domingo, 27 de abril de 2014

LOS EMPRESARIOS ESPAÑOLES Y LA VIGENCIA DE LA LUCHA DE CLASES.



Las redes sociales se han incendiado estos días por las declaraciones de Mónica de Oriol (presidenta del Círculo de Empresarios), en las que decía que los trabajadores sin formación deberían cobrar por debajo del SMI porque no sirven para nada, que se debería reducir el coste del despido hasta los 18 días por año y que los trabajadores que cobran subsidios por desempleo acaban siendo unos “parásitos” del sistema.

A pesar de la dureza de las declaraciones, éstas no son, ni mucho menos, aisladas. Hace pocas semanas pudimos oír al presidente del Círculo Empresarial Leonés, Ángel Crego, decir que no entendía “por qué el trabajador no paga 45 días por cada año que la empresa le ha estado pagando un sueldo y le ha dado trabajo”, en lugar de hacerlo la empresa.

Estos son sólo dos ejemplos de los muchos que al lector le habrán pasado por la mente. Otros casos sonados fueron el de Joan Rosell (Presidente de la CEOE) justificando los paraísos fiscales y defendiendo que los empresarios españoles los utilizasen, “aunque sea malo para España” (¿dónde queda aquí la Marca España?); el de José de Cavada (responsable de relaciones laborales de la CEOE) criticando los 4 días de permiso por defunción de un familiar o Díaz Ferran y su famoso “Hay que trabajar más y cobrar menos”.

¿Tan mala gente son para decir cosas como esas? No es eso. Simplemente defienden sus intereses de clase. Marx ya descubrió la composición de la sociedad en clases en el siglo XIX. Declaraciones como las anteriores y la mayoría de las políticas de nuestro gobierno, entre otras cosas, confirman la teoría del filósofo alemán.

Marx llegó a diferenciar un elevado número de clases sociales pero, para simplificar, se suele hablar de dos principales: la explotadora (la burguesa, que posee los medios de producción, o sea la que es dueña de las fábricas, máquinas, etc) y la explotada (la proletaria, que vende su fuerza de trabajo para poder vivir, o sea la que trabaja para la clase explotadora y recibe un sueldo a cambio). Estas clases están necesariamente relacionadas entre sí tanto en el sistema capitalista como en los sistemas anteriores (feudal, esclavista, etc). Estas relaciones son las denominadas relaciones de producción, derivadas del sistema económico en el que nos encontremos (éstas son distintas en el sistema capitalista, en el esclavista, comunista, etc). A partir de estas relaciones históricas entre las clases sociales y otros elementos, Marx desarrolló la teoría del materialismo histórico.

A partir de todos estos elementos, Marx identificó lo que denominó “lucha de clases”, que no es otra cosa que los conflictos sociales derivados de la confrontación entre las clases sociales existentes en la sociedad, ya que éstas poseen intereses de clase totalmente contrapuestos (por lo tanto jamás podrán ponerse de acuerdo al 100%). Marx explicó que siempre hay una clase social que somete a la otra. En la rusia zarista o la sociedad francesa de Luís XVI, la aristocracia tenía sometida a la clase burguesa hasta que esta se rebeló y tomó el poder violentamente. En la actualidad, la clase burguesa (minoritaria en cuanto al número de personas que la conforman) explota a la clase trabajadora (mayoritaria).

Un simple ejemplo de lo que son los intereses de clase contrapuestos de trabajadores y burgueses sería, por ejemplo, que el trabajador quiera tener un sueldo más elevado o que quiera trabajar menos horas. Si el jefe accede a las peticiones del trabajador, perderá parte de su ganancia. Por eso jamás puede haber consenso entre ellos.

¿Qué tiene que ver esto con Mónica de Oriol? ¿Por qué digo que ella tiene conciencia de clase?

Al hacer esas declaraciones, Mónica de Oriol está defendiendo los intereses de su clase (la burguesa) frente a la clase trabajadora. Si el gobierno aceptase sus peticiones, ella y los de su clase obtendrían mayores beneficios. Por eso Rosell defiende los paraísos fiscales o Ángel Crego pide que sean los trabajadores los que paguen a la empresa cuando se les despide. Todas esas declaraciones tienen en común que benefician a la clase burguesa. Eso es tener conciencia de clase: saber que se pertenece a una clase social concreta con unos intereses determinados y opuestos a los de la otra clase y, por consiguiente, luchar por ellos. No son necesariamente malas personas, pero sus intereses de clase les empujan a decir esas cosas y actuar de una manera determinada. Ellos saben que si el gobierno aceptase sus propuestas las condiciones de vida de los trabajadores empeorarían; pero ahí radica la lucha de clases, en los intereses contrapuestos de éstas. Por eso ambas clases jamás podrán ponerse de acuerdo.

El problema de todo esto no es que Mónica de Oriol o Ángel Crego hagan esas declaraciones (las cuales encajan perfectamente dentro de los intereses de la clase a la que pertenecen), lo malo es que ellos tienen conciencia de clase y los trabajadores no. ¿Cuántos grandes empresarios votan a IU o la CUP y pactan los sueldos libremente con los trabajadores? Ninguno. Sin embargo, ¿cuántos trabajadores votan a partidos que defienden los intereses de la clase burguesa como el PP, PSOE o CiU entre otros? Millones. Ahí está el verdadero problema.

Recordemos a modo de ejemplo, que PP y PSOE pactaron cambiar el artículo 135 de la Constitución (esa que, sin embargo, es intocable para otras cosas), el cual pone el pago de una deuda generada, en última instancia, por grandes bancos, como prioridad máxima, dejando en un segundo lugar la educación, la sanidad o las ayudas a la dependencia. ¿Acaso no es esto un salvaje ejemplo de lo que es la lucha de clases en la actualidad? Bancos de grandes empresarios (clase burguesa), debido a la especulación que hicieron durante años (la cual les hizo ganar muchísimo dinero), generaron una deuda que está pagando la clase trabajadora (miles de millones de dinero público, o sea de los impuestos que pagan los trabajadores, se destinaron a salvar de la quiebra a esos bancos privados) y, por si fuera poco, se está recortando a la clase trabajadora en sanidad, educación, dependencia, etc, para poder pagar esa deuda. La clase burguesa no necesita la sanidad o la educación pública, ellos acuden a la privada. Pueden pagarla. Ya pueden recortar lo que quieran de la pública. Es más, si fuese por ellos, no existiría ni la educación ni la sanidad pública, ya que son negocios que podrían darles más beneficios si se privatizasen y los controlasen (seguro que recordaréis la que se montó cuando quisieron privatizar los hospitales madrileños, eso también es lucha de clases).

¿Por qué digo que la clase trabajadora está pagando esa deuda? ¿Acaso los grandes empresarios no pagan impuestos también? Estas preguntas se pueden responder con esta imagen:


Si se está pagando esa deuda mediante recortes en servicios públicos y con dinero público recaudado con los impuestos, pero por otro lado vemos que los grandes empresarios no utilizan los servicios públicos y evaden impuestos, creo que queda claro quien está pagando esa deuda (generada, lo digo una vez más, por la clase burguesa).

Este es tan sólo uno de los muchos ejemplos de que PP y PSOE legislan en favor de la clase burguesa. Pondré otro pero no me extenderé más. Es el siguiente.


Las grandes empresas, beneficiadas por la reforma laboral del gobierno, han echado a miles de trabajadores y, por otro lado, han obtenido enormes beneficios. Lucha de clases pura y dura. Creo que queda claro para qué clase social legisla nuestro gobierno.

Pero ¿por qué los trabajadores no tienen conciencia de clase y votan a partidos que obedecen a los intereses de la clase opuesta a la suya?

Marx y otros estudiosos marxistas tienen, de nuevo, la solución. Hay varios conceptos que permiten responder esa pregunta: Hegemonía, falsa conciencia, alienación y superestructura.

Hay quienes creían que, por el mero hecho de pertenecer a la clase trabajadora, ya se desarrollaba conciencia de clase obrera. Más tarde se vio que no era así. Marx y otros estudiosos como Lukács hablaron entonces de la “falsa conciencia”, que implica que no existe una relación entre pertenecer a una clase social y desarrollar conciencia de esa clase. Esta falsa conciencia es un producto de la “alienación”, la cual significa que se puede pertenecer a la clase trabajadora y no tener la sensación de estar explotado o incluso defender los intereses de la clase explotadora. El sistema capitalista en el que nos encontramos hace que la sociedad burguesa generalice unas relaciones determinadas que reproducen la dominación sin que los trabajadores se den cuenta.

Pero ¿cómo hacen eso? ¿Cómo logran que el trabajador vote a un partido que va en contra de sus intereses?

Aquí entran los dos conceptos restantes. Gramsci definió el término “hegemonía” como: hacer que una clase sea la dominante mediante la reproducción de los valores de su ideología y haciendo que los explotados (en este caso los trabajadores) compartan los valores, ideología y cultura de la clase que les domina. Esto significa hacer que la clase a la que explotas piense como tú y crea que tus intereses son los mismos que los suyos. Es lo que sucede en España.

¿Y cómo lo logra? Pues mediante la superestructura. El marxismo dice que una sociedad está compuesta, básicamente, por 2 elementos: la estructura económica (o infraestructura, en nuestro caso el capitalismo) y la superestructura que evita que la primera se derrumbe. La superestructura se compone de todos los elementos culturales, políticos, jurídicos, religiosos, etc, de una sociedad. Ésta representa a la clase dominante y se utiliza para someter a la clase explotada (los medios de comunicación son una de sus mejores armas).

Pongo un ejemplo para aclarar esto. ¿Por qué se han criminalizado la PAH o las protestas del 22M y, sin embargo, se apoya a la oposición venezolana, que ha incendiado 15 universidades, 11 centros de salud y ha matado a decenas de personas? ¿Por qué se acepta según qué violencia?

Simplemente porque la PAH, las marchas del 22M y el gobierno venezolano defienden los intereses de la clase trabajadora (en mayor o menor medida) y, por lo tanto, están perjudicando a la clase dominante. Ésta ha de contraatacar y lo hace con las armas que tiene a su alcance. Gracias a los medios de comunicación, que están al servicio de los grandes empresarios (clase burguesa), muchos trabajadores españoles están en contra del gobierno de Nicolás Maduro. La clase trabajadora española se ha posicionado en contra de un gobierno democrático que defiende los intereses de los trabajadores venezolanos. Ojalá tuviésemos aquí un gobierno que ha entregado 500.000 viviendas a los trabajadores, en lugar de echarlos de sus casas y dejarlos con deudas impagables de por vida; o que ofrece estudios universitarios gratuitos, en lugar de echar a los estudiantes que no pueden pagarse la matrícula. Sin embargo, relacionamos al gobierno venezolano con una dictadura y con la represión y violación de los DDHH, mientras España acumula 77 condenas internacionales por sus reiterados incumplimientos de la legalidad internacional y los DDHH, pero eso no se cuenta en los medios de comunicación. También hay trabajadores que están en contra de las acciones de la PAH. Eso es no tener conciencia de clase porque se asume el discurso de los medios (o sea el de la clase dominante) como el único válido. La clase dominante ha logrado la llamada hegemonía. Lo mismo sucede con los trabajadores que votan al PP o al PSOE, entre otros. Han olvidado que los medios tiene propietarios cuyos intereses son contrarios a los suyos, pero asumen su discurso como el suyo propio.

Portada del último número de la revista Cafè amb llet. ¿Quién controla los medios?

Recapitulando. Las declaraciones de los grandes empresarios no son casuales. De hecho, son lógicas si tenemos en cuenta quiénes son y qué intereses defienden. Habrá muchas más. La lucha de clases está ahí. El verdadero problema es que los trabajadores han olvidado que son una clase social que tiene unos intereses determinados y no pueden luchar por ellos, ya que están dispersos y alienados por el discurso hipnotizante de la burguesía. No pueden responder con fuerza ante los grandes empresarios ni las políticas del gobierno. Si los trabajadores tuviesen la mitad de la conciencia de clase que tienen los grandes empresarios, estos no osarían hacer semejantes declaraciones, ya que, al día siguiente, tendrían una revolución obrera en las calles que les echaría del poder. Sin embargo, mientras la clase obrera (en su mayoría) siga dispersa y dormida en los laureles, pueden decir cuanto se les antoje.

Ya dijo José Luis Sampedro que “la gente no está loca, está manipulada”. Ejemplos de esta manipulación no faltan.





Toni Velasco


@avelasgar

domingo, 6 de abril de 2014

LA SEXTA NOCHE, ALFONSO ROJO Y EL CIRCO MEDIÁTICO DE LA POLÍTICA.


La Sexta Noche se ha convertido en un popular programa de tertulia política. Ada Colau, portavoz de la PAH, fue invitada ayer al susodicho programa, donde se vio las caras con algunos de los representantes de la fauna típica del mismo: los periodistas Paco Marhuenda, Eduardo Inda y Alfonso Rojo.

Creo que es fundamental comentar y no dejar pasar intervenciones como una de las realizadas la noche del sábado 5 de este mes por Alfonso Rojo, la cual es sólo una muestra de lo que vemos todos los días en los programas de tertulia y debate político que tan de moda se han puesto últimamente. Es cada vez más evidente en este tipo de programas la primacía de la audiencia sobre la búsqueda de la verdad o algo tan básico como es el respeto. Esta clase de tertulias se han convertido en una especie de circo, donde la humillación y la falacia están a la orden del día. No hay limites. Todo vale cuando el fin ultimo es crear polémica y aumentar la audiencia.

Vídeo de la trifulca entre Ada Colau y los tertulianos de la derecha. Alfonso Rojo interviene en el minuto 15.

La falta de argumentos sólidos deriva en la necesidad de desacreditar al contrincante por la vía de la descalificación personal (falacia ad hominem), dejando en un segundo plano el problema originario al cual se pretendía, en principio, encontrar una solución (lo que es la finalidad de un debate). Situaciones como la sucedida ayer entre Alfonso Rojo y Ada Colau son una clara muestra de este fenómeno, donde el tertuliano, incapaz de responder con coherencia, opta primero por la falacia y segundo por el insulto.

Una de las cosas que hizo Alfonso Rojo fue comparar el gasto en lotería o comidas de noche buena en España con la renta per cápita y el gasto en sanidad o en alimentación en los países africanos más pobres del mundo. ¿Quiere decirnos el periodista que, como en España se gasta más dinero en cosas “superfluas” que en Burundi o la República del Congo en productos de primera necesidad, debemos resignarnos y aceptar que nos recorten derechos o nos echen de nuestras viviendas? No es casual que sean siempre los que no sufren los recortes los que saquen estos temas. Para ellos España va bien cuando baja la prima de riesgo, aunque crezca la pobreza o la brecha entre ricos y pobres. Va bien porque no es la pobreza de los suyos la que aumenta. Va bien porque son sus riquezas las que aumentan, en detrimento, por supuesto, de los derechos de los trabajadores.

Si se produce esta desigualdad en el consumo entre países es por la expansión mundial del modo de producción capitalista que defiende el propio Rojo. En este modelo, cada país ocupa un lugar determinado (unos aportan las materias primas, otros la mano de obra barata, otros el consumo, etc) y son arrastrados por las exigencias del mismo. En los países africanos, el salario de los obreros sólo cubre lo necesario para la subsistencia (consumo productivo) ya que el mercado interno es inexistente. Todo se exporta a Europa o EEUU, entre otros lugares. Es ahí donde los salarios se destinan también al consumo y no únicamente a la subsistencia. Los trabajadores mantienen el sistema con parte de su salario. Por lo tanto, si en Occidente se consumiera únicamente lo necesario para la subsistencia, el modelo capitalista mundial se colapsaría (aunque eso pueda y vaya a suceder por otros elementos de este sistema contradictorio). Rojo no hace otra cosa que exponer las enormes y evidentes desigualdades que ha producido el sistema capitalista que a él tanto le gusta y se lo echa en cara a Ada Colau como argumento para defender su teoría de que España realmente “va bien”.

Parece que Alfonso Rojo no supiera que el hecho de comprar un billete de lotería o comer gambas en navidad no quiere decir que los españoles tengan un alto nivel adquisitivo. Esto lo puede deducir cualquier persona sin mayores explicaciones.

Tras el habitual repertorio de Rojo de falacias, comparaciones absurdas y declaraciones sin fundamento, el periodista pasó a hacer uso de la descalificación personal (utilizada habitualmente también por sus colegas Inda y Marhuenda ante la falta de argumentos sólidos). Las palabras exactas que el periodista emitió durante la acalorada discusión que mantenía con Ada Colau sobre la realidad económica de los españoles fueron: "Estás muy gordita para el hambre que se pasa". Con estas “desafortunadas” palabras, Rojo dejó en evidencia su falta de respeto y su profundo machismo, refiriéndose de forma despectiva al aspecto físico de su contrincante al verse incapaz de ofrecer una respuesta coherente. En un intento de humillar a Ada Colau se retrató a si mismo y a su absoluta carencia argumental.

No es la primera vez que un tertuliano de este programa o similares descalifica con total impunidad. El circo mediático ha alcanzado niveles insospechados con tal de aumentar la audiencia. Estamos asistiendo a la configuración de un nuevo formato televisivo en el cual el modelo “Salvame” se transporta al ámbito de la política. La finalidad es la misma: crear conflicto y polémica, trivializar los problemas o la realidad socio-política del país y mantener entretenida a la población.

Es importante que los ciudadanos que ven este tipo de programas se den cuenta de que los intereses que defiende Alfonso Rojo, Inda o Marhuenda entre otros, son los de la clase dominante, la que no está sufriendo los recortes pero que no se corta a la hora de quitar derechos a los que menos tienen. Esta élite utiliza todo lo que está a su alcance para que sus intereses no peligren y estos tertulianos son una de las muchas armas que tienen para mantener confundida a la población, evitando así que las cosas puedan llegar a cambiar.

Hay que recordar que Ada Colau y muchas otras personas de la PAH llevan 5 años luchando contra una ley hipotecaria totalmente desalmada que sólo existe en nuestro país. Una ley que permite que la deuda hipotecaria se adquiera con la persona y no con el inmueble. Una ley que, en el caso de perder la casa (como si no fuese suficiente drama), mantiene una deuda impagable de por vida. Si más españoles fuésemos como las personas que conforman la PAH y luchásemos contra las injusticias que se cometen cada día en nuestro país, a diferencia de muchos de los inmorales "cagatinta" portavoces del poder que aparecen en La Sexta Noche, los cuales se dedican a ir de plató en plató soltando barbaridades, recibiendo dinero público para sus periódicos privados y criticando toda acción ciudadana legítima, quizás entonces podríamos construir un país más justo para todos.


¡Ánimos Ada Colau! La lucha está en las calles y no en un plató de tele-basura.




Silvia Perelló (@silvia_perrello) y Toni Velasco (@avelasgar)

sábado, 22 de febrero de 2014

PILAR RAHOLA, "KÍEV, 2014". ¿DESINFORMACIÓN O MANIPULACIÓN?

En el periódico “La Vanguardia” del día 20 de febrero aparece, en la sección de opinión, una columna de la periodista Pilar Rahola, titulada “Kíev, 2014” en la cual realiza una serie de declaraciones acerca de lo que está sucediendo en Ucrania. En este artículo intentaremos hacer ver que el lenguaje utilizado por la periodista, así como la descripción (u omisión) de los hechos acaecidos en ese país, responde a los intereses de la clase dominante (aunque ella como tantos otros que hacen uso de su mismo discurso, se empeñen en afirmar que no están haciendo otra cosa que defender la soberanía del pueblo).

Primeramente os facilitamo el susodicho artículo. Podéis leerlo aquí:

A continuación paso a citar varios fragmentos del artículo y discutirlos.

"Una de las fotos muestra a una chica blandiendo una bandera, y más que una ucraniana del siglo XXI, parece una revolucionaria francesa del XVIII.”

Comparar la revolución francesa con los sucesos ucranianos es casi una aberración histórica. La revolución francesa buscaba derrocar la monarquía absoluta de Luís XVI (esa que todavía existe en países como Arabia Saudita y que parece no disgustar a nadie) y plantar las bases de una sociedad igualitaria y democrática. En cambio, en Ucrania hay unas revueltas ciudadanas legítimas aunque violentadas por la intromisión de EEUU y la falsa promesa de prosperidad de una UE imperialista que busca establecer un vínculo estratégico con Ucrania para preservar sus intereses. Tampoco debemos olvidar que estas revueltas están amparadas por grupos violentos de extrema derecha fascista que tienen como único objetivo desestabilizar al gobierno y ganar adeptos (a Pilar Rahola se le olvidó mencionar este detalle).

...con Rusia proyectando su sombra amenazadora”

En la geopolítica, se están reproduciendo tics de la guerra fría, con Rusia que intenta recomponer el viejo imperio y planta sus garras en los territorios que considera suyos.”

Y así ha pasado, con la presión de Putin de boicot energético, para impedir que Ucrania viajara hacia la Unión Europea, y no hacia el camino exigido de la Unión Aduanera, la alianza que Rusia tiene con Bielorrusia y Kazajistán.”

Parece que este conflicto tiene un único enemigo de fondo: Rusia. Ojalá fuese tan sencillo. A la periodista se le olvida hablar del financiamiento de EEUU a los extremistas o de la intromisión de la UE, entre otras muchas cosas. Por supuesto tampoco habla de la derecha fascista minoritaria que ha robado armas, asesinado a varias personas, asaltado edificios gubernamentales o que pide cosas totalmente antidemocráticas como la disolución del gobierno escogido democráticamente. Eso no interesa decirlo. Los únicos malos aquí son los rusos.

En este vídeo podemos ver cómo miles de ucranianos protestan ante la embajada de EEUU para pedir que deje de financiar los disturbios en Ucrania.
http://actualidad.rt.com/video/actualidad/view/117777-ucrania-eeuu-financia-disturbios-protesta

¿Qué ocurriría si llegase a España un senador extranjero y animara al pueblo a derrocar al gobierno? ¿Sería eso intromisión? Me atrevo a decir que los medios así lo entenderían. Sin embargo, estos medios aplaudieron a John McCain cuando fue a Kiev a pedir a los manifestantes precisamente que siguieran allí hasta derrocar al gobierno.

Rusia ejerce presión para preservar sus intereses, por supuesto. Es su misión como potencia imperialista que es. Pero lo mismo hacen la UE y EEUU, aunque a Pilar sólo le interesa hablar del primero. ¿Acaso animar a los ucranianos a ser violentos y desestabilizar el país mientras, por otro lado, piden al gobierno que no reprima y manipulan sus medios para poner a la opinión pública en contra del gobierno no es ejercer presión?

...dos futuros diferentes. Por una parte, el gobierno y una minoría de la población, convencida de que hay que estar a buenas con el vecino, tener buenos precios en energías y, sobre todo, no vivir bajo el miedo del grifo energético cerrado. De la otra, la mayoría de la población, convencida de que el modelo europeo permitiría tener un mayor control de la corrupción generalizada, una eficacia económica más segura y una democracia más creíble.”

Esta parte es una de mis favoritas. ¿Una minoría de la población sustenta el gobierno? ¿Acaso no ganó las elecciones de manera democrática? No solamente eso sino que las ganó diciendo que no se acercaría a la UE. Eso tampoco interesa decirlo.

Un estudio del Instituto Internacional de Sociología de Kiev (realizado entre el 9 y el 20 de noviembre de 2013) formuló dos preguntas: la primera, acerca de si Ucrania debería unirse a la Unión Duanera de Rusia, concluyó con que el 40,8% votaría a favor y el 33,1% en contra. Los resultados de la segunda pregunta, referida a la adhesión a la UE, fueron del 39,7% a favor y el 35,1% en contra (Fuente: http://ukraineanalysis.wordpress.com/2013/11/28/what-do-ukrainians-want-2/).

¿Dónde está esa mayoría que apoya la entrada a la UE y la minoría que sustenta al gobierno, Pilar? A mí, personalmente, me cuesta divisarla. Pero bueno, inventar es gratis, aunque con ello caiga un gobierno escogido por los ciudadanos y se imponga la UE, controlada por Alemania.

De ningún modo estoy defendiendo las políticas neoliberales del gobierno que representa a la oligarquía industrial y financiera, pero resulta que las políticas que han llevado a la pobreza al pueblo ucraniano son las que el FMI ha pedido que se apliquen. Sí, igual que en España. ¿Acaso el pueblo va a salir de la pobreza generalizada que vive (25% de indigencia) por unirse a la UE? ¿Desde cuando la UE, que nos está exigiendo recortes cada vez más salvajes a los españoles y que incluso hizo que PP y PSOE cambiaran la Constitución para pagar los intereses de la deuda antes que sanidad o educación, le preocupa la democracia o el bienestar de las personas? Un ingreso en la UE significaría recortes, troika y otras cosas que, por desgracia, ya conocemos en España. Si eso es una “democracia más creíble” apaga y vámonos.

Lo de la “eficacia económica” también es genial. Como condición para ingresar en la UE, Ucrania le pidió 20.000 millones de euros para poder modernizar su industria y así ser competitiva pero esta se negó. La UE no quiere competir con Ucrania ni elevar el nivel de vida de los ucranianos. Sólo quiere sus minas de carbón, introducir sus productos en un nuevo mercado y pararle los pies a Rusia y a China. El pueblo no tiene ni voz ni voto en este conflicto. A Pilar Rahola tampoco le interesa contar esto.

...el orgullo patrio de muchos ucranianos pasa por emanciparse completamente del dominante papá ruso...”


Antes que nada, es necesario mostrar un mapa de la división que sufre (y ha sufrido históricamente) Ucrania:

Porcentaje de hablantes ucranianos (izquierda) y rusos (derecha) por provincias (óblast)

Es posible, como dice Pilar, que haya un porcentaje de ucranianos que no quieran saber nada de Rusia. Están en su derecho, por supuesto. Pero es también cierto que en Ucrania vive gente originaria de Rusia. Obviar a una parte tan importante de la población me parece poco riguroso.

Después ha venido el resto ya conocido: blindaje del presidente Yanukóvich, con la retórica al uso contra "los violentos" y "los fascistas" -en gramática parecida a la usada por Maduro en Venezuela-, represión policial, heridos, muertos, un gobierno que se niega a encontrar una salida, una Rusia que mantiene la presión amenazadora, unos Estados Unidos que todavía no saben qué decir y una Europa que se lo mira, refunfuña, habla y no hace nada, as usual.”

Parece que Pilar no cree que haya manifestantes violentos y fascistas (a pesar de la presencia del partido Svoboda). Habrá que mostrárselo entonces, para que en el próximo artículo que escriba sobre el tema no se le olvide.






Las dos últimas imágenes muestran el retrato de un hombre. Es ni más ni menos que Stepan Bandera, líder fascista ucraniano.

Las banderas azules con la mano amarilla en el centro que se observan en la última fotografía son el símbolo del partido Svoboda. Se trata de un partido político abiertamente fascista. Os presento a su líder, Oleh Tyahnybok:


Como vemos en la segunda imagen, John McCain no tuvo reparos en ponerse al lado de este personaje cuando se fue a Kiev (incluso cenó con él y los demás líderes de la oposición).

Dejo aquí un artículo que habla con bastante detenimiento de los símbolos fascistas que se pueden ver en las protestas ucranianas. No tiene desperdicio:
http://hablandorepublica.blogspot.com.es/2014/01/un-par-de-apuntes-sobre-las-protestas.html

En el siguiente enlace hay una buena colección de imágenes:
canarias-semanal.org/not/11960/ucrania__el_rostro_del_fascismo_del_siglo_xxi/

También añado un par de vídeos, por si queda alguna duda del carácter violento de algunos manifestantes:


En este segundo vídeo podemos ver un enfrentamiento entre manifestantes pacíficos que pedían el cese de la violencia y un grupo de neonazis.


Parece claro, pues, que evidentemente hay nazis en las protestas, aunque la periodista lo oculte. Estos son los que están violentando las revueltas, con el financiamiento de EEUU y la UE. Vemos que, aunque hay represión policial y evidentemente ha habido muertos, la violencia no procede de un único bando.

Pilar aprovecha para criticar a Maduro de refilón. De paso diré que, al igual que EEUU se mete en los asuntos de Ucrania, hace lo mismo en Venezuela, financiando a la oposición para derribar al gobierno escogido por el pueblo y quedarse con el petróleo, como hacía antes de que Chávez ganara las elecciones. Utilizan una estrategia calcada en ambos países, y gente como Pilar Rahola ponen a la opinión pública de parte de los grandes empresarios y en contra del pueblo (ya conocéis la famosa frase de Malcolm X a cerca de los medios de comunicación).

Pilar parece que pide a gritos una intervención de EEUU y la UE en Ucrania. Es interesante ver cómo el artículo plasma una visión del mundo que está arraigada a la opinión pública, fruto del bombardeo mediático que responde a un discurso único: la UE es un organismo benévolo que reparte democracia alegremente y EEUU es el juez y el verdugo del mundo entero sin que nadie ose cuestionarlo. Por lo tanto, es necesario que intervengan en cualquier conflicto que se precie y, por supuesto, cualquier gobierno que se posicione en contra de ellos, ha de ser necesariamente dictatorial o nostálgico del comunismo.

¿Qué tiene que decir EEUU de lo que pasa en Ucrania? ¿Alguien le ha preguntado? ¿Y a la UE? ¿Por qué no le preguntamos a cualquier otro país si tiene algo que decir? ¿Qué pensará Taiwan a cerca de lo que sucede? ¿Y Uruguay? ¿Y Nigeria? ¿No tienen el mismo derecho a decir u opinar nada? Pilar da a entender que EEUU tiene carta blanca para intervenir en cualquier país y hacer lo que le venga en gana. Tristemente ese discurso está tan introducido en nuestra mente que damos por hechas barbaridades como estas.

Por eso la foto de los manifestantes de Kíev es una foto eterna. Porque luchan por causas concretas, pero en realidad las protestas incluyen las causas universales: libertad, justicia social, soberanía y un futuro mejor. Todo muy viejo. Tan viejo como los aprendices de dictador que quieren impedirlo.”

Llegados a este punto vemos que las palabras finales de la periodista ya casi carecen de sentido alguno. Claro que los manifestantes luchan por la libertad, la justicia social, la soberanía y un futuro mejor; pero, ¿acaso la UE va a proporcionarles alguna de esas cuatro cosas? Sólo hay que ver la situación en la que se encuentra Grecia, Italia o España para descubrir que no, que todo es una farsa y que hay algo más que no nos cuentan.

La guinda final es llamar “aprendiz de dictador” al presidente escogido por la vía democrática. Todo acaba cuadrando. ¡Qué bonito es llamar dictador cuando interesa! Si llaman “aprendiz de dictador” a Yanukóvich deberían describir a Rajoy con las mismas palabras. Ambos han llevado a cabo políticas de privatizaciones dictadas por el FMI sin escuchar al pueblo, ambos dirigen gobiernos profundamente corruptos, ambos han empobrecido a la clase trabajadora de sus respectivos países y ambos se niegan a tener en cuenta las voces de auxilio del pueblo, ahogado por la crisis, que ya no puede más. La diferencia entre Rajoy y Yanukóvich es que el primero está a las órdenes de Merkel y EEUU y el segundo no.

Por desgracia, este artículo y su visión distorsionada de la realidad no es un caso aislado. Columnas y escritos de este tipo son bastante habituales tanto en este como en otros medios de "información". A esto hay que añadir que algunos de estos periódicos son gratuitos (cada día hay decenas de ejemplares de La Vanguardia en los trenes de la provincia de Barcelona). ¿Cómo no va a estar manipulada la opinión pública, visto lo visto?

La salida más digna para el pueblo ucraniano pasa, como ya he dicho en otros textos, por darse cuenta de que son mayoría y de que deben luchar conjuntamente por sus derechos. Han de echar al imperialismo y al fascismo y decidir por ellos mismos, celebrando un referéndum para decidir si deben entrar o no a la UE o lo que crean más oportuno. Si hicieran eso, sin embargo, es probable que periodistas como Pilar Rahola no estuviesen de acuerdo, porque ni la UE ni EEUU tampoco lo estarían.



Toni Velasco (@avelasgar)

sábado, 15 de febrero de 2014

DEMOCRACIA MODERNA: ¿PROGRESO O RETROCESO?

Son muchas las voces que proclaman la superación del autoritarismo en el mundo occidental actual y se jactan de haber instaurado la mejor de las democracias posibles, pero si nos planteáramos simplemente comparar ésto que algunos siguen empecinados en llamar “democracia” con aquel sistema al cual, en sus orígenes, hacia referencia ésta palabra (con sus defectos y virtudes) podremos llegar a hacernos una idea de hasta que punto hemos involucionado.

Lo que hoy en día es considerado “democracia” en la mayoría de los países occidentales, es de carácter representativo. Este modelo ha dado lugar a la perdida progresiva por parte de los ciudadanos de incidencia en el terreno político, para acabar reduciendo su intervención a la elección de un partido político (cada cuatro años), el cual de esta manera queda habilitado para tomar decisiones de cualquier índole durante el transcurso de su mandato, sin estar obligado bajo ningún concepto a consultar la opinión ciudadana.

Si decidimos realizar esta comparación, debemos remontarnos primeramente a la procedencia etimológica de la susodicha palabra: “democracia” es un término que proviene del griego y significa “poder del pueblo”. El ejemplo clásico de la democracia antigua es el de la democracia ateniense, por ser de las más poderosas y mejor organizadas de la época. Fue fundada por Clístenes en el año 510 a.C. y llegó a consolidarse bajo el gobierno de Perícles.

La democracia ateniense era directa, es decir que el pueblo era el que tomaba las decisiones políticas por medio de las asambleas. Cualquier ciudadano ateniense podía participar en las asambleas y la participación política era considerada como un deber ciudadano.

La mayoría de los funcionarios del gobierno eran elegidos por medio de sorteos, dicho procedimiento era considerado el más democrático para elegir cargos públicos, ya que de este modo no se veían favorecidos los ricos o famosos, sino que cualquier ciudadano ateniense tenía las mismas posibilidades de acceder a los cargos. Además, de esta manera se evitaba la posibilidad de que se comprasen votos. El voto, por otro lado era reservado para escoger los cargos más importantes y minoritarios. Los funcionarios sólo podían ejercer su cargo una vez en toda su vida, así evitaban la profesionalización y hacían primar la implicación de los ciudadanos.

La democracia actual a diferencia de la clásica, es representativa, es decir que los ciudadanos en lugar de tomar nuestras propias decisiones políticas de forma directa por medio de consensos, elegimos a un determinado partido político para que éste tome las decisiones por nosotros. Dichos partidos -en el caso de nuestro país- se presentan a las elecciones con una lista cerrada de candidatos, esto quiere decir que tenemos que votar al partido en su conjunto y tampoco tenemos la posibilidad de influir en el orden de dichos candidatos.

Fortuitamente, gracias a las múltiples luchas sociales que se han sucedido a lo largo de la historia, el derecho al sufragio se ha vuelto universal, ya no esta restringido a ninguna raza, sexo o condición social determinada, como sucedía en la antigua Grecia.

La democracia actual, aunque no es directa como la ateniense, ampara ciertos procesos en los cuales los ciudadanos pueden ejercer una mayor participación, como los plebiscitos -mediante los cuales los ciudadanos podemos aprobar o rechazar ciertas leyes- y por otro lado, las iniciativas legislativas populares. El problema en nuestro caso es que ni los plebiscitos ni las iniciativas legislativas son vinculantes, esto quiere decir que aunque los ciudadanos tomemos una decisión mayoritaria, el gobierno de turno se reserva la decisión de obedecer o no cualquier iniciativa o plebiscito.

Por otro lado, en nuestro sistema de gobierno aunque mayoritariamente los cargos públicos son elegidos por sufragio, existen ciertos cargos llamados “de confianza” que no son elegidos por votación popular, sino “a dedo”. Este hecho y el de la no vinculación, ponen en entredicho nuestro verdadero papel en el proceso democrático y el significado mismo de la palabra democracia como poder del pueblo. A su vez, los partidos políticos que se presentan a las elecciones, lo hacen con un determinado programa político confeccionado, dicho programa tampoco es vinculante una vez que un partido llega al poder. Esto provoca el hecho de que ciertos partidos alcancen el poder con programas que más tarde no llevan adelante -ya que tampoco están obligados a cumplirlos- y que en muchos casos, puedan hacer exactamente lo contrario de lo que proponían en sus campañas electorales sin ningún tipo de sanción y mucho menos una destitución. Esto contrasta con la democracia ateniense, en la cual los funcionarios que no cumplían sus funciones correctamente eran castigados con severidad, ya que eran considerados empleados y no representantes.

La democracia ateniense era un modelo de vida basado en la libertad, la igualdad y la justicia, modelo que a su vez protegía los intereses de la mayoría por sobre las minorías. Dicho aspecto contrasta ligeramente con la democracia actual que, aunque en sus bases pueda constar dicha obligación, a menudo parece ser que ciertas minorías poderosas tuviesen mayor influencia en las decisiones políticas. Ambos modelos de democracia -clásica y actual- afirman en sus bases la autonomía de sus gobiernos, y su capacidad de actuar de manera independiente sin ninguna clase de restricción externa. Este es otro aspecto que a mi parecer esta en entredicho en el caso de la democracia actual y más concretamente en nuestro país, ya que aunque en la teoría el gobierno goce de autonomía, frecuentemente parece estar condicionado por ciertas “recomendaciones” o imposiciones provenientes de países poderosos.

Ha habido avances muy importantes y beneficiosos desde el modelo clásico de democracia hasta el actual, pero también muchos retrocesos y queda mucho por hacer hasta llegar a un modelo que pueda ser llamado realmente democrático en todos sus aspectos. Cosas como las listas abiertas, los plebiscitos e iniciativas legislativas; así como los programas electorales -al menos en sus aspectos fundamentales- con carácter vinculante; la instauración de ciertas medidas que eviten la profesionalización de la clase política; la destitución de los cargos elegidos “a dedo” o la implementación de más vías de participación ciudadana son algunas de las cosas que creo fundamentales para gozar de una democracia que otorgue realmente el poder al pueblo.


Silvia Perelló (@silvia_perello)

miércoles, 29 de enero de 2014

SI UCRANIA FUESE ESPAÑA

Las revueltas en Ucrania, que empezaron la noche del 21 de noviembre cuando el presidente Viktor Yanukóvich se negó a firmar el tratado de asociación y de libre comercio con la UE, continúan. Todos hemos podido ver imágenes y vídeos de esta supuesta revolución del pueblo en los medios de comunicación. Sin embargo, y como de costumbre, estos grandes medios nos están explicando dichos sucesos de una manera muy particular.

Basándonos en esta premisa, pretendo hacer aquí un ejercicio que consiste en trasladar el lenguaje utilizado por los medios en Ucrania a nuestro país. Al fin y al cabo, una protesta es una protesta aquí, en Ucrania, en Seúl o en cualquier otra parte del mundo ¿no? ¿Cambia el lenguaje utilizado por la prensa y la televisión dependiendo del lugar donde se suceda una revuelta “popular”? Si es así ¿A qué se debe?

Comenzamos comparando artículos y portadas de periódicos españoles en los cuales se habla, por un lado, de protestas sucedidas en España y por el otro, de las acaecidas en Ucrania. Se observa que el lenguaje es casi totalmente opuesto.


En la imagen de la izquierda hablan de la dura represión policial y de 5 muertos cuando estos ni siquiera habían sido confirmados. Por otra parte, en la imagen de la derecha (manifestación pacífica del 15M en la Puerta del Sol) se decía que los manifestantes estaban atentando contra “la integridad estatal”.

Parece que los malos en la portada de la derecha son los policías y el gobierno de Ucrania y en la de la izquierda el malo es el pueblo. Es necesario decir que el gobierno de Ucrania no es ningún santo, pero lo que demuestra esta simple comparativa de portadas es que parece que para el ABC ciertas movilizaciones están justificadas (la de Ucrania en este caso) y otras no (la del 15M).


El periódico El Mundo no se queda atrás. No se corta al tildar de “atentados” los sucesos de Gamonal y hablar de “violencia contra la democracia” mientras defiende que hay que esperar a las elecciones.

Por otro lado, su lenguaje es totalmente distinto al hablar de Kiev. Se refiere a los manifestantes como “población aterrorizada que no renuncia a luchar por sus derechos”.

Vuelve a parecer que hay ciertas revueltas que son aceptadas y otras que no lo son, en este caso para el periódico El Mundo. ¿Acaso no luchaban por sus derechos los vecinos de Gamonal? El lenguaje es totalmente distinto entre una y otra protesta.

Pero no acaba aquí la cosa, hay mucho más. Si hipotéticamente en España estuviese sucediendo lo mismo que en Ucrania, ¿Cómo serían descritas estas protestas? Sería algo así:

Si Ucrania fuese España, los medios no hablarían de “gobierno español” sino de “régimen”.

Si Ucrania fuese España, los ciudadanos que protestan no serían “radicales y violentos” sino que pasarían a ser “manifestantes y activistas”, conformando “movilizaciones ciudadanas”.


Si Ucrania fuese España, la Ley de seguridad ciudadana sería una “Ley dictatorial”.

Si Ucrania fuese España, tanto la UE como EEUU apoyarían las protestas, los manifestantes  tendrían legitimidad para pedir la dimisión de un gobierno escogido democráticamente y los medios jamás hablarían de “radicales”, “violencia” o de “extrema izquierda antidemocrática”.

Si Ucrania fuese España, los medios alabarían la intromisión de líderes de países extranjeros que portan comida a los manifestantes y les alientan a seguir resistiendo para derrocar al gobierno. ¿Os imagináis que durante el 15M hubiesen venido altos cargos de otros países a animar a los manifestantes a derrocar al gobierno español? ¿Qué hubiesen dicho los medios de comunicación?

Si Ucrania fuese España, los medios no se escandalizarían al ver a los manifestantes construir barricadas, montar una catapulta, incendiar vehículos y asaltar con armas edificios del gobierno.



Si Ucrania fuese España, la UE y EEUU condenarían la violencia policial, calificándola de “antidemocrática”.

Si Ucrania fuese España, el sector democrático sería la oposición y el sector antidemocrático el gobierno.

Si Ucrania fuese España, los medios no se escandalizarían ante el secuestro de policías por parte de manifestantes (incluso se habla de torturas).

Si Ucrania fuese España, los manifestantes estarían financiados por el Gobierno estadounidense.

Si Ucrania fuese España, los medios ocultarían que uno de los partidos que está detrás de las protestas es nazi (Svoboda).

Si Ucrania fuese España, los medios no encontrarían extraño que los manifestantes, tras haber tomado el Ayuntamiento de la capital, expusieran en él la fotografía de un colaboracionista nazi.

El Ayuntamiento de Kiev, con banderas del partido fascista Svoboda y el retrato del colaboracionista nazi Stepan Bandera.

Si Ucrania fuese España, los medios no tardarían en hablar de “Revolución”, obviando la violencia de radicales de ultraderecha e incluso ocultando la simbología nazi que puede verse en las protestas.


Parece que está claro que los grandes medios de comunicación españoles adoptan uno u otro lenguaje dependiendo de las protestas y de donde se sucedan. Para comprender la razón de este fenómeno es necesario tener claro que estos medios tienen dueños que, en el caso ucraniano, se verían favorecidos si el gobierno actual cayera. ¿Por qué sino iban a apoyar a los manifestantes, algunos de los cuales se declaran abiertamente nazis? ¿Por qué no apoyaron, sin embargo, al 15M o a los vecinos de Gamonal? El lector se dará cuenta de que dichas revueltas por el contrario, no beneficiaban a los dueños de los medios, ya que iban en contra del sistema establecido, ese sistema que beneficia a las élites económicas, que a su vez incluyen a los mencionados dueños de los medios (recordemos, a modo de ejemplo, que la empresa beneficiada de las obras que iban a realizarse en Gamonal era el dueño del periódico más leído de Burgos).


Algunos manifestantes portan simbología nazi.

Los dueños de los grandes medios de comunicación son grupos económicos que suelen realizar inversiones en otros sectores (incluso el bancario) y controlar a la opinión pública mediante dichos medios les favorece ampliamente a la hora de justificar y preservar sus negocios. Además, dichas empresas también se ven beneficiadas por las permisivas y poco rigurosas políticas fiscales de ciertos gobiernos (por ejemplo la amnistía fiscal para grandes defraudadores que realizó el PP). Por lo tanto, la gente que controla los medios tiene unos intereses específicos y luchará con todas sus fuerzas (que no son pocas) para defenderlos. De hecho, si estos grandes grupos adquieren medios de comunicación, no lo hacen por filantropía, sino para proteger sus propios negocios. Mediante la manipulación intentan convencer al pueblo de que sus intereses son los mejores para todos. ¿Cuántas veces hemos oído a Rajoy decir que “no tenía otra opción”, refiriéndose a los recortes que ha llevado a cabo a lo largo de su mandato? ¿Realmente no tenía otra salida? ¿O es que las demás iban en contra de sus intereses? Pasa exactamente lo mismo con los medios de comunicación.

Por otro lado, el bombardeo televisivo de un conflicto determinado influye notablemente en la población a la hora de crear una opinión en ella. Actualmente hay decenas de conflictos en todo el mundo, pero sin embargo parece que sólo existe el ucraniano. ¿Por qué esa necesidad de emitir día tras día lo que está sucediendo en Ucrania? Esto se debe a que las grandes potencias imperialistas (EEUU, UE, Rusia, China) tienen un especial interés en este determinado país y necesitan imponer su visión y sus intereses a la población utilizando los medios que controlan y así generar presión. De este modo tergiversan lo que allí está sucediendo, tildando de dictatorial al gobierno y de héroes a los manifestantes. No es poca la gente que se dice de izquierdas que está apoyando estas revueltas a ciegas, cuando es algo mucho más complejo de lo que nos muestran los medios.


Esto no significa, que quede claro, que el gobierno actual, aunque escogido democráticamente, no esté adoptando medidas neoliberales que van en contra de los intereses de la mayor parte de los ucranianos. De hecho, la mayoría de manifestantes han salido a la calle para mostrar su disconformidad con el gobierno y la corrupción. El problema es que EEUU y la UE están utilizando la protesta del pueblo ucraniano, el cual es cada vez más pobre debido a la crisis económica, para conseguir sus propósitos. Poco le importa a la UE o a EEUU la situación de miseria que viven los ucranianos, ellos quieren privatizar las minas de carbón del país, imponer el neoliberalismo en la zona y complicarle la vida a Rusia y a China.

Se estima que 1 de cada 8 ucranianos vive en la extrema pobreza y que más del 25% de los habitantes de Ucrania es indigente. Además, el precio de la luz ha subido notablemente estos últimos años y por si fuera poco se han privatizado sectores estratégicos en favor de grandes multinacionales extranjeras. La extrema derecha, a su vez, aunque es minoritaria, también se aprovecha de esta situación para desestabilizar al gobierno y ganar adeptos. No han dudado en achacar los males que pasa el país, entre otros, al comunismo, llegando a prohibir al Partido Comunista de Ucrania en 2 regiones (partido que recogió más de 3,5 millones de firmas para hacer un referéndum para que el pueblo decidiera acercarse o no a la UE).


Esta situación de crisis y pobreza creciente ha hecho reaccionar a la oposición, que junto a altos dirigentes de la UE prometen al pueblo que alejándose de Rusia y uniéndose a la comunidad europea su situación mejorará. En nuestro país, sin embargo, estamos viendo que la UE no tiene futuro si continúa tal y como la conocemos. No obstante, una parte de la población ucraniana se ha creído estos cantos de sirena y tiene fe en una UE llena de oportunidades que les hará salir de su situación de precariedad.

Como vemos, en Ucrania existen, desde hace ya muchos años, un cúmulo de intereses cruzados entre las diversas superpotencias imperialistas mundiales por controlar económica y geopolíticamente la zona. Ni al gobierno ucraniano ni a las potencias occidentales que se están entrometiendo en los conflictos internos del país les importa lo más mínimo la situación del pueblo. Nadie sabe si esto puede desencadenar una guerra civil en el país, si el gobierno actual dimitirá o Dios sabe qué.

Ucrania no es España, ha quedado claro. Ambos países, sin embargo, tienen cosas en común: ambos pueblos están siendo manipulados burdamente (por los medios el español y el ucraniano por la oposición, la UE, EEUU e incluso Rusia), se encuentran sometidos a un gobierno corrupto y, además, están sufriendo una severa crisis que no han provocado.

El caso de Ucrania es sólo uno de los muchos ejemplos de manipulación mediática que podríamos encontrar. Otro ejemplo lo encontramos en Venezuela. ¿Acaso es una coincidencia que los medios tachen de dictador ahora a Maduro y antes a Chávez cuando ambos han sido escogidos democráticamente y nunca hayan denunciado a países realmente dictatoriales (monarquías absolutas) como Catar o Arabia Saudí (los tres países petroleros)? ¿No será que los intereses de estos grupos económicos están asegurados en Catar y Arabia Saudí pero no en Venezuela? Los medios han conseguido poner a la opinión pública de su parte y en contra de un gobierno legítimo y que está mejorando la vida de los venezolanos (aunque, por supuesto, hay cosas mejorables). Ahora intentan hacer lo mismo en Ucrania.

Este ejemplo muestra el gran poder que tienen los medios (mucho más del que la gente suele pensar) y el peligro que supone que la gente crea ciegamente lo que le dice la televisión o el periódico. Hasta que el pueblo no comprenda que a los medios los manejan personas con intereses contrarios a él, seguiremos sometidos y seremos incapaces de localizar y luchar unidos contra nuestro verdadero enemigo de clase.




Antonio Velasco (@avelasgar)