esquivar la justicia con facilidad, cayendo esta sobre el pueblo llano con mucha más contundencia. Resulta casi irónico que Alfon esté cumpliendo condena por defender los derechos laborales de aquellos que indirectamente pagarán el sueldo de Francisco Nicolás viendo el programa en el que participará, ya que si este tipo de programas (calificados como “telebasura”) existen es gracias a las descomunales audiencias que obtienen (España es junto a EEUU el país con más ediciones de Gran Hermano con 16).
El sueldo que recibirá Francisco Nicolás ha sido el objeto de la mayor parte de críticas que ha suscitado la noticia. Sin embargo existen otros sueldos que en comparación dejan el del joven a la altura del betún. Por ejemplo, el presidente de la eléctrica Iberdrola ganó 44.000 euros al día durante el primer semestre de 2015 [2], al tiempo que el precio de la electricidad subía sin parar, mermando los bolsillos de los millones de españoles que todavía no ven la luz al final del túnel que es la crisis. La diferencia entre estos dos personajes es que el segundo se lucra desmedidamente con algo que debería ser un derecho básico y fundamental de los españoles y que a día de hoy, gracias a la inestimable ayuda del gobierno, no lo es. Es contra este tipo de personas contra las que Alfon se manifestaba, contra estas gentes que exprimen al máximo al pueblo español para beneficio de sus intereses monetarios. Por eso Alfon está hoy encerrado, en un acto que busca amedrentar a los trabajadores para que no luchen por lo que es suyo, mientras otros se llenan la boca con España, cotizan en el extranjero y obtienen sus fortunas haciendo negocio con lo que debería ser de todos los españoles.
Las numerosas ediciones de Gran Hermano y todo lo que deriva de ellas son el triunfo de la mediocridad, de unos valores que deberían avergonzarnos como sociedad, son el señuelo resplandeciente que nos aleja de los problemas reales que empantanan el país. Es, como diría Morfeo en Matrix, el mundo que ha sido puesto ante nuestros ojos para ocultarnos la verdad. Todavía recuerdo el trato de los medios a Alfon (tachado de radical, extremista o terrorista) y Francisco Nicolás (definido más como pícaro, joven, travieso, etc.), buscando que la gente se haga una imagen de uno y de otro totalmente distintas.
Es tarea de los trabajadores, de la gente de abajo, el tomar conciencia de todo esto y salir a la calle a luchar por nuestros derechos y acabar con las bochornosas desigualdades que hoy existen en nuestro país, al igual que hizo Alfon. De paso, apagando la tele, quizás logremos que Gran Hermano no cumpla una nueva edición.
[1] https://www.youtube.com/watch?v=P0KRWUiuGAA
[2]http://www.infolibre.es/noticias/economia/2015/07/27/el_presidente_iberdrola_gano_000_euros_dia_primer_semestre_2015_35956_1011.html
Francisco Nicolás es un estudiante de Derecho que en 2014 fue detenido cuando tenía 20 años y acusado de numerosos delitos como estafa, usurpación de funciones públicas y estado civil, malversación de caudales públicos o tráfico de influencia, entre otros. Se descubrió que se había codeado con grandes empresarios españoles, llegando a asistir como invitado a un acto de la Casa Real tras la proclamación de Felipe VI como rey. Su situación actual es de libertad provisional sin fianza. Desde muy joven colaboró con el Partido Popular (siendo fotografiado en numerosas ocasiones junto a Esperanza Aguirre, Aznar y demás) y FAES, y que pidió el voto para Ciudadanos en las elecciones generales de diciembre.
Por otro lado tenemos a Alfonso Fernández Ortega, conocido como Alfon, un joven de izquierdas de Vallecas detenido asimismo cuando contaba 20 años de edad mientras participaba en una huelga. Fue acusado por la Fiscalía de tenencia de explosivos y actualmente cumple condena en prisión. Es importante señalar que dichos explosivos jamás aparecieron y que el estudio holofoscópico de las huellas concluyó que no había ninguna huella del joven en la mochila donde supuestamente portaba dichos artefactos (mochila de la cual Alfon negó ser el dueño en todo momento), además de la denuncia de su abogado con respecto a las numerosas contradicciones presentes en el caso. [1] La única prueba del juicio fue la palabra de la policía.
La distinta suerte de estos dos chicos parece una clara alegoría de lo que es nuestro país, un lugar donde aquellos que provienen de las altas esferas suelen esquivar la justicia con facilidad, cayendo esta sobre el pueblo llano con mucha más contundencia. Resulta casi irónico que Alfon esté cumpliendo condena por defender los derechos laborales de aquellos que indirectamente pagarán el sueldo de Francisco Nicolás viendo el programa en el que participará, ya que si este tipo de programas (calificados como “telebasura”) existen es gracias a las descomunales audiencias que obtienen (España es junto a EEUU el país con más ediciones de Gran Hermano con 16).
El sueldo que recibirá Francisco Nicolás ha sido el objeto de la mayor parte de críticas que ha suscitado la noticia. Sin embargo existen otros sueldos que en comparación dejan el del joven a la altura del betún. Por ejemplo, el presidente de la eléctrica Iberdrola ganó 44.000 euros al día durante el primer semestre de 2015 [2], al tiempo que el precio de la electricidad subía sin parar, mermando los bolsillos de los millones de españoles que todavía no ven la luz al final del túnel que es la crisis. La diferencia entre estos dos personajes es que el segundo se lucra desmedidamente con algo que debería ser un derecho básico y fundamental de los españoles y que a día de hoy, gracias a la inestimable ayuda del gobierno, no lo es. Es contra este tipo de personas contra las que Alfon se manifestaba, contra estas gentes que exprimen al máximo al pueblo español para beneficio de sus intereses monetarios. Por eso Alfon está hoy encerrado, en un acto que busca amedrentar a los trabajadores para que no luchen por lo que es suyo, mientras otros se llenan la boca con España, cotizan en el extranjero y obtienen sus fortunas haciendo negocio con lo que debería ser de todos los españoles.
Las numerosas ediciones de Gran Hermano y todo lo que deriva de ellas son el triunfo de la mediocridad, de unos valores que deberían avergonzarnos como sociedad, son el señuelo resplandeciente que nos aleja de los problemas reales que empantanan el país. Es, como diría Morfeo en Matrix, el mundo que ha sido puesto ante nuestros ojos para ocultarnos la verdad. Todavía recuerdo el trato de los medios a Alfon (tachado de radical, extremista o terrorista) y Francisco Nicolás (definido más como pícaro, joven, travieso, etc.), buscando que la gente se haga una imagen de uno y de otro totalmente distintas.
Es tarea de los trabajadores, de la gente de abajo, el tomar conciencia de todo esto y salir a la calle a luchar por nuestros derechos y acabar con las bochornosas desigualdades que hoy existen en nuestro país, al igual que hizo Alfon. De paso, apagando la tele, quizás logremos que Gran Hermano no cumpla una nueva edición.
[1] https://www.youtube.com/watch?v=P0KRWUiuGAA
[2]http://www.infolibre.es/noticias/economia/2015/07/27/el_presidente_iberdrola_gano_000_euros_dia_primer_semestre_2015_35956_1011.html
jueves, 18 de junio de 2015
SI ALFON FUESE VENEZOLANO
De nuevo el gobierno de Maduro ha traspasado los límites de la legalidad democrática y, haciendo gala de un más que pésimo respeto por los DDHH, se dispone a encerrar a otro opositor.
La Audiencia Provincial de Caracas ha ordenado la detención y el ingreso en prisión de un conocido disidente venezolano al ratificar el Tribunal Supremo la condena de cuatro años que le fue impuesta al joven, quien según la fiscalía portaba un artefacto explosivo de fabricación casera oculto en una mochila durante una huelga/protesta contra el gobierno bolivariano de Maduro.
Por su parte, el ya condenado disidente aseguró en el juicio que él simplemente asistió a una protesta pacífica cuando la policía le detuvo sin motivo alguno. En todo momento ha negado que tanto él como sus acompañantes portasen mochila alguna, asegurando que fue la misma policía quien colocó el artefacto en la mochila y la mostró en el juicio como si fuese suya. Además, denunció amenazas de los cuerpos policiales en caso de no identificar a otros disidentes del régimen bolivariano.
El abogado del disidente comentaba hace unos meses al salir del juzgado: “Ha quedado acreditado que mi cliente es inocente porque hay unas contradicciones manifiestas, sobretodo con el tema de la cadena de custodia del supuesto artefacto explosivo: quién lo ha cogido, cómo se ha llevado a analizar… No coincide el grupo de policías que recepciona el artefacto con el que se lo remite a los especialistas en desactivación de explosivos, no coincide el número de atestado, no coinciden los instructores ni los secretarios, no coincide el número de la brigada, no coincide la descripción del supuesto artefacto en una comparecencia y en otra. Son unas contradicciones tan grandes que rompen la cadena de custodia. Incluso sin llegar a discutir que mi cliente no llevaba el objeto, que lo hemos dicho desde el principio, entendemos que debe ser una condena absolutoria. […] Se pidió un estudio holofoscópico de las huellas y curiosamente no hay ninguna huella de mi cliente (en el artefacto) pero sí que hay cuatro resultados positivos de otras huellas que no se han investigado.”
No parece descabellado pensar, visto lo sucedido, que este caso no es más que un gran montaje para criminalizar a la disidencia con el fin de minimizar las protestas opositoras mediante el miedo. Estamos hablando de una acusación por posesión de explosivos, unos explosivos que nunca aparecieron y cuya descripción ha ido variando; que supuestamente el disidente transportaba en una mochila, mochila que se ha demostrado que no tiene sus huellas; y de un juicio con numerosas contradicciones manifiestas. En resumen: se ha condenado a una persona únicamente basándose en la palabra de los agentes. Nada más. Se desconoce todavía si Felipe González ha contactado con el condenado y sus allegados para ofrecer sus servicios en cuanto a protección legal se refiere, aunque dada la gravedad de la situación no se descarta que eso ocurra.
Por si eso fuese poco, los grandes medios de masas, cuyos intereses son los mismos que los del régimen chavista, han optado por hacer dos cosas: 1) Hablar lo menos posible de este caso, minimizando la información aportada y ocultando los detalles. 2) Dar por verdadera la versión oficial y tratar como culpable al opositor. Esto ha provocado, primero que el caso no haya gozado de demasiada visibilidad, y segundo que la opinión pública se haya puesto a favor del régimen en su mayoría.
Analizado el caso creo poder decir con firmeza que la división de poderes que debe caracterizar una democracia sana no está garantizada en absoluto en este país, ya que el gobierno está utilizando al poder judicial con fines políticos, encerrando a la disidencia. Son varios los casos en los que se han destituido o jubilado a jueces críticos con el gobierno y se han sustituido por otros afines al régimen. Esto pone de manifiesto algo terrible: que la democracia no existe realmente, sino que se trata de una fachada para aquellos que no se cuestionan el sistema, pero que se torna en unas opresivas cadenas para los que no se conforman con esa fachada y luchan por una democracia plena.
Debo decir que todo lo explicado en este artículo es totalmente cierto exceptuando el nombre del país. Esto no ha sucedido en Venezuela, sino en España. Y el acusado, quien ya ha sido detenido, es un joven antifascista de Vallecas llamado Alfon.
Si Alfon fuese venezolano todo hubiese sido distinto. Los medios españoles le habrían tratado de un modo totalmente opuesto al que lo han hecho. Su indignación por su juicio ridículo y su absurda sentencia habría sido colosal. Habrían repetido hasta la saciedad que jamás se encontraron los explosivos y que en la supuesta mochila que le atribuyeron no hallaron sus huellas, habrían recalcado que se trata de un encarcelamiento por motivos políticos, etc. Pero claro, como suele ser habitual en España, los medios son expertos en ensalzar y tratar casi de héroes a los disidentes venezolanos mientras son incapaces, ya no de posicionarse a favor de aquellos que protestan contra el régimen español, sino ni siquiera explicar de manera objetiva los casos que afectan a los disidentes españoles, no vaya a ser que se le de mala propaganda al gobierno y se les acabe a todos el chollo.
#AlfonLibertad
lunes, 23 de febrero de 2015
COSAS QUE PUEDES HACER EN LA DICTADURA VENEZOLANA PERO NO EN LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA
Los grandes medios de masas españoles siempre han reproducido el mensaje de que la Venezuela chavista es una brutal y despiadada dictadura. Por si fuera poco, desde la irrupción de Podemos en el panorama político, el miedo de muchos a perder su poltrona ha provocado que la intensidad y frecuencia de dicho mensaje no hayan dejado de aumentar. Raro es el día que no oímos hablar de Venezuela en las noticias o en las mal llamadas tertulias políticas.
Sin embargo, existen una serie de cosas que los ciudadanos venezolanos pueden hacer a pesar de vivir bajo el yugo de una supuesta dictadura, y que los españoles no podemos, aún viviendo en una democracia avanzada, como la llaman algunos.
1) Revocar un cargo público, incluido el presidente del gobierno. Esta posibilidad se incluyó cuando Chávez llegó al poder tras aprobarse mediante un referéndum popular. El artículo 72 de la Constitución venezolana establece la posibilidad de echar a cualquier cargo del Gobierno una vez transcurrido la mitad de su mandato si el pueblo lo aprueba en un referéndum. ¿Os imagináis que en España se pudiese convocar una votación para decidir si Rajoy debe seguir como presidente o no? Pues nuestra democracia no lo contempla. Qué cosas.
De hecho, en 2004, la oposición venezolana utilizó esta herramienta para intentar echar a Chávez pero perdió la votación (el 58% quiso que Chávez siguiera como presidente). Esta posibilidad de revocar al presidente, además de las 18 elecciones que ha ganado el chavismo en los últimos años, hace que la oposición, que siempre clama que el pueblo venezolano está harto del chavismo, no tenga credibilidad alguna.
2) Convocar un referéndum vinculante. En Venezuela, a pesar de la supuesta dictadura imperante, existen varios tipos de referéndum que el ciudadano puede convocar si consigue un mínimo de firmas estipulado (10% de electores/as inscritos/as en el registro civil y electoral para el referéndum consultivo; el 20% para el revocatorio, etc). Además, los resultados de estos referéndums, exceptuando el consultivo, además de las Iniciativas Legislativas y demás mecanismos, son de carácter vinculante. Esto significa que si se aprueba cambiar o quitar una ley mediante referéndum, el gobierno no puede negarse a hacerlo aunque esté en contra. Debe cumplir porque el pueblo así lo decidió democráticamente. Por ejemplo, en 2007, el gobierno quiso introducir cambios en la Constitución, estos se sometieron a un referéndum y ganó, por muy poco, el no, por lo que el gobierno de Chávez tuvo que echarse atrás y no llevar a cabo dichas reformas. ¿Qué dictadura hubiese obrado de tal manera? ¿Cuándo nos han consultado en España sobre las reformas de la Constitución?
Desde que Chávez llegara al poder (1999) se han celebrado seis referéndums (el constituyente de 1999, los constitucionales de 1999, 2007 y 2009 o el revocatorio convocado por la oposición de 2004 entre otros). Además, el chavismo ganó 17 de los 18 procesos electorales realizados durante los últimos 15 años, todos ellos bajo la supervisión de organismos internacionales como la ONU y de diversas personalidades. El propio Jimmy Carter, ex presidente de EEUU (poco sospechoso de apoyar al chavismo), expresó, tras ser observador internacional en unas elecciones, que el sistema electoral venezolano era el mejor del mundo.
En España, sin embargo, no es tan fácil celebrar un referéndum. Para empezar, el pueblo no puede convocarlo, sólo puede hacerlo el Presidente del Gobierno. Además, no son vinculantes. Por otro lado, tenemos la figura de la Iniciativa Legislativa Popular, que pueden iniciarla los ciudadanos si recogen un número determinado de firmas en un tiempo concreto. El problema es que, tras la recogida de firmas, el Parlamento puede decidir no tramitarla o cambiar dicha ILP a su antojo. Esto le sucedió a la PAH con la ILP en la que pedían la dación en pago. Tras su paso por el Parlamento, esta quedó tan desvirtuada que la propia PAH decidió retirarla.
Esto significa que los ciudadanos no tenemos poder para participar en la vida política cotidiana de nuestro país, algo profundamente antidemocrático. Lo único que podemos hacer es votar una vez cada cuatro años a nuestros representantes para que después hagan lo que quieran ya que ni siquiera tienen la obligación de cumplir sus programas electorales. Desde la entrada de la democracia en 1978 sólo se han celebrado tres referéndums: para ratificar la actual Constitución, para entrar en la OTAN y sobre la Constitución Europea.
3) Llamar a un golpe de estado o a matar al presidente en los medios de comunicación. Imaginemos por un momento que un grupo de militares y empresarios diesen un golpe de estado en España, secuestrando al presidente y disolviendo el Congreso y las demás instituciones democráticas. Imaginemos que una serie de medios apoyasen a esos golpistas pero que, al día siguiente, decenas de miles de ciudadanos rodearan el lugar en el que se encuentran los golpistas, obligándolos a escapar en helicóptero y a liberar al presidente electo. ¿Qué les sucedería a los dueños de los medios que apoyaron a los golpistas una vez abortado el golpe de estado? En España serían juzgados y enviados a prisión, en EEUU sentenciados a muerte y todo el mundo lo aceptaría debido a la gravedad de los delitos.
Pues esa historia aparentemente inventada sucedió en el año 2002 en Venezuela. ¿Qué les pasó a los dueños de esos medios? Nada. Nunca fueron encausados ni juzgados por cooperar con los golpistas. El caso de la cadena RCTV fue muy polémico años después, especialmente por la manipulación del caso por parte de los medios españoles. Esta cadena apoyó a los golpistas en 2002 y no fue sancionada ni clausurada en aquel momento. Lo que hizo el gobierno fue no renovar la licencia de la cadena para seguir utilizando el espacio del espectro electromagnético, el cual es de propiedad pública. No cerró la emisora, como dijeron los medios españoles, de hecho esta sigue existiendo hoy, pero emite en canales de pago. La licencia de RCTV caducó en 2007, lo que significa que un canal que apoyó un golpe de estado pudo seguir emitiendo en una frecuencia pública tranquilamente durante cinco años, algo impensable en cualquier otro país.
Pero los medios opositores venezolanos, los cuales son mayoría a pesar de lo que se suele decir, van más allá. Decía Jorge Verstrynge en Intereconomía que en el tiempo que él estuvo en Venezuela detectó 12 llamamientos al magnicidio contra Chávez en los medios y que nunca fueron encausados por nada. ¿Os imagináis qué le sucedería a los dueños de un medio de comunicación español que llamara a asesinar a Rajoy o al rey y a dar un golpe de estado? Recordemos que en nuestro país, unos jóvenes fueron multados por componer una canción cuya letra era ofensiva para el rey, se han detenido a tuiteros por mucho menos y algunos medios han denunciado presiones del gobierno para no inviten a ciertos partidos políticos a sus programas. Además, algunas reformas de Rajoy están siendo vistas como un recorte de las libertades democráticas básicas por organismos internacionales.
Por otro lado, es obvio que Venezuela tiene muchos problemas y ha de mejorar en muchos aspectos, como todos los países del mundo. No pretendo ensalzar a Venezuela como el país perfecto, simplemente porque ese país no existe. Tampoco creo que España pueda dar lecciones de democracia, después de los ejemplos citados. Lo único que pretendo poner de manifiesto es que es necesario que nos demos cuenta de que la información que aparece en televisión ha pasado por un filtro ideológico concreto, que no se trata de información objetiva. Esta siempre tiene un interés detrás, el interés del dueño del medio de comunicación, normalmente contrarios a los de la mayoría popular. Por eso los medios nunca hablan de cómo la pobreza hoy en Venezuela se ha reducido a niveles nunca vistos o de la sanidad, viviendas y educación gratuitas que hoy tienen millones de personas gracias a Chávez. Sólo hablan de corrupción e inflación, elementos que ya existían incluso en mayor grado en los gobiernos anteriores a Chávez, o de represión policial, mientras obvian casos como el Caracazo, donde la policía al servicio del entonces presidente, Carlos Andrés Pérez, favorable a EEUU, asesinó, según la versión oficial, a más de 300 personas, aunque otras versiones hablan de entre 2.000 y 3.000 asesinados.
Si olvidamos que los medios tienen dueños con intereses concretos, corremos el riesgo de acabar poniéndonos de parte del opresor y culpando a los oprimidos o, en este caso, llamar dictadura a países con mecanismos democráticos con los que nuestro país no cuenta.
Toni Velasco (@avelasgar)
domingo, 19 de enero de 2014
Gamonal, de la resignación a la acción.
Hace
ya varios
días que los vecinos del barrio burgalés de Gamonal decidieron
tomar partido y comenzar una movilización para detener la ejecución
de unas obras de costes desorbitados que pretendía llevar a cabo el
gobierno municipal del PP. Lo que empezó siendo una reivindicación
local ha acabado trascendiendo en todo el Estado español,
convirtiéndose en un modelo de lucha popular, a pesar de los
intentos de desprestigio por parte del gobierno y los medios.
El
proyecto que ha suscitado este conflicto consiste en la remodelación
de la calle Vitoria para convertirla en un bulevar de 800 metros y un
parking subterráneo. La obra, cuyo presupuesto asciende a la
escandalosa cifra de ocho millones de euros y cinco millones más
para la construcción del parking, fue adjudicada por el gobierno del
PP (presidido por Javier Lacalle) a un grupo de empresas cuyo
beneficiario es Antonio Miguel Méndez Pozo (una de las cuales a su
vez debe varias nóminas a gran parte de sus empleados). Dicho
individuo es también el propietario del periódico más leído de la
provincia (Diario de Burgos) y el presidente de la Cámara de Comercio de Burgos. Si
indagamos en el pasado de Méndez Pozo, encontramos que,
sorprendentemente, en 1992 fue condenado a varios años de prisión
por delitos de corrupción. Pero lo que es aún más sorprendente es
que el empresario únicamente cumplió 9 meses de dicha condena.
El Diario de Burgos no duda en tildar de violentas las protestas vecinales
Sin
embargo, la brillante carrera de Méndez Pozo no acaba ahí. Es socio
de la Radiotelevisión de Castilla y León junto con uno de los
empresarios imputados en la trama Gürtel, José Luis Ulibarri. Es
también intimo amigo de José María Aznar, el cual indultó al
entonces alcalde de Burgos, José María Peña, que fue condenado por
el mismo caso de corrupción que el empresario.
El historial recitado anteriormente, de sobras conocido por los
vecinos de Gamonal, ha sido detonante del enfrentamiento, pero no
el único. Resulta poco adecuado que una obra de semejante magnitud
pretenda ser llevada a cabo en el barrio con las cifras más altas de
paro y pobreza de Burgos, donde la mitad de los parados no cobra
subsidio alguno. Además, el Ayuntamiento está profundamente
endeudado (643 millones según el Partido Castellano) y ha llevado
adelante fuertes políticas de recortes (por ejemplo el apagado de
parte del alumbrado público) y subidas de impuestos (como el IBI,
entre otros).
Por
si esto no fuera poco, el gobierno se tomó la libertad de cerrar dos
centros de educación infantil imprescindibles por una supuesta falta
de presupuesto, cuando el coste necesario para mantener al menos uno
de ellos abierto era de 187.000
euros, lo que representa menos del 2,5% de lo que costarían las
obras de la discordia. Ni la recogida de 13.000 firmas por parte de
los vecinos de Burgos pudo evitar el cierre del centro.
Es
importante comprender que la revuelta generada por el proyecto del
bulevar y el parking simplemente ha sido el último de varios casos
de corrupción urbanística. Prueba de ello es que Burgos era la
cuarta ciudad de España con los precios más altos en la vivienda, a
pesar de no ser una ciudad de grandes dimensiones o importancia.
En
2005 el Gamonal vivió una situación similar a la actual, cuando los
vecinos tuvieron que manifestarse para evitar lo que fue el primer
intento por parte del gobierno de construir este parking subterráneo.
Eventos como el descrito ponen de manifiesto que la lucha vecinal de
Gamonal por defender sus derechos ha sido constante y necesaria a lo
largo de los últimos años.
El
gobierno, por su parte, se ha escudado en su programa electoral y
justificó así la obra. Puede que el PP gobierne la ciudad pero el
hecho de haber ganado en la urnas no le da derecho a tomar decisiones
pasando por encima de los vecinos, cuando se trata de una obra que va
a afectarles directamente. El barrio ha expresado su descontento y el
alcalde está obligado a escucharles, porque en eso consiste la
democracia (el gobierno dice haber hablado con las asociaciones de vecinos para
aprobar el proyecto pero se demostró que esto era falso).
El
resultado del atrevimiento del gobierno burgalés es de sobras
conocido. Los vecinos han salido en tromba a defender su postura en
contra del proyecto y a pedir que se les escuche. Miles de personas
se han manifestado, día tras día, para paralizar las obras,
llegándose incluso a construir barricadas, destruir sucursales
bancarias o quemar casetas de obra. Dicha situación suscitó la
intervención de la policía y violentas cargas por parte de los antidisturbios, además de la
detención de varios vecinos y la instauración de un toque de queda.
La
manipulación mediática no se ha hecho esperar. El alcalde de Burgos
declaraba que “No
se puede permitir que una minoría de violentos doblegue la voluntad
democrática”, en un intento por desprestigiar las protestas
vecinales. Francisco Martínez,
secretario de Estado de Seguridad, tampoco le tembló el pulso al
afirmar que las protestas burgalesas estaban alentadas por grupos de
radicales “antisistema”, a pesar de que el
Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León aclarase que la
mayoría de detenidos eran vecinos de Burgos sin antecedente alguno.
Tampoco podía faltar la ilustre Ana Botella, quien no dudó en
calificar las protestas de Gamonal como “atentados” y quedarse
tan ancha.
Por
otra parte, medios tan importantes como La Sexta o Televisión
Española se sumaron también a las manipulaciones, poniendo de
manifiesto a qué autoridades responden.
En
el video vemos que la manipulación es evidente. ¿Dónde está la
“muchísima violencia” y tensión que describe la periodista? ¿Y
las vallas por los aires? ¿Poner una pancarta durante un segundo
delante de la cámara es impedir trabajar a un periodista? ¿Y los
grupos que golpean el mobiliario urbano, dónde están?
En
el segundo video, los periodistas de RTVE, desde el plató, afirman
que haber corregido al corresponsal en Gamonal es “poner en peligro
su integridad”. ¿”Dejar trabajar a los periodistas” significa
entonces permitir que se manipulen los hechos sin intervenir? ¿El
malo es el vecino por corregir al periodista y decir la verdad o el
periodista que miente y tergiversa para poner a la opinión pública
en contra de unos vecinos que están luchando para que no se les
pisotee?
La
linea de sucesos que se han vivido en Gamonal son
un retrato perfecto de lo que tantos años lleva sucediendo en
España: especulación
y corrupción urbanística
(políticos
que adjudican proyectos financiados con dinero público a
sus amigos empresarios para
que puedan
forrarse)
que
genera
deudas impagables, provocando
de este modo
recortes sociales y precariedad.
Estos
hechos han trascendido en todo el país porque reflejan un modelo que
lleva repitiéndose demasiado tiempo y del que el pueblo empieza a
hartarse. La posibilidad de que el pueblo español pueda sentirse
identificado con este proceso y llegue a tomarlo como modelo de
lucha, asusta al gobierno y
a las élites económicas, que intentan manipular lo sucedido
(mediante los medios de comunicación a su servicio) con el objetivo
de enfrentar al mismo pueblo español y la gente del barrio de
Gamonal y generar división.
Pero
a pesar de los intentos de desprestigio, las protestas del barrio han
despertado en otros puntos del país la convicción de que
manifestarse y luchar por aquello que se considera justo funciona.
Gamonal ha de ser un ejemplo de que no hay que resignarse ante las
injusticias y que realmente se pueden cambiar las cosas si se actúa
en colectivo.
¿Qué
es más violento, unos contenedores quemados o un barrio abocado a la
precariedad, los recortes y el desprecio de los que se dicen
representantes del pueblo? Es importante no quedarse con la anécdota
de la caseta o el contenedor quemado, sino intentar averiguar sus
causas. Hemos visto que Gamonal, tras pasarlo mal durante mucho
tiempo, ha decidido responder. No se puede tener a un barrio sumido
en la precariedad y pretender que sus vecinos nunca lleguen a
rebelarse, quizás a veces de forma violenta. Toda resignación tiene
un límite, el cual se ha superado en Gamonal. El gobierno y los
medios se escandalizan y condenan dicha violencia, pero sus autores
han sido detenidos y sobre ellos ha caído todo el peso de la ley,
mientras los banqueros, empresarios y políticos que se han dedicado
a arruinar el país (y en última instancia han sido los causantes de
dichas protestas) siguen en la calle.
La
muestra de que la lucha colectiva surte efecto es que Lacalle ha
anunciado la paralización definitiva de las obras de la calle
Vitoria. Los vecinos de Gamonal han demostrado que podemos hacer que
el miedo cambie de bando, realmente se han convertido en un referente
a nivel nacional y prueba de ello son las manifestaciones de apoyo
acontecidas en diversas ciudades del país.
Como
dijo un manifestante en Barcelona durante la concentración de apoyo:
“Para llenar las calles de ciudadanía primero hay que llenar las
cabezas de sabiduría”. Esa sabiduría pasa, necesariamente, por
entender que somos mayoría, que compartimos los mismos intereses y
necesidades pero que nos encontramos sometidos a las exigencias de
una minoría que, utilizando todos sus medios, intenta enfrentarnos
unos con otros para que no podamos identificar y enfrentar al
verdadero enemigo.
Silvia Perelló (@silvia_perello) y Antonio Velasco (@avelasgar)
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