sábado, 21 de marzo de 2015

DESMONTANDO LAS MANIPULACIONES DE "EN TIERRA HOSTIL VENEZUELA"


Ayer miércoles 18 de marzo se emitió el octavo programa de una serie de reportajes llamados ‘En Tierra Hostil’ (producidos y presentados por Alejandra Andrade y Jalis de la Serra para Antena 3). El reportaje de ayer se dedicó a Venezuela, país bañado en petróleo que en los últimos meses está siendo vilmente atacado día tras día por los medios de comunicación de masas.
Como sucedió en episodios anteriores, el documental está intencionadamente plagado de medias verdades, manipulaciones y burdas mentiras para generar en el espectador la idea firme de que el gobierno venezolano es represor, autoritario y enemigo acérrimo de los Derechos Humanos. Estos son los ejemplos más clamorosos:
1) Desabastecimiento y colas de gente. Continuamente se acude a este problema que sufre el país para criminalizar al gobierno venezolano, como si este provocase el desabastecimiento a propósito. Sin embargo, el reportaje evitó explicar sus causas reales, que no son otras que la falta de producción de las empresas privadas y el acaparamiento de los productos por parte de los empresarios para generar tensión, caos y, en definitiva, desestabilizar el país [1] (como ya sucedió en la Chile de Allende antes del golpe de Estado de 1973 patrocinado por EEUU). Esto es lo que provoca las largas colas. Debemos tener en cuenta que las redes de distribución son privadas, es decir, controladas por grandes empresarios. No obstante, esto sucedía también cuando gobernaba la oposición [2] [3] pero nadie lo denunciaba porque el país estaba sometido a los intereses de Europa y EEUU. Sin embargo, no hace falta irse al Caribe para ver gente haciendo cola, las hay también en España, aunque peores. No son para comprar alimentos, sino para recibirlos gratuitamente debido a la creciente pobreza que asola nuestro país [4].
El presidente de la patronal venezolana (la CEOE española) explicando por qué hay colas.
2) Violencia policial. En el programa, varios venezolanos advierten a los periodistas de que a la policía no le gusta que se graben las largas colas y que pueden llegar a requisarles las cámaras. Esto, de suceder, sería grave; pero cosas más graves pasan en España sin que se arme tal revuelo [5]. Por otro lado, siempre que hay violentas protestas opositoras los medios occidentales hablan únicamente de la represión policial. Un ejemplo claro fueron las protestas que estallaron hace poco menos de un año, en las que opositores incendiaron 15 universidades, destrozaron 11 centros de salud, oficinas de centros sociales del gobierno, viviendas y centenares de vehículos públicos, talaron 5.000 árboles, trataron de quemar vivos a médicos cooperantes cubanos y asesinaron a varios policías y civiles [6]. Me atrevo a decir que la policía española habría actuado con mucha más contundencia si los manifestantes hubiesen perpetrado dichos actos y los medios que hablan de represión en Venezuela habrían apoyado a la policía española.
3) Prohibición de grabar y miedo de la gente a hablar. Todos pudimos ver el paripé de los periodistas ocultando las cámaras en todo momento para evitar que la policía les viera grabar y les requisara el material. Sucedió al entrar en un supermercado y en la frontera que, tras ser vistos por las fuerzas del Estado, simplemente se les pedía amablemente que dejasen de grabar e incluso respondían a las preguntas de los periodistas sin atisbo alguno de nerviosismo. Otro dato a tener en cuenta es que en ninguna frontera del mundo se permite grabar sin permiso por motivos de seguridad. Eran comunes, por otro lado, los comentarios de Alejandra Andrade cuando los ciudadanos no querían ser grabados. “Tienen miedo de hablar”, decía, dejando entrever posibles castigos posteriores por parte del gobierno (como si Maduro fuese a revisar el programa de anoche para identificar, entre los millones de venezolanos, a los que dijeran que esperaban en una cola, como si no fuese evidente). ¿De verdad el simple hecho de no querer hablar ante una cámara significa miedo a una reprimenda? ¿Se puede sacar tal conclusión con esa facilidad? Recuerdo haber estado grabando entrevistas por las calles de mi pueblo con una cámara enana y que más de la mitad de las personas preguntadas no quisiera ser grabada por motivos tan dispares como la vergüenza o el no estar presentable. Imaginad ahora las enormes cámaras que porta el equipo de Antena 3 y pensemos en si realmente muchos venezolanos no hablaban por miedo o por otros motivos. Por otro lado, al encontrarse con un venezolano dispuesto a hablar y a defender al gobierno, el equipo de ‘En Tierra Hostil’ decidió marcharse con rapidez del lugar, algo que ilustra perfectamente sus intereses periodísticos.
4) No hay dinero para medicinas. Esto argumenta un español enfermo de cáncer residente en Venezuela desde hace décadas. De nuevo se pone el énfasis en el desabastecimiento, esta vez de medicamentos, sin explicar las causas [7]. Por otro lado, debemos tener en cuenta que Latinoamérica no es Europa en cuanto a avances sociales y médicos se refiere. Hasta que llegó Chávez, en Venezuela la pobreza era del 70% (21% en 2010) y la pobreza extrema, del 40% (7,3% en 2010), además de la falta de centros de salud [8], escuelas, etc. Pero los medios entonces callaban, porque el país obedecía a EEUU; no era un régimen, a pesar de que el gobierno recortaba derechos, mantenía en la indigencia a la mayoría de la población, subía precios y ametrallaba opositores [9], los pobres comían comida para perro [10] o se cerraban periódicos opositores [11].
Decía Eduardo Galeano que la división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder; y que América Latina fue precoz aprendiendo a perder. Venezuela y Latinoamérica entera sirvieron a Europa y EEUU de reservas de materias primas y mano de obra barata hasta que dichos pueblos, hartos de ser esclavos, optaron por ser dueños de su futuro (de ahí provienen tanto Chávez como Correa o Evo Morales). Arrastran, no obstante, siglos de salvaje dependencia todavía existente. Esto se traduce en carencias sociales de todo tipo. No obstante, a pesar de la ventaja que se supone llevamos con respecto a Venezuela, no existen en el país caribeño, por ejemplo, desahucios (sino que se han entregado centenares de miles de viviendas sociales al pueblo[12]), analfabetismo o algo muy grave que ocurre en nuestro país: la muerte de 12 personas diarias por culpa directa del gobierno, que se niega, alineándose con las farmacéuticas, a facilitar el Sovaldi a los enfermos de Hepatitis C [13]. ¿Cómo reaccionaría Antena 3 si esto sucediera en Venezuela? Nos llevaríamos asimismo una sorpresa si comparásemos Venezuela con el resto de países de su entorno, cosa que los medios tampoco hacen.
5) Toque de queda. Una persona explicaba a Alejandra Andrade, mientras viajaban en coche, que en Caracas había Toque de queda a partir de las 19 o las 19:30. Hecho sorprendente si no fuese una burda mentira con todas las letras. No existe tal toque de queda.
6) Otras. Al final del programa se pasaron a decir muchas barbaridades seguidas. Bertín Osborne, todo un experto en geopolítica, explicaba indignado que un policía mató a un joven de 14 años y que no pasó nada, algo totalmente falso [14]. Otra persona aseveró que Chávez ganó con el apoyo de todos los medios de comunicación y la burguesía, cuando los únicos que le respaldaron realmente fueron los más pobres y todos los medios apoyaban a su rival, una ex Mis Universo adinerada [15]. Esta misma persona aseguraba que la pobreza volvía a estar a niveles de 1998, sin especificar la brutal guerra económica que sufre el país [16], y que el chavismo ha destruido el aparato productivo venezolano y que ahora se importa todo, algo rotundamente falso [17]. Se habló también de los medios de comunicación y del “mensaje único” que pretendía instalar Chávez, pasando por alto que la mayoría de los medios venezolanos son privados y que denostan constantemente al presidente, algo inaceptable en España, donde se ha juzgado a gente y cerrado periódicos por mucho menos. La inflación es un tema también recurrente y cierto aunque ocurría también cuando la oposición gobernaba [18]. El desabastecimiento apareció de nuevo al final del reportaje, cuando otro de los expertos aseguró que éste se generaba porque el gobierno había subvencionado los precios de los alimentos para hacerlos accesibles a todo el mundo (garantizar la soberanía alimentaria del pueblo venezolano, como bien dijo) y que, al ser tan bajos, la gente acudía en masa para adquirirlos. Mentira. Se agotan los productos porque los empresarios acaparan y los medios opositores generan un clima de miedo, provocando que, cuando hay algo, la gente lo compre por miedo a que no vuelva a haber. A esto hemos de sumar lo explicado anteriormente.
Como hemos podido comprobar, las mentiras del reportaje no aguantan un análisis riguroso ni una mínima búsqueda de información alternativa (esa que todavía escapa a las élites que controlan el país en las sombras). El único que defendió el chavismo fue Jorge Verstrynge, y lo pusieron en un escenario peculiar, rodeado de pintadas comunistas, a diferencia de los demás participantes, a los que entrevistaron en lugares más corrientes y amables. Además, al terminar, por si quedaba algo de objetividad, mostraron el despacho de Verstrynge, el cual estaba lleno de reconocimientos de Venezuela por la ayuda prestada al país.
¿Pero, por qué mentir sobre Venezuela? ¿Qué ganan los periodistas de ‘En Tierra Hostil’? Ellos son sólo el último eslabón de la cadena, los que únicamente ganarán un buen sueldo y algo de fama. Debemos tener en cuenta que Antena 3 es una cadena privada y sus intereses como empresa son los de los dueños y accionistas (no precisamente de izquierdas). Venezuela es un país petrolero que desde la llegada de Chávez decidió dejar de ser la marioneta de EEUU. Decidieron ser dueños de sus propios recursos y destinarlos a mejorar la vida de los pobres, esos que hasta que el chavismo se instaló en el poder nunca habían ido a la escuela, votado o visto un médico (algo que estos medios ocultaban). ¿Qué sucede? Que EEUU quiere controlar el petróleo venezolano porque lo tiene mucho más cerca que el del Golfo Pérsico y es vital para su economía. Para ello, necesita que la derecha vuelva a gobernar y le venda el petróleo barato como sucedía antes de que Chávez fuera presidente. A EEUU, como a España, le importa muy poco la democracia o el bienestar del pueblo, sólo lo utiliza como excusa para intervenir en el país.
Antena 3 forma parte de los medios serviles a los intereses de EEUU y por ello reproduce incesantemente el mensaje que beneficia a dicho país y a la UE. Una prueba ha sido este mal llamado reportaje periodístico sobre Venezuela, un país que, lejos de ser perfecto, sólo lucha por desprenderse de las garras que tantas décadas lo tuvieron sometido.

Toni Velasco (@avelasgar)

*Nota: Aquellos que sientan la tentación, una vez leído el articulo, de replicar indignados algo como “Claro, es que Venezuela es el paraíso, ¿no?”, decirles que no, no es el paraíso. No existe el país perfecto. Venezuela tiene muchos problemas (corrupción, violencia, etc), como todos los países del mundo. Recordemos que Venezuela, como el resto de América Latina, arrastran siglo de dependencia de las grandes metrópolis e imperios que los sometieron a lo largo de la historia. Los que apoyamos el proceso revolucionario venezolano sabemos que hay mucho por mejorar. Únicamente nos vemos en la obligación de acallar los incesantes engaños y calumnias que llevan a cabo aquellos que quieren que el país vuelva a estar controlado por los líderes que hacen lo que EEUU quiere, aunque para ello lleven a la pobreza a la mayoría de la población.

[15https://www.youtube.com/watch?v=6xjXbH0FHUk (minuto 9:50 – 10:52)
[17] https://www.youtube.com/watch?v=6xjXbH0FHUk (minuto 34:20 – 35)


lunes, 23 de febrero de 2015

COSAS QUE PUEDES HACER EN LA DICTADURA VENEZOLANA PERO NO EN LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA




Decía Eduardo Galeano que en el gran teatro del bien y del mal, configurado por los medios de comunicación, hay una distribución de funciones entre los ángeles y los demonios y que Hugo Chávez (y por extensión todo lo que huele a chavismo) era uno de los principales demonios, un dictador.

Los grandes medios de masas españoles siempre han reproducido el mensaje de que la Venezuela chavista es una brutal y despiadada dictadura. Por si fuera poco, desde la irrupción de Podemos en el panorama político, el miedo de muchos a perder su poltrona ha provocado que la intensidad y frecuencia de dicho mensaje no hayan dejado de aumentar. Raro es el día que no oímos hablar de Venezuela en las noticias o en las mal llamadas tertulias políticas.

Sin embargo, existen una serie de cosas que los ciudadanos venezolanos pueden hacer a pesar de vivir bajo el yugo de una supuesta dictadura, y que los españoles no podemos, aún viviendo en una democracia avanzada, como la llaman algunos.

1) Revocar un cargo público, incluido el presidente del gobierno. Esta posibilidad se incluyó cuando Chávez llegó al poder tras aprobarse mediante un referéndum popular. El artículo 72 de la Constitución venezolana establece la posibilidad de echar a cualquier cargo del Gobierno una vez transcurrido la mitad de su mandato si el pueblo lo aprueba en un referéndum. ¿Os imagináis que en España se pudiese convocar una votación para decidir si Rajoy debe seguir como presidente o no? Pues nuestra democracia no lo contempla. Qué cosas.

De hecho, en 2004, la oposición venezolana utilizó esta herramienta para intentar echar a Chávez pero perdió la votación (el 58% quiso que Chávez siguiera como presidente). Esta posibilidad de revocar al presidente, además de las 18 elecciones que ha ganado el chavismo en los últimos años, hace que la oposición, que siempre clama que el pueblo venezolano está harto del chavismo, no tenga credibilidad alguna.

2) Convocar un referéndum vinculante. En Venezuela, a pesar de la supuesta dictadura imperante, existen varios tipos de referéndum que el ciudadano puede convocar si consigue un mínimo de firmas estipulado (10% de electores/as inscritos/as en el registro civil y electoral para el referéndum consultivo; el 20% para el revocatorio, etc). Además, los resultados de estos referéndums, exceptuando el consultivo, además de las Iniciativas Legislativas y demás mecanismos, son de carácter vinculante. Esto significa que si se aprueba cambiar o quitar una ley mediante referéndum, el gobierno no puede negarse a hacerlo aunque esté en contra. Debe cumplir porque el pueblo así lo decidió democráticamente. Por ejemplo, en 2007, el gobierno quiso introducir cambios en la Constitución, estos se sometieron a un referéndum y ganó, por muy poco, el no, por lo que el gobierno de Chávez tuvo que echarse atrás y no llevar a cabo dichas reformas. ¿Qué dictadura hubiese obrado de tal manera? ¿Cuándo nos han consultado en España sobre las reformas de la Constitución?

Desde que Chávez llegara al poder (1999) se han celebrado seis referéndums (el constituyente de 1999, los constitucionales de 1999, 2007 y 2009 o el revocatorio convocado por la oposición de 2004 entre otros). Además, el chavismo ganó 17 de los 18 procesos electorales realizados durante los últimos 15 años, todos ellos bajo la supervisión de organismos internacionales como la ONU y de diversas personalidades. El propio Jimmy Carter, ex presidente de EEUU (poco sospechoso de apoyar al chavismo), expresó, tras ser observador internacional en unas elecciones, que el sistema electoral venezolano era el mejor del mundo.

En España, sin embargo, no es tan fácil celebrar un referéndum. Para empezar, el pueblo no puede convocarlo, sólo puede hacerlo el Presidente del Gobierno. Además, no son vinculantes. Por otro lado, tenemos la figura de la Iniciativa Legislativa Popular, que pueden iniciarla los ciudadanos si recogen un número determinado de firmas en un tiempo concreto. El problema es que, tras la recogida de firmas, el Parlamento puede decidir no tramitarla o cambiar dicha ILP a su antojo. Esto le sucedió a la PAH con la ILP en la que pedían la dación en pago. Tras su paso por el Parlamento,  esta quedó tan desvirtuada que la propia PAH decidió retirarla. 

Esto significa que los ciudadanos no tenemos poder para participar en la vida política cotidiana de nuestro país, algo profundamente antidemocrático. Lo único que podemos hacer es votar una vez cada cuatro años a nuestros representantes para que después hagan lo que quieran ya que ni siquiera tienen la obligación de cumplir sus programas electorales. Desde la entrada de la democracia en 1978 sólo se han celebrado tres referéndums: para ratificar la actual Constitución, para entrar en la OTAN y sobre la Constitución Europea.

3) Llamar a un golpe de estado o a matar al presidente en los medios de comunicación. Imaginemos por un momento que un grupo de militares y empresarios diesen un golpe de estado en España, secuestrando al presidente y disolviendo el Congreso y las demás instituciones democráticas. Imaginemos que una serie de medios apoyasen a esos golpistas pero que, al día siguiente, decenas de miles de ciudadanos rodearan el lugar en el que se encuentran los golpistas, obligándolos a escapar en helicóptero y a liberar al presidente electo. ¿Qué les sucedería a los dueños de los medios que apoyaron a los golpistas una vez abortado el golpe de estado? En España serían juzgados y enviados a prisión, en EEUU sentenciados a muerte y todo el mundo lo aceptaría debido a la gravedad de los delitos.

Pues esa historia aparentemente inventada sucedió en el año 2002 en Venezuela. ¿Qué les pasó a los dueños de esos medios? Nada. Nunca fueron encausados ni juzgados por cooperar con los golpistas. El caso de la cadena RCTV fue muy polémico años después, especialmente por la manipulación del caso por parte de los medios españoles. Esta cadena apoyó a los golpistas en 2002 y no fue sancionada ni clausurada en aquel momento. Lo que hizo el gobierno fue no renovar la licencia de la cadena para seguir utilizando el espacio del espectro electromagnético, el cual es de propiedad pública. No cerró la emisora, como dijeron los medios españoles, de hecho esta sigue existiendo hoy, pero emite en canales de pago. La licencia de RCTV caducó en 2007, lo que significa que un canal que apoyó un golpe de estado pudo seguir emitiendo en una frecuencia pública tranquilamente durante cinco años, algo impensable en cualquier otro país. 

Pero los medios opositores venezolanos, los cuales son mayoría a pesar de lo que se suele decir, van más allá. Decía Jorge Verstrynge en Intereconomía que en el tiempo que él estuvo en Venezuela detectó 12 llamamientos al magnicidio contra Chávez en los medios y que nunca fueron encausados por nada. ¿Os imagináis qué le sucedería a los dueños de un medio de comunicación español que llamara a asesinar a Rajoy o al rey y a dar un golpe de estado? Recordemos que en nuestro país, unos jóvenes fueron multados por componer una canción cuya letra era ofensiva para el rey, se han detenido a tuiteros por mucho menos y algunos medios han denunciado presiones del gobierno para no inviten a ciertos partidos políticos a sus programas. Además, algunas reformas de Rajoy están siendo vistas como un recorte de las libertades democráticas básicas por organismos internacionales.

Por otro lado, es obvio que Venezuela tiene muchos problemas y ha de mejorar en muchos aspectos, como todos los países del mundo. No pretendo ensalzar a Venezuela como el país perfecto, simplemente porque ese país no existe. Tampoco creo que España pueda dar lecciones de democracia, después de los ejemplos citados. Lo único que pretendo poner de manifiesto es que es necesario que nos demos cuenta de que la información que aparece en televisión ha pasado por un filtro ideológico concreto, que no se trata de información objetiva. Esta siempre tiene un interés detrás, el interés del dueño del medio de comunicación, normalmente contrarios a los de la mayoría popular. Por eso los medios nunca hablan de cómo la pobreza hoy en Venezuela se ha reducido a niveles nunca vistos o de la sanidad, viviendas y educación gratuitas que hoy tienen millones de personas gracias a Chávez. Sólo hablan de corrupción e inflación, elementos que ya existían incluso en mayor grado en los gobiernos anteriores a Chávez, o de represión policial, mientras obvian casos como el Caracazo, donde la policía al servicio del entonces presidente, Carlos Andrés Pérez, favorable a EEUU, asesinó, según la versión oficial, a más de 300 personas, aunque otras versiones hablan de entre 2.000 y 3.000 asesinados.

Si olvidamos que los medios tienen dueños con intereses concretos, corremos el riesgo de acabar poniéndonos de parte del opresor y culpando a los oprimidos o, en este caso, llamar dictadura a países con mecanismos democráticos con los que nuestro país no cuenta.



Toni Velasco (@avelasgar)

sábado, 24 de enero de 2015

CUANDO LA DICTADURA ESTÁ JUSTIFICADA

Ha muerto Abdalá bin Addelazis, rey de Arabia Saudita, a la edad de 90 años. Los medios se han hecho eco de la noticia pero, una vez más, algunos de ellos nos muestran la realidad distorsionada.
Antena 3 y Telecinco narraban la muerte del monarca prescindiendo de términos como “dictador” o “régimen”, los cuales emplean a menudo cuando hablan de ciertos países latinoamericanos. Únicamente Telecinco decía casi de pasada que Arabia Saudita acumula muchas violaciones de DDHH, mientras resaltaba que el monarca, en sus visitas a Marbella, gastaba mucho dinero en las tiendas y que todos allí desean que su sucesor haga lo mismo. La Sexta ni siquiera ha informado del suceso en su edición de noticias del medio día. El País, por su parte, hablaba de un rey absoluto pero con “tintes reformistas”. En las versiones escritas de La Sexta o Telecinco no se avista crítica alguna a la situación de Arabia.

Arabia Saudita es una monarquía absoluta. Esto significa que el monarca tiene poderes totales y que, por lo tanto, no existe la división entre poder ejecutivo, legislativo y judicial vigente en España, por ejemplo (división que tampoco garantiza, por supuesto, que exista una democracia de calidad). El monarca puede, pues, cambiar las decisiones judiciales o reformar las leyes a su voluntad, por ejemplo. En resumidas cuentas: Arabia Saudita es una dictadura con todas las letras. Tanto, que el nuevo monarca absoluto será el hermano del fallecido sin urnas que valgan.
Por otra parte están las continuas violaciones de los DDHH. Algunos ejemplos son la condena de 10 años de cárcel y 1.000 latigazos al ciudadano Raif Badawi por crear una página web de debate político y religioso. La decapitación en 2013 de unas 60 personas y en 2014 a 87. Por si fuese poco, en ocasiones los cuerpos son exhibidos tras la ejecución (Arabia Saudita es el único país del mundo en el que esto sucede). Por otro lado tenemos la discriminación que sufren las mujeres, las cuales no pueden ser parlamentarias, conducir su propio vehículo, viajar solas, hacer trabajos remunerados, etc. En Enero de 2014, además, se aprobó una ley “antiterrorista” para criminalizar la libertad de expresión, reunión y asociación. Se cree también que miles de personas han sido víctimas de juicios injustos y detenciones arbitrarias, según las organizaciones de DDHH. Además, mientras la élite saudí vive en la opulencia, gran parte de la población está desempleada y la tasa de pobreza es la más alta de la región (uno de cada tres saudíes es pobre), a pesar de que el país contiene un quinto de las reservas mundiales de petroleo aproximadamente.
Conociendo ahora algo mejor la realidad saudita, ¿por qué los medios, al morir el monarca, no nos han informado más exhaustivamente de todo esto? La respuesta está en las magníficas relaciones que mantiene el país árabe con EEUU, España y occidente en general.
Centrémonos en España. Varias empresas multinacionales españolas participaron en la construcción del AVE de Arabia Saudita (OHL, Sacyr, Copasa, Dimetronic, Inabensa, Cobra, Indra, Imathia, Ineco, etc). La compañía de Esther Koplowitz, FCC, fue seleccionada para construir el metro de Riad, la capital de Arabia Saudita. Otro gran empresario que ha hecho grandes tratos con el fallecido monarca saudí es Florentino Pérez. Su empresa, ACS, fue seleccionada para construir 11 estadios en el país árabe por 2.000 millones y para realizar 2 proyectos industriales por 650 millones, entre otros proyectos.
En resumidas cuentas, los medios de comunicación no critican demasiado al gobierno saudí, aunque se trate de una feroz dictadura, porque éste ha proporcionado suculentos contratos a grandes empresarios españoles que, al final, dirigen gran parte de estos medios de comunicación. ¿Cómo va, por ejemplo, La Sexta a hablar mal del país si los dueños de FCC y Ferrovial, entre otras, poseen un porcentaje de la cadena? No les interesa que se hable de ciertas cosas, por muy graves que sean. Nos cuentan, sin embargo, cosas como que esos proyectos serán buenos para España, aunque esas empresas tributen en paraísos fiscales, lo que acaba generando recortes para los ciudadanos; que generan empleo, aunque sea empleo esclavo en parte, cosa que también ocultan; que benefician a la Marca España, cosa también falsa, únicamente benefician al empresario que se forra con la obra, etc.
Nos encontramos entonces ante una dictadura justificada. Justificada porque genera enormes beneficios a la élite, la minoría que compra gobiernos (a cambio de sobres o cargos en sus empresas) para que haga las leyes a su favor y pueda ahorrarse miles de millones en impuestos, por ejemplo. ¿Y cómo logran mantenerse en su posición? Entre otras cosas, gracias a los medios de comunicación, que utilizan para inculcar su ideología al resto del mundo con mentiras o verdades a medias. Es por eso que, por ejemplo, la mayoría de gente cree que Venezuela es una dictadura atroz, a pesar de que cuenta con leyes y mecanismos más democráticos que España (como la revocación de los cargos públicos o las comunas) y un sistema electoral electrónico infalible validado por el mundo entero, y apenas conoce la trágica realidad de países amigos de Occidente como Arabia Saudita.
El difunto rey de Arabia Saudita era un tirano al que la vida de su pueblo no le importaba nada, ya que lo ha mantenido durante años en la pobreza más absoluta y sin libertad alguna. Sin embargo, los medios españoles han preferido centrarse en sus viajes a España y decir que gastaba mucho dinero en joyas. En nosotros está el empezar a ser más críticos con los medios de comunicación, ya que, como todo en este sistema, están pensados con un fin: generar beneficios a sus dueños, aunque sea a través del engaño.


Toni Velasco (@avelasgar)

miércoles, 21 de enero de 2015

LA JUSTICIA SELECTIVA ESPAÑOLA, MUESTRA DE UN SISTEMA FALLIDO


La sociedad catalana y española está asistiendo a una serie de resoluciones judiciales algo inesperadas, por decirlo suavemente:

1) El archivo del caso contra Esperanza Aguirre tras lesionar a un agente de movilidad y arrollar su moto al fugarse de estos, quienes la habían multado por estacionar en un carril bus. El juez consideró que "no está acreditada la desobediencia y las lesiones denunciadas" y que la “solución no puede ser otra que el sobreseimiento, pues la denuncia ha sido rebatida por la denunciada, existiendo incluso más apoyos a su versión que a la de los agentes de movilidad denunciantes, y dudas serias hacia la credibilidad de estos”. En otras palabras, la versión de los agentes de movilidad era menos creíble que la de Aguirre, a pesar de que había un gran número de viandantes que vieron cómo Aguirre arrollaba la moto y se fugaba.

2) El caso 4F, relatado exhaustivamente en la película-reportaje Ciutat Morta, estrenada en la televisión pública catalana (con 5 minutos de censura) el pasado 17 de enero. El reportaje explicaba como, tras el lanzamiento de un tiesto que dejó en estado vegetativo a un policía en Barcelona, se acusó a una serie de jóvenes, varios de los cuales fueron brutalmente torturados, vejados y encarcelados durante años. Esto provocó, además, el suicidio de Patricia Heras, una chica a la cual detuvieron únicamente por su estética, ya que ni siquiera se encontraba en el lugar de los hechos. La única prueba expuesta en el caso fue la versión de unos policías (los cuales serían condenados por inventarse pruebas y torturar a otros detenidos en otro caso), la cual queda desmontada en el reportaje. La película pone hincapié en la complicidad de absolutamente todos los elementos del supuesto Estado de Derecho: la juez (quien desestimó todas las pruebas de la defensa y trató a los arrestados como culpables desde el primer momento), la Fiscalía, la Audiencia Provincial, la policía, altos cargos políticos, funcionarios y muchos medios de comunicación. Todos pusieron de su parte para culpar a esos jóvenes aún sabiendo que no fueron ellos. Necesitaban encontrar culpables, aunque no lo fuesen, para cerrar el caso y hacer creer a la población que el sistema funciona. Este caso recuerda a la novela Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, cuando la policía pierde la pista del disidente que se niega a quemar libros como dicta la ley y decide detener a un ciudadano corriente, echándole la culpa de todo con un montaje policial espectacular que toda la ciudadanía ve por televisión. Una vez atrapado el culpable, aunque se trata de un inocente, la población cree que el sistema ha logrado resolver el problema y sigue confiando él.

3) El caso de Alfonso Pérez, Alfon, el joven madrileño condenado a 4 años de prisión por portar explosivos en la huelga general del 14 de noviembre de 2012. Alfon se defendió aduciendo que ni él ni sus acompañantes portaban ninguna bolsa y explicó que fueron los policías quienes exhibieron una mochila en el momento de la detención. El abogado de Alfon relataba, tras salir del juzgado: Ha quedado acreditado que (Alfon) es inocente porque hay unas contradicciones manifiestas, sobretodo con el tema de la cadena de custodia del supuesto artefacto explosivo: quién lo ha cogido, cómo se ha llevado a analizar... No coincide el grupo de policías que recepciona el artefacto con el que se lo remite a los TEDAX (especialistas en desactivación de explosivos), no coincide el número de atestado, no coinciden los instructores ni los secretarios, no coincide el número de la brigada, no coincide la descripción del supuesto artefacto en una comparecencia y en otra. Son unas contradicciones tan grandes que rompen la cadena de custodia. Incluso sin llegar a discutir que Alfonso no llevaba el objeto, que lo hemos dicho desde el principio, entendemos que debe ser una condena absolutoria. [...] Se pidió un estudio holofoscópico de las huellas y curiosamente no hay ninguna huella de Alfonso (en el artefacto) pero sí que hay cuatro resultados positivos de huellas pero no se han investigado.”. ¿Se puede condenar a alguien habiendo todas estas irregularidades? ¿De quién son esas huellas y por qué no se investigan? ¿No será que buscan criminalizar las protestas con este caso?

Llegados a este punto, la relación entre estos tres casos es clara: mientras la versión de los agentes de movilidad no es suficiente para condenar a alguien que ostenta un poder elevado como Esperanza Aguirre, sí se ha condenado a penas de prisión a ciudadanos corrientes con el simple relato de la policía y con enormes contradicciones en las pruebas como en el caso de Alfon o con versiones de los hechos totalmente disparatadas como en el caso del 4F. Nos encontramos, pues, ante una justicia selectiva, que actúa dependiendo de la clase social a la que pertenezca el acusado. ¿Qué hubiese ocurrido si Alfon hubiera estacionado en un carril bus y se hubiese fugado arrollando una moto de los agentes tras ser multado? ¿Le habrían absuelto?

Aguirre se ha defendido diciendo que podía marcharse sin recoger los papeles de la denuncia y que los agentes de movilidad no son policías. Sin embargo, los agentes de movilidad son agentes de la autoridad siempre que están de servicio y pueden practicar detenciones. Esto significa que Aguirre no podía abandonar el lugar hasta que se lo ordenasen los agentes.

Está claro que la justicia no es igual para todos. Si perteneces al pequeño grupúsculo que controla las empresas del Ibex35 (los cuales evaden miles de millones de impuestos cada año) o eres parte de sus súbditos que se dedican a legislar a su favor (como Esperanza Aguirre, Montoro y tantos otros políticos), la justicia será benevolente. Si por el contrario, perteneces al 99% restante de la población, es posible que te persigan y acusen de un delito que no has cometido sólo para criminalizar a los trabajadores, estudiantes, okupas, afectados por las preferentes o hipotecas o cualquier otro colectivo explotado, timado y afectado por esta crisis provocada por esos a los que la justicia perdona sus crímenes.

A todo esto debemos sumar la salida de Bárcenas de la cárcel, un hombre que acumuló una fortuna de 70 millones de euros en paraísos fiscales (supuestamente dinero de empresarios a cambio de tratos de favor, aunque en el PP se empeñan en decir que no tienen nada que ver) y que ha permanecido únicamente 18 meses en prisión. Saldrá ya que ha logrado reunir los 200.000 euros que le pedían como fianza, cifra ínfima teniendo en cuenta quién es este señor.

Está claro, por lo tanto, quiénes quieren mantener el sistema que permite que exista esta corrupción ingente: la clase dominante, ese 1% que controla la economía y la política española. Dirán, por supuesto, que van a cambiar muchas cosas para mejorar el sistema, repetirán dogmas como que la justicia es igual para todos y dirán también que no hay otro sistema mejor. Todo ello está pensado para perpetuarse en el poder, para seguir controlándolo todo. Ya es hora de que el 99% restante, los que pagamos las crisis provocadas por los ricos, nos demos cuenta de que es el sistema el que permite que el caso 4Fm, el de Alfon y el de tantos otros sindicalistas hayan seguido adelante, que es el sistema el que permite que partidos políticos se financien ilegalmente, que es el sistema el que permite que los grandes empresarios evadan miles de millones, lo que provoca recortes sociales. Esto no se soluciona poniendo a otro partido en el gobierno. Hace falta más. Sólo cuando entendamos eso, sabremos quién es nuestro enemigo.



Toni Velasco (@avelasgar)

martes, 23 de diciembre de 2014

HEPATITIS C, UN MERCADO NO RENTABLE


Los enfermos de Hepatitis C, hartos de la pasividad del gobierno, han decidido pasar a la acción. A pesar de que existe un tratamiento efectivo en un 90% contra la enfermedad (la terapia con el fármaco Sovaldi) financiado públicamente, el gobierno lo administra a muy pocos pacientes, que además, tardan semanas en recibirlo. Esto ha provocado que varios afectados por esta enfermedad que se cobra 12 vidas al día en nuestro país (unas 4.000 en 2013), organizados en la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C (PLAFHC), se encerraran el pasado 18 de diciembre en el hospital 12 de Octubre de Madrid. Todavía hoy siguen allí.

Se estima que en España hay alrededor de 800.000 afectados por la enfermedad y unos 35.000 cirróticos. La Plataforma de Afectados pide que, al menos, se facilite el tratamiento a los cirróticos, ya que son los pacientes más graves. Se estima que el tratamiento cuesta 25.000 euros, lo que hace pensar que es su coste lo que está provocando su lenta aplicación. De hecho, el Ministerio de Sanidad ha asegurado, ante la presión de la PLAFHC, que ha financiado 175 tratamientos y que sólo queda presupuesto para otros 200. Cifras no obstante irrisorias al lado de los miles de enfermos que necesitan atención urgente.

Tratar a esos 35.000 pacientes costaría unos 875 millones de euros. Esto puede parecernos una millonada pero, aunque objetivamente es mucho dinero, deberíamos tener en cuenta otros gastos del Estado Español: 1) La indemnización de 1.350 millones a ACS, empresa constructora con sociedades en paraísos fiscales de Florentino Pérez, por el Caso Castor. 2) 11.000 millones que el Estado da a la Iglesia cada año, a la cual, además, perdona el IBI. 3) El rescate a los bancos de unos 100.000 millones. 4) 36.000 millones en intereses de una deuda que en su mayoría no hemos provocado los ciudadanos sino los bancos privados rescatados. 5) Más de 6.000 millones malgastados por las administraciones en obras públicas faraónicas hoy inutilizadas y que se hicieron únicamente para beneficiar a los amigotes del gobierno. Viendo esto, ¿qué son 875 millones cuando se trata, además, de salvar miles de vidas humanas?



Un gobierno que le niega la medicación a los necesitados, causando que 12 de ellos mueran al día, es un gobierno miserable que no está al servicio de los que no pueden pagar un tratamiento de 25.000 euros (la inmensa mayoría de los españoles), sino al servicio de los que sí pueden pagárselo, al servicio, en definitiva, de los poderosos. Si defendiese a la mayoría popular, removería cielo y tierra para obtener esos 875 millones de euros y no habría destinado miles y miles de millones a esos 5 ejemplos que cité anteriormente.

Existe un país, sin embargo, que a pesar de no contar con grandes recursos económicos y tener muchos problemas, ha costeado operaciones por valor de decenas de miles de euros a los ciudadanos que lo han necesitado sin que nadie se haya tenido que encerrar en un hospital a modo de protesta. Un caso es el de una chica de 17 años a la que diagnosticaron ramificaciones vasculares múltiples en el hemisferio derecho del cerebro. Debido a la imposibilidad de tratarla en su país de origen, el gobierno, lejos de dejarla morir, pagó el tratamiento en Europa, los billetes de avión de ella y su madre y todos los gastos. Se invirtieron un total de 26.000 euros. Otro caso es el de un paciente con cáncer de columna, para el que el gobierno lleva invertidos 200.000 euros. Pero hay muchos otros casos de pacientes de este país tratados en todo el mundo.

Qué agradecidos estaríamos los españoles con un gobierno que se preocupase tanto por nosotros, ¿verdad? Pues resulta que para los ciudadanos del país en cuestión, recibir atención médica gratuita sin importar cuánto debe invertir el gobierno es algo normal. ¿Cómo puede un Estado dejar morir a un ciudadano que no puede costearse una operación médica? Es inadmisible.


Por cierto, ese país se llama Cuba.

lunes, 22 de diciembre de 2014

LA OPERACIÓN PANDORA Y LA LEY MORDAZA, SÍNTOMAS DE LA DESINTEGRACIÓN DEL RÉGIMEN DEL 78


La madrugada del pasado 16 de diciembre se dio una nueva estocada al movimiento libertario. 450 Mossos de Esquadra se movilizaban en la Operación Pandora, coordinada por la Audiencia Nacional, y asaltaban diversos domicilios y la mítica casa ocupa la Kasa de la Muntanya en Barcelona y otro domicilio en Madrid. El resultado eran 14 detenidos y la confiscación de libros, libretas y aparatos electrónicos. ¿El pretexto? El de siempre: se acusa a los detenidos de pertenecer a una organización terrorista anarquista que, según dicen, ha protagonizado diversos atentados con explosivos en sucursales bancarias (¿?).
Por otro lado, es por todos conocido que en breves entrará en vigor la famosa Ley Mordaza, la cual, pretende sancionar económicamente a quienes, entre otras cosas, graben a la policía, ocupen bancos, intenten parar desahucios o se manifiesten ante el Congreso, Senado o parlamentos autonómicos. Esta reforma del código penal ha levantado grandes críticas pero el PP ha decidido seguir adelante con ella, a pesar de no contar con apoyos de ningún otro partido.
Ambas acciones tienen un mismo propósito: amedrentar a una población cada vez más pobre y desesperada por la crisis que empieza a ver que las cosas no funcionan tan bien como creían o como les habían dicho.

A lo largo de estas últimas tres décadas, la clase dominante ha podido mantenerse más o menos fácilmente en el poder a través de la monarquía, el bipartidismo y demás organismos favorables a sus intereses. No ha necesitado recurrir a otros métodos. Sin embargo, el bipartidismo y las viejas estructuras del Estado empiezan a estar cuestionadas en la actualidad debido a la profunda crisis económica, el empobrecimiento y la pérdida de derechos de la clase trabajadora y otros factores, los cuales han provocado un amplio descontento.
Si la historia nos ha enseñado algo es que cuando la clase dominante ve peligrar su posición y sus privilegios empieza a utilizar métodos más duros para mantenerla. Y dos ejemplos de esto son, a mi parecer, la Ley Mordaza y la Operación Pandora. No obstante, también son muestras de que el régimen del 78 empieza a quedarse obsoleto y que tiene que ser superado. Ya no nos vale. Cada vez más gente lo percibe, lo sabe. La máscara del régimen está empezando a caer y la hegemonía construida por la clase dominante se agrieta poco a poco. Ante esta situación, la clase dominante no puede hacer otra cosa que aferrarse al poder intimidando al pueblo con leyes anticonstitucionales y llamando terroristas a aquellos que se rebelan: los manifestantes y los grupos alternativos y anticapitalistas.
Otra herramienta son los medios controlados por las élites. Estos intentan convencer a la opinión pública de que la represión policial es la única opción. No son pocos los que utilizan desproporcionadamente el término ‘terrorismo’ para justificar los registros y la criminalización de estos grupos alternativos. Su mensaje es claro: hay que detener a los terroristas que atentan contra la democracia. ¿Es que puede decirse democrático un país que viola los derechos humanos de sus ciudadanos y la propia Constitución día tras día mientras hace más ricos a los que más tienen? ¿Quién es el terrorista, el que aprueba leyes y recortes que provocan miseria, marginación y muerte en la sociedad o quien lucha contra el Estado promotor de dichas leyes? Las élites saben que en este momento crítico deben utilizar el discurso del miedo. Es lo único que les queda para aguantar en el poder mientras encuentran una solución.
Esta situación de desmoronamiento de lo viejo ha de ser estudiada por la clase oprimida, la trabajadora, para intentar, de manera organizada, contraatacar y plantar cara a aquellos que no buscan otra cosa que mantenerse en el poder a costa de la explotación, el robo y el sometimiento de los trabajadores. Tarde o temprano, si no se le derriba, el régimen hará su lavado de cara (Pedro Sánchez es la muestra de ello) y la clase opresora conseguirá conservar su posición predominante unos años más, mientras los trabajadores seguimos sufriendo una explotación interminable.


@avelasgar